Andrew Bogut no es un jugador veterano al uso, pues en los últimos años ha pasado por los vestuarios más competitivos de la NBA, llevándose de paso un anillo de campeón desde un puesto de titular (Warriors, 2015). Es por eso que sus palabras merecen más crédito que las de muchos analistas y periodistas de gran reputación, que se han mostrado muy escépticos sobre el potencial de Lonzo Ball y además, intencionalmente o por inercia, han tratado de pintar su personalidad como una extensión de la soberbia de su padre, LaVar Ball.
Que LaVar se haya tirado meses diciendo que su hijo iba a ser mejor que Michael Jordan, LeBron James o Stephen Curry ha creado a una generación de aficionados que esperan que Lonzo fracase y no tenga futuro en la liga. El número 2 del Draft de 2017 se salió con la suya y acabó convenciendo a Los Angeles Lakers para apostar por su talento, que después de verle en la Liga de Verano y los primeros partidos de pretemporada, casi nadie pone en duda. Bogut tampoco, tal y como ha confirmado en una entrevista reciente.
"A la gente le encanta o le odia. No hay término medio. Yo mismo tenía una imagen de él que ha resultado ser completamente errónea. Es un chico reservado, sencillo, con sentido del humor y que no tiene ningún problema con nadie de la organización."
El pívot australiano piensa que la reputación de Ball ha sido construída falsamente por algunos medios de comunicación que han trabajado para caricaturizar a su padre por ensalzar las virtudes de su hijo.
"Ya lo hemos visto en política, deportes y muchos otros campos; Que se escriba una cosa no significa que sea cierta".