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Triunfo balsámico para unos Lakers que no convencen
El equipo angelino consiguió imponer sus mayores recursos técnicos ante unos Spurs faltos de intensidad y empuje para frenar a Anthony Davis.
Ganar partidos en una franquicia como Los Angeles Lakers puede ser tan necesario como insuficiente, y eso se está notando en este tramo de la temporada en un equipo repleto de defectos y con varios hándicaps importantes. Uno de ellos es la ausencia de Lebron James, y otro es cómo condiciona el juego del equipo Russell Westbrook, atrapado en un mar infinito de pérdidas y malas decisiones tanto en defensa como en ataque. San Antonio Spurs estuvo cerca de dar la campanada, pero un atinado tiempo muerto a falta de dos minutos para el final de Frank Vogel, sacudió las conciencias de sus jugadores e hizo que con un arreón final de talento, los angelinos se impusieran por 114-106.
Estos Lakers no es que no cautiven, es que ni siquiera ofrecen un mínimo de garantías. Las enormes dudas en torno a la viabilidad de este proyecto no hacen más que incrementarse en cada partido que disputan y por muy importante que sea ganar encuentros como éste, no se puede negar que están totalmente obligados a hacerlo si quieren seguir manteniendo esperanzas de engancharse a la élite. La mejor noticia fue el buen rendimiento desde el banquillo de Malik Monk y Talen Horton-Tucker, que mantuvieron prendida la llama ofensiva de un equipo en el que Anthony Davis brilló en la primera parte, pero perdió protagonismo en la segunda y volvió a dejar claro que no acaba de entenderse con Westbrook.
Lakers perdió 14 balones, la mayoría por parte de Westbrook
Solo el buen porcentaje desde el triple y la capacidad de otros secundarios como Wayne Ellington para anotar, permitieron que Los Angeles Lakers evitaran una catástrofe ante unos San Antonio Spurs que parecen abocados al tanking. Hay muy poco que rascar en el proyecto deportivo de una franquicia cuya máxima aspiración parece ser el desarrollo progresivo de jugadores con talento, bajo la experimentada dirección de Gregg Popovich. Es la octava victoria en catorce partidos para unos Lakers que deben mejorar mucho y hacerlo ya.