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Bertomeu advierte del retroceso de la Euroliga ante la propuesta de la NBA

La propuesta de la NBA para entrar en el baloncesto europeo genera rechazo entre los dirigentes históricos del continente. Jordi Bertomeu, exdirector ejecutivo de la Euroliga, cuestiona duramente los términos financieros y advierte que los clubes perderían la independencia ganada tras 26 años de autonomía competitiva.

Bertomeu advierte del retroceso de la Euroliga ante la propuesta de la NBA

Jordi Bertomeu, quien dirigió la Euroliga entre 2000 y 2022, expresó su profunda preocupación respecto a los términos que se están negociando en torno a la entrada de la NBA en el baloncesto europeo. En una intervención en el programa Tu diràs de RAC1, el exdirectivo comparó la situación actual con sus propias gestiones con la liga estadounidense, subrayando que las conversaciones históricas siempre giraron en torno a la cooperación mutua, no a la subordinación.

«Las conversaciones que mantuve con la NBA —ya que teníamos buenas relaciones y habíamos realizado muchas iniciativas conjuntas— giraban en torno a la cooperación», explicó Bertomeu. «Tal y como se ha presentado ahora, resulta preocupante. A juzgar por los términos que estamos viendo, es difícil encontrar algo positivo para el baloncesto europeo». Esta declaración marca un punto de inflexión en el debate sobre el futuro de la competición continental.

La pérdida de independencia como eje central del conflicto

El argumento más contundente de Bertomeu se centra en la gobernanza de la competición. Recuerda que la Euroliga fue creada precisamente para que los clubes pudieran decidir su propio destino tras desvincularse de la FIBA, un organismo que históricamente controló el baloncesto europeo. Durante más de dos décadas, los equipos han tenido voz y voto en las decisiones fundamentales que afectan a su competición.

«Durante 26 años, los clubes han decidido su propio destino. Ha habido aciertos y errores —incluidos los nuestros, los de quienes gestionábamos la organización—, pero los clubes han sido los dueños y quienes han determinado cómo funciona su competición», subraya. Esta autonomía, que ha definido el modelo europeo, estaría en peligro bajo la propuesta actual de la NBA.

Según Bertomeu, la propuesta estadounidense anularía esa independencia conquistada y devolvería a los clubes a una situación en la que tendrían que rendir cuentas ante una autoridad externa. «La propuesta de la NBA pone fin a esto claramente y nos hace retroceder al principio, al punto de partida. Ahora se llama NBA; antes se llamaba FIBA. Pero, en última instancia, los clubes volverán a hacer lo que otros les digan», advierte con un tono de inquietud que refleja la gravedad de la situación.

Los términos financieros: un acuerdo desequilibrado

Más allá de la gobernanza, Bertomeu dedica especial atención a los aspectos económicos del acuerdo propuesto. Cuestiona cifras que sugieren que los clubes tendrían que pagar significativamente más por participar de lo que recibirían a cambio según los términos negociados. Esta desproporción es, para el exdirectivo, un indicador claro de que el acuerdo no está diseñado en beneficio de las instituciones europeas.

«Que el Barça, el Olympiacos o el Madrid tengan que pagar por jugar en algo que ellos mismos han construido no me parece lógico ni razonable», afirma con rotundidad. El énfasis en estos tres clubes de gran tradición subraya que ni siquiera las instituciones más poderosas del continente estarían protegidas bajo esta propuesta. Aún más grave es lo que Bertomeu considera «absolutamente inaceptable»: recibir una cantidad que equivale a apenas una décima parte de lo que posteriormente tendrían que pagar.

La amenaza para los clubes históricos y la identidad europea

Bertomeu subraya que la expansión hacia nuevos mercados no es, en sí misma, problemática. De hecho, recuerda que la propia Euroliga incluyó a Londres en sus inicios, demostrando que el crecimiento geográfico es compatible con el modelo europeo. Sin embargo, advierte contra la posibilidad de que esta expansión ocurra a costa de los clubes ya consolidados que han construido el baloncesto europeo.

«La NBA no ha inventado la idea de llevar la competición europea a otros lugares, lo cual es positivo en sí mismo. Lo que me preocupa es que esto suceda a expensas de clubes como el Olympiacos, los equipos de Belgrado, el Zalgiris o el Maccabi; clubes que han construido el baloncesto europeo», explica con preocupación. Estas instituciones representan el tejido histórico de la Euroliga, y sacrificarlas por nuevos mercados supondría una ruptura fundamental con los principios que han definido la competición.

Culturas deportivas antagónicas

Más allá de cuestiones de gobernanza y finanzas, Bertomeu identifica una diferencia cultural radical entre el modelo europeo y el estadounidense. En Europa, el deporte es la prioridad y se genera negocio para sostenerlo. En Estados Unidos, el deporte es un instrumento para hacer negocio. Esta distinción es fundamental para entender por qué la propuesta de la NBA resulta tan problemática para los intereses europeos.

«Aquí, practicamos deporte e intentamos generar negocio para sostener ese deporte. Allí, se trata de un negocio que utiliza el deporte como instrumento para hacer negocios. Es una cultura radicalmente distinta», señala Bertomeu. Reconoce que no pretende juzgar cuál de las dos aproximaciones es mejor o peor, pero subraya que los equipos, clubes y aficionados europeos están acostumbrados a la tensión competitiva, no a la tensión empresarial que caracteriza el modelo estadounidense.

Esta diferencia cultural explica por qué la propuesta de la NBA no es simplemente un cambio de gestión, sino una transformación fundamental de los valores que han sustentado la competición continental durante décadas.

Dudas sobre el calendario y la viabilidad del proyecto

El exdirectivo también expresó sus reservas respecto al calendario propuesto para la implementación de estos cambios. Aunque reconoce que él mismo ayudó a poner en marcha la Euroliga en apenas tres meses, sostiene que las circunstancias actuales son radicalmente diferentes. «El nivel de sofisticación que tiene hoy la Euroliga, que no existía en el año 2000, hace probablemente inviable un inicio en 2027», afirma.

Bertomeu sugiere que la fecha de 2027 puede ser utilizada estratégicamente para mantener presión sobre los inversores, lo que añade otra capa de complejidad a unas negociaciones que ya de por sí resultan problemáticas. La sofisticación actual de la Euroliga —en términos de infraestructura, regulaciones, sistemas de retransmisión y gestión— hace que un cambio de esta magnitud en un plazo tan corto sea prácticamente inviable sin sacrificar calidad y estabilidad.

Las críticas de Bertomeu reflejan una preocupación generalizada en el baloncesto europeo respecto a cómo una intervención de la NBA podría transformar irremediablemente la identidad y los valores de una competición que ha prosperado durante más de dos décadas bajo principios de autonomía y gobernanza conjunta de los clubes.