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Recordando a Radivoj Korac: el hombre de los 99 puntos

Recordamos a Radivoj Korac, el hombre de los 99 puntos y uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto europeo.

Radivoj Korac es uno de los grandes nombres del baloncesto europeo, una de esas figuras que han trascendido en el tiempo y cuyo recuerdo perdura, de una manera u otra, entre nosotros. Un genio y figura, uno de los primeros grandes jugadores yugoslavos, un adelantado a su época que, al igual que Drazen Petrovic, dijo adiós a la vida antes de tiempo.

Radivoj Korac, nació un 5 de noviembre en Sombor, actual Serbia, aunque por aquel entonces encuadrada en el extinto Reino de Yugoslavia. Desde bien temprano empezó a destacar como deportista, aunque sus comienzos estuvieron ligados a la disciplina del salto de altura. Hasta que llegó el momento de realizar el inevitable servicio militar. Allí, Borislav Stankovic, legendario entrenador de los años 50 y 60, ex-miembro del Comite Olímpico Internacional y actual componente del Salón de la Fama de la FIBA, vio en un joven Radivoje las capacidades necesarias para triunfar en el baloncesto y lo incorporó a su equipo.

Así, Korac se destapó como una auténtica máquina de anotar a lo largo de sus 12 años en el OKK Belgrado (también jugaría para Liege Basket y Petrarca Padova), donde sumó cuatro ligas de Yugoslavia y dos copas del mismo país. Máximo referente ofensivo de su equipo (siete títulos al máximo anotador de la competición con una media global de 31.2 puntos por partido), el ala-pívot extrapoló su instinto asesino a Europa, donde fue el protagonista de una de las mayores gestas del baloncesto mundial.

En la Copa de Europa de la temporada 1964-65, el Alvik BBK sueco tuvo que sufrir el constante martilleo de Korac. En una eliminatoria a doble partido, el jugador se encargó de aniquilar, en el encuentro de ida, al conjunto escandinavo con 71 puntos para, en la vuelta, terminar de sepultar al rival con la estratosférica cifra de... ¡99 puntos! Una hazaña que roza lo imposible y que aumenta, aún más si cabe, su status teniendo en cuenta que, en aquellos años, no existía el triple. Y sin olvidar, por supuesto, su peculiar lanzamiento de cuchara que también hizo famoso Rick Barry.

En el ámbito nacional, Korac fue partícipe del renacer de la potencia yugoslava, haciendo de su selección un combinado temible que dominó en Europa y cuestionó la hegemonía mundial a Estados Unidos hasta su desmantelamiento progresivo a principios de la década de los 90. Aunque no logró ningún campeonato, Radivoj añadió dos platas en Mundiales, dos platas en EuroBasket y una más en Juegos Olímpicos a su palmarés.

Sin embargo, la tragedia se cruzó en su camino en forma de accidente de tráfico. El 2 de junio de 1969, hace ya casi cinco décadas, Radivoj Korac falleció a los 31 años de edad después de chocar su vehículo con un autocar tras un encuentro amistoso con la selección yugoslava.

Apenas dos años después, la FIBA le rendiría su particular homenaje dando su nombre al segundo trofeo más importante a nivel europeo: nacía la Copa Korac. Posteriormente, tras la desaparición del torneo, la Federación Yugoslava decidió poner su nombre a la copa nacional para no evitar que su recuerdo cayera en el olvido.

De todas maneras, no hubiera sido así ni nunca lo será. El destino no lo hubiera permitido. En 2007, la FIBA inauguraba su selecto Salón de la Fama con 16 miembros. Uno de ellos era Korac. Una lista donde tampoco faltaron Drazen Petrovic ni Fernando Martín.