Durante varios años los Washington Wizards han estado preparando la llegada de Kevin Durant a la capital de Estados Unidos, con el único pretexto de que al MVP de 2014 le gustaría jugar en su ciudad natal. El esperado mes de julio de 2016 ha llegado y Durant ni se planteó reunirse con los directivos de la franquicia capitalina, pero sí salió de Oklahoma para poner rumbo a San Francisco y unirse a los Golden State Warriors, y eso que los Wizards habían contratado a su amigo Scott Brooks en lo que podría parecer un último intento por llamar su atención.
El propio Scott Brooks ha hablado sobre la controvertida decisión de KD de abandonar a los Thunder, y se ha alegrado de que haya tomado el camino que le haga feliz. "Cada jugador tiene derecho a convertirse en agente libre, y KD tomó la decisión que creyó mejor para su carrera. Yo lo respeto mucho".
Sobre la posibilidad de que Durant hubiera acabado jugando en Washington, Brooks no muerde el anzuelo y tira balones fuera; "Sabemos que hay presiones para jugar en la ciudad natal de los jugadores, pero estoy feliz porque él es feliz. Es un muchacho increíble. Es incluso mejor persona que jugador de baloncesto".
A decir verdad no ha sido ninguna sorpresa que Durant no esté vistiendo la camiseta de Washington a estas alturas. La temporada de los Wizards no ha convencido a nadie y lo que hace dos años parecía un proyecto en alza con muy buen futuro y posibilidades de posicionarse favorablemente para reclutar a Durant, se ha ido derrumbando como un castillo de naipes y el equipo capitalino ni siquiera se clasificó para los Playoffs, quedándose en la décima posición de la clasificación del Este.