Los Houston Rockets no tuvieron reparos ni intentaron esconder lo más mínimo una de sus principales premisas para frenar a los Pistons: acosar a Andre Drummond y obligarlo a acudir a la línea de tiros libres el mayor número de veces posibles.
El tan de moda 'Hack-A-Drummond' obtuvo su relativo premio, pues el pívot erró 23 de los 36 lanzamientos que intentó a lo largo del partido, instaurando un nuevo récord de lanzamientos fallados desde los 4'60 metros en la historia de la NBA. Digo relativo porque a pesar del seguimiento continuo al que estuvo sometido el jugador, los Rockets no pudieron evitar la derrota ante los de Michigan. Sin embargo, el encuentro dio de si momentos tan inverosímiles como las cinco faltas cometidas por K.J.McDaniels sobre el propio Drummond en apenas nueve segundos.
Todo este espectáculo y carrusel de faltas casi eternas no ha sentado nada bien al entrenador Stan Van Gundy, quien no dudó en lanzar una crítica a la mismísima cúpula de la competición liderada por el comisionado Adam Silver.
"Este es el juego que la liga quiere, así que esto es lo que los aficionados verán", afirmó Van Gundy al Detroit Free Press. "Adam Silver y la liga han decidido que esta es la forma a seguir y eso es lo que la gente quiere ver. Mientras los aficionados no se quejen vamos a seguir viendo cosas así habitualmente. En algún momento podrían decir: 'No vamos a pagar para ver ésto'. Pero hasta que no suceda las cosas seguirán igual."
La NBA tuvo la oportunidad de corregir este problema durante la temporada baja después de una reunión con los General Managers de la liga a raíz de la persecución a DeAndre Jordan, otro de los grandes perjudicados de este estilo de juego, durante los Playoffs. Pero no se hizo nada y el 'Hack-A-' es una procedimiento que continúa al alza.