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Victoria de alta tensión de los Warriors ante Wizards con pelea incluída y expulsión de Green y Beal

Los actuales campeones tuvieron que remontar 18 puntos sin Draymond Green, expulsado tras protagonizar un altercado con Bradley Beal antes del descanso.

Cualquiera diría viendo anoche el Golden State Warriors-Washington Wizards que la temporada regular acaba de empezar y que no hay nada importante en juego. Y es que el choque entre los actuales campeones y los capitalinos se convirtió literalmente en un campo de batalla que acabó con Draymond Green y Bradley Beal en las duchas antes de tiempo.

La jugada en cuestión llegó cuando apenas faltaban unos segundos para el descanso y se inició porque Bradley Beal intentó golpear por la espalda a Draymond Green, que se agarró entonces a su rival empezando una especie de melé entre los jugadores de Golden State Warriors y Washington Wizards, más características del rugby que del baloncesto con la llegada del resto de jugadores.





Además, en medio de la montonera se vieron otras acciones feas, como la de Kelly Oubre Jr, que por lo que se aprecia en una de las imágenes pudo soltar el puño en dirección a Klay Thompson. La acción se saldó con Bradley Beal expulsado y Draymond Green sancionado con la segunda técnica, por lo que también tuvo que abandonar el encuentro.


Ahora la NBA tendrá que revisar todas las imágenes disponibles y sancionar a los protagonistas en proporción a lo sucedido. Y todo indica, viendo las imágenes, que el peor parado será Washington Wizards, ya que lo normal serían sanciones a Bradley Beal por ser el que inició todo, a Kelly Oubre Jr por su intento de agresión a Klay Thompson y ados de los jugadores del banquillo que saltaron al parqué, algo que no está permitido por la liga.

Victoria de los campeones con remontada incluida

Dejando a un lado la pelea, el partido entre ambos estuvo lleno de emoción, y no se resolvió hasta los últimos segundos, tal y como demuestra ese 120-117 final a favor de Golden State Warriors. Pero los de Steve Kerr tuvieron que derrochar sangre, sudor y lágrimas para remontar un partido que mediado el tercer cuarto era claramente capitalino con un marcador de 62-80.