El peligro real de unos playoffs sin Doncic, Lebron James y Stephen Curry
La NBA asiste con preocupación al mal rendimiento colectivo de algunos de los equipos que cuentan con los mejores jugadores del mundo.
Todo negocio necesita de activos en forma de estrellas y la NBA es una de las competiciones deportivas que más mima a sus referentes. Es por ello por lo que Adam Silver y toda la organización ve con incertidumbre y pavor el devenir competitivo de tres de las franquicias que generan mayor interés mediático y volumen de dinero en todo el mundo. Los Angeles Lakers, Golden State Warriors y Dallas Mavericks están lejos del nivel esperado y hay una serie amenaza de que se queden fuera de los playoffs.
Los Angeles Lakers y la imposibilidad de Lebron James de perder otro año
Ya son dos campañas consecutivas sin poder ver a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos en la lucha por el anillo y sería una auténtica lástima y un revés enorme para la NBA que se sumara el tercero. Todo indica que Lebron llegaría al tramo final de la temporada como el máximo anotador de la historia, pero mucho han de cambiar las cosas en los Lakers para remontar el vuelo.
Golden State Warriors, el inesperado ocaso de los campeones
Pocos podían imaginar que el pasado año los Warriors crecieran tanto como para ser campeones, pero mucho menos que el proyecto se iba a descompensar de tal manera que su plaza en playoffs estaría en entredicho. Los roces internos, con Green pegando un puñetazo a un Poole que ha bajado prestaciones, vaticinaban problemas. Las lesiones de Curry y Wiggins, así como la falta de confianza en Wiseman, están generando el caldo de cultivo para el desastre.
Dallas Mavericks, solo ante el peligro Luka Doncic
La marcha de Brunson se está acusando más de lo esperado en un equipo falto de potencia defensiva y en el que tan solo Christian Wood parece tener el talento necesario en ataque como para secundar a Doncic. El esloveno está harto de la falta de jugadores importantes a su alrededor y se está tomando la guerra por su cuenta, con números asombrosos, pero sin generar un sentimiento colectivo como el del año pasado.