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Las claves del debut de Isaiah Thomas con los Cavaliers

Anotó 17 puntos en 18 minutos, recibió una atronadora ovación del pabellón al entrar en el partido y sus sensaciones no pudieron ser mejores.

228 días después, Isaiah Thomas volvía a vestirse de corto para jugar un partido en la NBA, pero su camiseta no era verde y blanca sino del color del vino tinto y con el logo de los Cleveland Cavaliers. Después de casi ocho meses de espera recuperándose de una lesión en su cadera, el pequeño diablo volvía a las canchas, y su actuación, aunque breve, no defraudó a nadie.

Thomas anotó 17 puntos y 3 asistencias en 18 minutos, con un 6 de 12 en tiros de campo y un 3 de 8 en triples en su primer partido, que ganaron los Cavaliers por 127-110 a los Portland Trail Blazers. El base de 28 años salió desde el banquillo por primera vez desde en dos años y medio y se mostró muy activo de cara al aro, buscando siempre como hacer su juego habitual y dejando su impronta.

Nada más entrar en juego mediado el primer cuarto, bajo una sonora ovación del Quicken Loans Arena, consiguió un 2+1 en una acción con penetración y bandeja, entrando sin miedo a canasta y recordando a su mejor versión de la pasada temporada, cuando promedió 28,9 puntos por partido.

Thomas temía no tener ritmo para volver a afrontar la competición, aunque estaba seguro de dos cosas; su cadera ya estaba perfectamente y una vez dentro de la cancha iba a ser imposible pararle, tal y como confesó al periodista Dave McMenamin, de ESPN.

Acostumbrado la pasada temporada a ser el foco de atención de los Celtics, con casi 20 lanzamientos de canasta por partido, liderando la liga en puntos en los últimos cuartos y con un índice de uso del 34% (el quinto de la liga), este año querrá mostrar sus credenciales a sus compañeros cuanto antes para seguir siendo un jugador lo más parecido posible al que la pasada temporada se convertiría en el jugador revelación de la temporada.