Que Kobe Bryant diga que su defensor favorito es Tony Allen, porque es el único que cada año que pasa "vuelve con trucos nuevos", con lo poco que es dada la leyenda de los Lakers a los cumplidos, dice mucho del trabajo del escolta de los Memphis Grizzlies, que poco a poco se ha convertido en una pesadilla para los mejores tiradores de la liga.
Allen no necesita ayudas defensivas. Se basta de sus movimientos para anular él sólo la ofensiva rival. En 2012 y 2013 fue seleccionado en el mejor equipo defensivo de la NBA. En una larga entrevista con el jugador de los Grizzlies que ha publicado Bleacher Report, nos cuentan algunos de sus secretos.
El escolta de 33 años consigue que los triplistas acierten tan sólo en el 35 % de los tiros de campo y el 28,3 % de sus lanzamientos desde la línea de 3 puntos.
Tony Allen cuenta como cuando llegó a la NBA creía que iba a ser un jugador ofensivo, pero con tanto talento en su generación se vio obligado a buscar su lugar en la liga. Paul Pierce, su compañero en los Celtics, le dijo que si podía defenderle a él en los entrenamientos, podría defender a cualquiera. En Boston, confiesa el veterano de los Grizzlies, "aprendí de la ética de trabajo de Kevin Garnett y Ray Allen".
Doc Rivers le dijo en las Finales de 2010 que no se preocupara por el aspecto ofensivo, tenía que parar a Kobe Bryant y "ser el mejor defensor sobre la cancha", en palabras de su entonces entrenador.
Allen cuenta como con los años ha ido aprendiendo a leer las jugadas de sus oponentes, también a anticiparse a sus movimientos, que estudia en cada partido para conseguir robos de balón, interceptar pases y puntear tiros lo mejor posible.
El especialista defensivo de los Grizzlies trabaja duro el aspecto físico para poder defender a "cualquier jugador", machacándose en el gimnasio para mejorar su movilidad lateral, con la que hace el espejo a los atacantes sin concederles ni medio metro para lanzar a canasta.
Tony Allen es un jugador de equipo, que asume las labores que a nadie le gusta hacer, el trabajo sucio. Es un jugador que todo entrenador querría en su plantilla.