Hay entrenadores especiales, personalidades que dejan su impronta en todos los equipos que dirigen, pero que alcanzan su cénit en algunos de manera muy especial. Doc Rivers es uno de los técnicos mejor valorados de toda la NBA y por mucho que en su palmarés figure solo un anillo, el de 2008 con Boston Celtics, su ética de trabajo y capacidad para exprimir lo mejor de sus jugadores le sitúa en la cúspide del deporte. Llegó a Philadelphia 76ers con uno de los retos más complejos e ilusionantes que se pueden afrontar en la NBA actualmente: hacer funcionar a la pareja Joel Embiid-Ben Simmons. Ha hecho cambios importantes que llevan a los de la ciudad del amor fraterno a liderar la Conferencia Este y jugar con una confianza que solo pueden tener los equipos predestinados a la gloria.
Rivers está sabiendo encontrar un equilibrio perfecto entre defensa y ataque. Especialistas consumados en ambos sentidos se alternan a las mil maravillas con el fin de ofrecer soluciones ofensivas alternativas a Embiid y su poderío en la zona; un ejemplo de ello es Seth Curry, Furk Korkmaz o Tobias Harris, mucho más liberado de la presión de generarse sus propios tiros, algo que ocurría el pasado año y reducía su impacto. Ahora, el genial alero se está aprovechando de un entramado en ataque sublime en el que Simmons y Embiid siguen liderando, pero encuentran jugadas prediseñadas con las que poder surtir a jugadores como Harris.
En defensa, Matisse Thybulle hace el trabajo sucio con eficacia sobresaliente y Ben no hace más que erigirse en uno de los mejores defensores de la liga, algo a lo que es preciso sumar el compromiso de Dwight Howard en la vertiente reboteadora y de intimidación. "Tenemos mentalidad ganadora y sabemos abrir la cancha para que otros jugadores adquieran responsabilidad", señala un Harris que se está erigiendo en la amenaza más notable en el Clutch Time junto a Embiid, ausente en el último encuentro. Los Sixers consiguieron su primer triunfo sin Joel y lo hicieron merced a una defensa zonal aplicada magistralmente por todo el equipo, siendo Shake Milton protagonista en ambos lados de la cancha y convirtiéndose en ese Sexto Hombre de confianza para Doc.
Doc Rivers explica la magia de la defensa en zona
"Hacer una defensa en zona en la NBA es arriesgado, pero muy interesante. Si funciona un par de veces, puede convertirse en un problema mental para el otro equipo y eso es lo que pasó al cortarles totalmente el ritmo. Ha sido la victoria más gratificante de la temporada porque hemos podido conseguirla sin Joel. Nos queda mucho camino por recorrer aún", destacó el técnico, consciente de que debe seguir ajustando cosas a nivel táctico para hacer que la anotación fluya, especialmente en momentos apretados. Lo que resulta evidente es que Doc Rivers y su idilio con Philadelphia 76ers tiene visos de convertirse en algo más que prometedor.