Hoy comienzan los ansiados playoffs de la NBA. 16 franquicias pelearán por conseguir el título de Campeón del Mundo en estos próximos dos meses aproximadamente. Una temporada más, los Golden State Warriors vuelven a partir como principales favoritos. Y no es para menos. La gestión de la directiva ha provocado que este equipo sea uno de los más temidos de todos los tiempos.
Las andaduras de los Warriors por conseguir su 4º título en cinco años comenzaron con la firma del pívot DeMarcus Cousins en la pasada agencia libre. Esta decisión levantó mucha polémica, ya que pese a estar lesionado de gravedad, Cousins era uno de los mejores 5 de la NBA, y se bajó considerablemente el sueldo para que GSW pudiese adquirirlo.
La intención del jugador era clara: recuperarse tranquilamente de la lesión, volver en enero y conseguir su particular anillo de la NBA. Ahora, ya recuperado, forma junto a Stephen Curry, Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green un equipo de fantasía y prácticamente invencible.
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— Golden State Warriors (@warriors) 12 de abril de 2019
Pero los 82 partidos de temporada regular han provocado que salgan a la luz los puntos más vulnerables de la plantilla dirigida por Steve Kerr. Ha habido tramos donde Golden State no encontraba su juego, y los rivales les ganaban con facilidad. Pese a ser tan buenos, no se veían tan invencibles como en un principio se esperaba.
Aún así han conseguido ser el mejor equipo de la Conferencia Oeste con 57 victorias y 25 derrotas. ¿Qué significa esto? Que aún jugando a medio gas han logrado el mejor récord del Oeste y el tercer mejor de la liga. Estando al 100% probablemente no habrá quien les pare.