Jaylen Brown, un jugador hecho físicamente para la NBA

En su primer año en el baloncesto universitario ha demostrado estar perfectamente preparado para dar el salto a la NBA con garantías.

Jaylen Brown está llamado a ser otro de los grandes nombres el próximo 23 de junio en el Draft 2016. Su primer (y único) año en la NCAA, en la Universidad de California, le ha servido para confirmar las buenas sensaciones de su etapa en High School y para dejar claro que está preparado para aterrizar en la NBA. Sus números este año han sido de 14,6 puntos y 5,4 rebotes.

Lo primero que destaca de Jaylen Brown es su tremenda fortaleza física. Un jugador con una combinación de fuerza y velocidad que rara vez se ve en alguien de su edad (19 años). Y esas cualidades le permiten superar a su defensor en muchas ocasiones. Eso sí, se ha movido toda su carrera como alero y su estatura, de 2 metros, puede quedarse un poco baja para la tendencia actual de la NBA en ese puesto de 3. Pero con su fuerza y su salto, no cabe duda que puede suplir ese déficit.

El ex de la Universidad de California también destaca por tener un enorme potencial ofensivo. Como hemos comentado antes, su privilegiado físico le permite finalizar a las mil maravillas cerca de la canasta, desde donde llegan gran parte de sus puntos. Su capacidad para acabar con éxito esas penetraciones se basa mucho en la enorme capacidad que tiene para absorber el impacto del defensor sin desestabilizarse en el aire.

También tiene la virtud de la polivalencia. Su capacidad física y un buen manejo de balón le permiten moverse en todas las posiciones del campo excepto en la de pívot. Aunque esto debe ser algo excepcional, ya que no hay dudas de que debe jugar principalmente en la posición de alero.

Pero hay en un aspecto de juego en el que debe mejorar mucho: su tiro en suspensión. Todavía no tiene una mecánica de tiro desarrollada y establecida, lo que hace que sus porcentajes de tiro desde media y larga distancia dejen bastante que desear. Este año ha estado en un pobre 29,4%, insuficiente para un exterior en la NBA. Esa inseguridad hace que base mucho su juego en las penetraciones y eso le limita y puede hacer que sea más fácil de defender.

También debe mejorar su lectura de juego, ya que en ocasiones fuerza sin necesidad y le hace perder muchos balones (3,1 esta temporada). A mejorar este aspecto también le ayudaría mucho empezar a manejar la mano izquierda, con la que es prácticamente nulo incluso en las entradas a canasta.

Así, que estamos ante un jugador que está preparado físicamente para estar ya en la NBA, pero que tiene que mejorar varios conceptos del juego para llegar a ser una estrella. Eso sí, el potencial para serla no hay dudas de que lo tiene.

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