"La temporada es muy larga" es una frase que se ha puesto muy de moda entre los jugadores de la NBA. Especialmente durante las últimas tres temporadas a raíz de la desoladora plaga de lesiones que ha azotado a la NBA y que ha dejado, en ocasiones, a la competición sin una parte de su imponente surtido de estrellas.
La regular season de 82 partidos lleva siendo el estándar en la NBA desde 1967, aunque en aquella ocasión apenas 12 equipos disputaban la competición tras la incorporación de Seattle Supersonics y San Diego Rockets. Con el paso de las décadas, este número ha aumentado hasta las 30 franquicias actuales, mientras que la cantidad de encuentros disputados se ha mantenido inalterable, todos ellos en un margen temporal de unos seis meses. Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a cuestionarse este sistema por la sobrecarga de partidos que reciben los jugadores.
Como primera medida, la NBA ha decidido disminuir la cantidad de back-to-backs y semanas con cuatro partidos en apenas cinco noches para cortar de raíz con el alarmante incremento masivo de lesiones, aunque sigue habiendo jugadores que creen que el remedio definitivo pasa por disminuir el número de partidos por temporada. Uno de ellos es Blake Griffin.
En unas palabras para CBS Sports, el jugador de Los Ángeles Clippers opina que la regular season debería disponer de un calendario similar en el tiempo, pero reduciendo los duelos por franquicia a solo 66. De este modo, no se verían alterados ni el inicio de campaña ni la disputa de los Playoffs mientras los jugadores disponen de más tiempo de descanso.
Sin embargo, los detractores no han tardado apenas en hacerse escuchar. Mientras que Kenneth Faried apeló a Michael Jordan y su capacidad para dominar la competición con el sistema actual, su compañero de equipo Chris Paul no ha dudado en afirmar que "es un calendario que se ha seguido siempre y que es muy difícil modificar." Y no es porque la NBA no lo haya meditado sino por los grandes intereses económicos que hay detrás.