Si de algo puede presumir la NBA es de, entre tantas otras cosas, ser una fuente casi inagotable de anécdotas y curiosidades que inundan las páginas deportivas de los medios de comunicación norteamericanos cada semana.
A principios del pasado mes de febrero, la plantilla de Golden State Warriors vivió una jornada especial en la ciudad de Washington después de disfrutar de la compañía de la persona encargada de dirigir la política de Estados Unidos: el presidente Barack Obama.
Curiosamente, hace poco más de una década, un jugador de la NBA estuvo cerca de ocupar dicho cargo en la Casa Blanca, símbolo por antonomasia de la sociedad estadounidense, coincidiendo con la entrada en el nuevo milenio. Solo la derrota ante su compañero demócrata Al Gore le privaría de ser candidato a la presidencia del país en 2000, en unas elecciones ganadas finalmente por George W. Bush.
Bill Bradley, nacido en la pequeña localidad de Crystal City, perteneciente al estado de Misuri, fue una de las principales estrellas del baloncesto universitario de su generación, liderando a la prestigiosa Princeton a la Final Four por el título de la NCAA en 1965. Aunque no pudo levantar el título tras quedar en tercera posición, sus 30.2 puntos por partido le sirvieron para ser galardonado con multitud de distinciones individuales, entre los que destacan los premios al Jugador del Año en la NCAA y el UPI al Jugador Universitario del Año. Mientras, aprovechó su estancia en Princeton para graduarse en Políticas, Económicas y Filosofía, estudios que marcarían el resto de su vida.
Pese a ser seleccionado en la segunda posición del Draft de 1965 por los Knicks, Bradley no aterrizó en la NBA hasta 1967 a causa de su estancia de seis meses en el servicio militar y una breve odisea de un año en el baloncesto de Europa. Tiempo, por otro lado, más que suficiente para conquistar la Copa de Europa con el Olimpia Milano.
En la NBA no pudo dar continuidad al extraordinario nivel exhibido durante su periplo universitario. Aún así, tuvo tiempo de dejar diversos detalles de su innegable talento, siendo elegido una vez para disputar el All-Star Game. Además, fue una pieza importante saliendo desde el quinteto inicial en los dos únicos campeonatos (1970 y 1973) conquistados por los Knicks a lo largo de su historia.
Tras su retirada en 1977, Bradley cambiaría el pantalón corto, las zapatillas y las canchas de la NBA por el traje, la corbata y los mítines políticos por parte del partido republicano. Su gran reputación y aptitudes sociales le ofrecieron un inicio fulgurante en la política, convirtiéndose en Senador Demócrata por el Estado de Nueva Jersey en 1978, cargo que llegaría a ocupar en otras dos legislaturas.
Sin embargo, el 'plato fuerte' de su carrera política tuvo lugar en el año 2000, cuando compitió contra su compañero de partido Al Gore por un puesto en las elecciones finales a la presidencia del país. El resto, es historia.
Tras la derrota, su implicación en la política quedaría relegada a un segundo plano, dedicando la mayor parte de su tiempo a la escritura y la asesoría cultural y económica. Aún así, Bradley fue un pilar fundamental en la campaña de Barack Obama como su asesor político, apareciendo en diversos mítines y programas televisivos.