Con LeBron James, Lonzo Ball y Rajon Rondo fuera de las canchas por lesión, Los Ángeles Lakers no tienen más remedio que buscar un nuevo jugador de la plantilla que haga las funciones de base y organizador del equipo. El elegido es Brandon Ingram.
No es la primera vez que Ingram ocupa esa posición, pues en el instituto ya jugaba de base, hasta que empezó a crecer de estatura y sus entrenadores le transformaron en un alero.
El gran reto para el nº2 del draft del 2016 es ser capaz de repartir asistencias en gran cantidad y siendo eficaz a la vez, es decir, sin cometer pérdidas de balón.
Lakers' Brandon Ingram needs to focus on being a playmaker https://t.co/r2hOzdPSEl
— Rod Lomas (@smoothy04) 22 de enero de 2019
Ingram tiene un porcentaje de asistencias del 12,9%, algo normal entre los aleros de la liga. Pero sorprendentemente, cuando juega sin LeBron, Ball y Rondo al lado, su porcentaje sube al 20,8%.
Con su promedio de asistencias pasa lo mismo. Ingram reparte 2,4 asistencias cada 36 minutos cuando James y Lonzo están en pista, mientras que sin ellos el dato mejora a 5 asistencias cada 36 minutos.
El problema principal de Brandon Ingram es su cuidado del balón, las pérdidas. Jugando como base, el de Kinston ha dado 26 asistencias y ha tenido 20 pérdidas. Su ratio asistencia-pérdida es de 1,3, bastante menor al promedio de la liga (1,7).
El juego en estático es un serio problema para estos Lakers faltos de organizadores. Los angelinos deben abusar de los contrataques y las transiciones rápidas si quieren intentar sobrevivir durante la ausencia de LeBron, Rondo y Ball. Cuanto más alocado el partido, más posiblidades tendrán los Lakers de ganar.