Si hay una plantilla con espacio salarial, necesidades y urgencias en la agencia libre que se acerca, esos son los New York Knicks. Teniendo muy buenas probabilidades de tener un pick alto en el draft y con espacio para dos máximos salariales, en la Gran Manzana están esperando que llegue el 1 de julio para empezar a pescar.
Más allá de apuntar a casi cualquier estrella que salga al mercado, dos de los objetivos de la franquicia parecen jugar bastante cerca del Madison, ya que están en la disciplina de los Boston Celtics: ellos son Terry Rozier y Marcus Morris.
El base podría ser la segunda opción a una estrella como Irving o Kemba Walker, ya que fichar dos bases teniendo a Dennis Smith Jr. no parece tener lógica. Si Rozier llega a NY no está claro que vaya a ser titular, pero seguramente su papel (y su cuenta bancaria) crecerían exponencialmente con respecto a su paso por Boston.
En el caso de Morris, es uno de esos jugadores que encaja en casi cualquier sistema. A su conocida fiereza defensiva le ha sumado los últimos años una buena capacidad anotadora y al tener la versatilidad de jugar en los puestos de 3 y 4 le aseguran hueco en casi cualquier equipo. No está claro cuánto querrá ganar, pero seguramente también mejore su contrato con respecto a lo percibido en Boston.
La piedra fundamental para los Knicks se sentará mañana, cuando sea la lotería del draft. Si logran hacerse con el N°1 y eligen a Zion, automáticamente serán un destino atractivo para los agentes libres. Desde los despachos ya preparan el terreno.