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Analizamos el papel de Kevin Love en su segunda temporada en los Cavs; "Lo peor ya ha pasado"

El jugador de los Cleveland Cavaliers, ya recuperado de su lesión, habla sobre cómo quiere volver a ser un jugador determinante.

¿Se acuerdan cuando Kevin Love sonaba para MVP de la temporada? ¿Se acuerdan de cuando conseguía 26 puntos y 13 rebotes por partido en Minnesota Timberwolves? No hace demasiado tiempo, el ahora jugador de los Cleveland Cavaliers era una de las estrellas más respetadas de la liga, pero estaba en un equipo que año tras año iba decepcionándole más, hasta que decidió marcharse a uno dónde pudiese competir por ganar su primer campeonato. Love dejó Mineápolis sin haber jugado ni un partido de Playoffs en sus primeros seis años en la NBA.

El Doctor Amor sabía que lo que iba a encontrarse en Cleveland no tenía nada que ver con lo que dejaba en Minnesota. Para los aficionados del equipo de Ohio, Love era todo un desconocido cuando llegó. No es fácil para una estrella acostumbrada a que las gradas le aclamen cuando las cosas le salían bien -que era casi siempre- y le apoyen cuando le salían mal llegar a un escenario en el que como mucho aspires a ser el tercer plato de los aficionados, enamorados de Kyrie Irving y locos por LeBron James.

Love tenía todas las papeletas para ser el 'tercero en discordia', el parachoques de los pesos pesados del equipo y sobretodo, el jugador con un rol menos importante del 'Big Three' de los Cavs, es decir el Chris Bosh de los Miami Heat de la etapa de James en la franquicia de Florida. El propio Bosh advertía hace ahora un año, en lo que parecía más unas declaraciones por despecho que una reflexión sincera, de lo que después ha ocurrido. "Con LeBron, acostúmbrate a tener un papel secundario. No va a ser fácil".

Debido a su gran bajón de rendimiento individual en su primera temporada en Cleveland, (reflejado muy bien en las estadísticas: de 26 a 16 puntos, de 12,7 a 9,5 rebotes, de 4,4 asistencias a 2,2 y de casi 19 lanzamientos a canasta por partido a tener 13) muchos han señalado a Love como la pieza que menos encaja del esquema de David Blatt.

"Espero que este año todo vaya mejor, tanto dentro como fuera de la cancha. El año pasado no me sentía cómodo en muchas situaciones y me llegué a preguntar si debería estar aquí, si debería lanzar a canasta o pasar el balón... en vez de salir a jugar al baloncesto"

Este jueves Love asistía a la primera sesión de entrenamiento sin restricciones desde su operación de hombro del pasado mes de abril, cuando cayó lesionado por un desafortunado agarrón del jugador de los Boston Celtics, Kelly Olynyk. Tras meses de rehabilitación, su mentalidad ha cambiado, y tras ejercitarse primera vez junto a sus compañeros de equipo, ha hablado con Dave McMenamin, de la ESPN, para sincerarse sobre las expectativas que tiene después de soportar el primer año del resto de su vida.

Aunque la pasada temporada debería ser la más feliz de su vida, se convirtió en la más tormentosa. Después de siete meses luchando por encontrar su lugar en el esquema de Blatt, se lesiona de gravedad en la primera ronda de los Playoffs. "Aquello me dejó muy decepcionado" reconoce. "La parte más dura fue tener que ver a mis compañeros desde el banquillo, vestido de calle y sin poder ayudarles"

A pesar de su papeleta la pasada temporada, Love es muy optimista respecto a la temporada que empieza dentro de tres semanas, su segunda en un equipo aspirante al anillo. "Aquí todos estamos haciendo un gran esfuerzo para hacerlo posible".

El ala-pívot de 27 años recoge el guante que le lanzó LeBron James la semana pasada, avisando de que esta temporada tendría que jugar menos minutos para llegar a los Playoffs más fresco, lo que le obligaría a delegar responsabilidades en las otras estrellas del equipo; que no son otras que Kyrie Irving y Kevin Love.

"Este año tengo claro que tengo que limitarme a jugar donde me pidan, sin preocuparme del resto de cosas"

Kevin Love renovó con los Cavaliers este verano por un contrato máximo de 113 millones de dólares en las próximas cinco temporadas.


OPINIÓN

Para Love, lo peor ya ha pasado. Esta temporada, si bien no volverá al nivel estadístico de la 2013-14, sí volverá a ser un jugador muy importante para los Cavs, consciente de que es mucho mejor de lo que dicen sus números y que sus números no tienen por qué afectarle psicológicamente. Los Cavaliers le han firmado el contrato máximo, por lo que él solo debe preocuparse de ayudar al equipo a ganar el primer campeonato de la historia de la franquicia. Si ha sobrevivido a su primera temporada, que nadie esperaba que fuera a irle peor entre críticas y lesiones, lo lógico es que el jugador se encuentre mucho más preparado mentalmente para afrontar el reto que tiene por delante.