Pocos minutos después de que Eric Blesoe dejase claro a través de su cuenta personal de Twitter su deseo de no seguir en los Phoenix Suns, Earl Watson ha sido despedido. El entrenador de la franquicia de Arizona desde mediados de la temporada 2015-16 ha sido fulminado por la directiva, ordenada por el propietario Robert Sarver, tras un comienzo de temporada horrible, en el que ha perdido los tres partidos y en dos ocasiones por más de 40 puntos, 48 y 42 concretamente.
La noticia la ha desvelado el de siempre, Adrian Wojnarowski, de ESPN, que parece tener ojos y oídos en todos los recovecos de las oficinas de los 30 equipos de la NBA.
Los hechos son que la publicación de Bledsoe apenas se ha producido minutos antes de que se conociera el destino de Watson, por lo que sería demasiado precipitado que una decisión así se tomara con tan poco tiempo. Lo más probable es que tras la horrible derrota que sufrieron los Suns este sábado en su partido contra los Clippers sellara gran parte de su destino.
Lo cierto es que nadie puede asegurar que el despido tenga relación con la reciente declaración de Bledose, que a su vez se expone a una gran multa de la liga si ésta considera que ha influido en el mercado con su polémico tuit. Si tiene problemas probablemente diga que le han hackeado la cuenta y él no ha tenido que ver, como hiciera el bueno de Kristaps Porzingis el pasado verano antes de que Phil Jackson fuera fulminado por el propietario de los New York Knicks, y saliendo de rositas después de ofrecerse claramente a los Clippers.
Así que después de un histórico verano en el que por primera vez desde 1964 todos los entrenadores de la liga mantuvieron sus puestos, no ha pasado ni una semana desde que comenzara la temporada y ya tenemos al primer fulminado.
Veremos quién es el elegido para sustituirle, pero a los Suns les urge un perfil de entrenador que sea capaz de desarrollar el núcleo de jugadores jóvenes que tienen en la plantilla, que aunque pierda muchos partidos, porque la plantilla que tienen no da para mucho, sea capaz de competir por las victorias y de perfilar un estilo a largo plazo.