Las apuestas estaban en contra de los Clippers frente a San Antonio en la madrugada del jueves. Jugando frente a un equipo con un récord de 14-4 en partidos de potencial liquidación para la serie.
Pero, cuando todo estaba dicho, la victoria se escapó para los Spurs y los angelinos consiguieron forzar el séptimo partido gracias al triunfo 102-96.
Los Clippers pronto empezaron a crear dudas. Fallaron sus ocho primeros triples hasta acertar uno, que puso fin a la racha de veinte triples consecutivos sin anotar que se remonta al quinto partido de la eliminatoria.
Chris Paul también comenzó el partido con 0 de 8 en tiros. Pero su equipo logró mantenerse en el partido gracias a la defensa realizada a Kawhi Leonard (3 de 15 en tiros, 12 puntos) y Tony Parker (4 de 12 en tiros, 8 puntos).
El base no conectó ningun lanzamiento hasta que faltó 4:43 para el final del tercer cuarto, pero después no pudieron pararlo y finalizó con 19 puntos y 15 asistencias, incluyendo ésta espectacular a Glen Davis:
Paul y Blake Griffin jugaron 44 y 41 minutos respectivamente. El ala-pívot acabó con 26 puntos y 12 rebotes. Doc Rivers se vio obligado a exprimir al máximo a sus jugadores debido a la falta de profundidad en un mermado banquillo que vio como Davis también se unía a la lista de bajas los últimos 10 minutos de partido tras sufrir un esguince en el tobillo.
Marco Belinelli y Boris Diaw fueron las manos calientes en San Antonio. El italiano lideró a los suyos con 23 puntos entre los que incluyó un triple que hizo literalmente llorar a Steve Balmer, propietario de Los Ángeles Clippers.