La serie entre Washington Wizards y Boston Celtics marcha con empate a tres y se decidirá en el séptimo y decisivo partido, aunque la historia podría ser bastante distinta si los árbitros hubieran tomado la decisión correcta en la última jugada.
Y es que según recoge el informe arbitral de los últimos dos minutos de cada partido que realiza la NBA, los Boston Celtics deberían haber tenido a su disposición 2,7 segundos para el último ataque y no 1,7 como finalmente sucedió. Un segundo puede no parecer mucho, pero en jugadas así es decisivo y determinante.
"La falta es señalada cuando en el reloj pone que todavía restan aproximadamente 2,7 segundos para el final del cuarto, pero el reloj corre hasta detenerse en los 1,7 segundos. El reloj debería haberse detenido de manera automática en el momento que silba el árbitro, pero no lo hizo. La cuestión es que el Instant Replay no recoge revistar situaciones como esas", recoge el informe arbitral de la NBA.
John Wall había anotado previamente un triple que ponía a los Washington Wizards con un 93-92 a su favor, pero a Boston Celtics le quedaba aún por delante un ataque. Washington Wizards, por medio de Kelly Oubre, decidió frenar el siguiente ataque de los de Brad Stevens con una falta, y fue ahí cuando se produjo el fallo en la mesa a la hora de detener el reloj.
Sin saber que hubiera pasado si el reloj se hubiera detenido en el momento adecuado, lo cierto es que la cosa podría haber sido muy distinta de haber ido todo correctamente, ya que Isaiah Thomas se la jugó a la desesperada y sin acierto.