Habrá quinto partido de Las Finales de la NBA el próximo lunes. Y lo habrá gracias a la exhibición de carácter y orgullo mostrada por Cleveland Cavaliers, que supo reponerse del duro varapalo sufrido el pasado miércoles en el tercer partido, para llevarse el cuarto combate contra Golden State Warriors y poner el 3-1 en el marcador general.
La remontada de los todavía actuales campeones se antoja como un milagro, pero un milagro algo más real después de lo visto hoy en el Quicken Loans Arena. Y es que si Cleveland Cavaliers mantiene el mismo nivel de acierto y Golden State Warriors se vuelve a mostrar humanos, algo que no se había visto hasta hoy, cualquier cosa puede pasar aún.
Muchos pensaban que Cleveland Cavaliers iba a saltar al cuarto partido aún tocado mentalmente tras ver como se le escapó el tercero, pero lo cierto es que lo que sucedió fue todo lo contrario. Los de Tyronn Lue, con un acierto descomunal y nunca visto en la historia de Las Finales, salieron con el cuchillo entre los dientes, y eso se tradujo desde muy pronto en ventajas de dobles dígitos.
Golden State Warriors intentó reaccionar, pero su pobre nivel defensivo impedía que esos acercamientos en el marcador se consolidase. Y así, con muchas interrupciones por faltas, se llegó al final del primer cuarto. Un primer cuarto de récord con los 49 puntos anotados por Cleveland Cavaliers, la cifra más alta en toda la historia de Las Finales de la NBA. Los de Steve Kerr se quedaban en 33 puntos, una cifra buena pero insuficiente ante la salvajada local.
Y la exhibición continuó en el segundo cuarto. Golden State Warriors intentaba por todos los medios volver a meterse en el partido, pero frenar a los jugadores de los Cleveland Cavaliers era una misión imposible. 86-68 al descanso y de nuevo récord histórico de puntos en Las Finales para los Cavs en la primera parte.
Los de la Bahía arrancaron el cuarto con un parcial de 0-4 a su favor y Tyronn Lue decidió pararlo a los 45 segundos para evitar que la cosa fuese a peor. Una decisión que fue acertada, ya que Cleveland Cavaliers volvió a estabilizar la renta en torno a los 20 puntos. Fue entonces cuando el partido se embarró, entró en una dimensión en la que los piques entre los jugadores y las polémicas arbitrales se convirtieron en protagonistas.
Aun así Cleveland Cavaliers supo manejarse en esa situación, evitando que Golden State Warriors, pese a sus varios intentos, rebajara su desventaja a una sola cifra. Y así, a falta de cuatro minutos, los visitantes bajaron definitivamente los brazos y la victoria se queda en Ohio con ese 137-116 final.
Además de la vital victoria, que le permite seguir soñando con la remontada imposible, la mejor noticia para Cleveland Cavaliers fue que por fin sus secundarios aparecieron, especialmente J.R. Smith. Y eso unido al infalible trío LeBron James (31 puntos, 11 asistencias y 10 rebotes), Kyrie Irving (40 puntos y 7 rebotes) y Kevin Love (23 puntos), fue la clave del triunfo que pone el 3-1.