Hay actuaciones que sólo las pueden firmar los mejores de la historia y es lo que hizo Luka Doncic ayer en su más que emotivo regreso al American Airlines Center. El esloveno recibió un bonito homenaje de unos Dallas Mavericks que, tras darle la patada, reconocieron lo hecho por el balcánico durante seis años y medio. Durante la visualización de un vídeo homenaje antes del duelo, Luka lloró a moco tendido. Luego se convirtió en una bestia y lideró el triunfo de Los Angeles Lakers con una actuación que quedará para la historia.
Y es que Doncic se comió el partido y se comió a unos Mavs luchadores y motivados conscientes de la importancia del duelo. Aguantaron mientras pudieron, pero no lograron parar a un jugador genial que ayer demostró (si es que había que demostrar algo así) que la decisión de Nico Harrison y compañía de traspasarle fue un grave error. Acabó el duelo con 45 puntos tras anotar 7 de los 10 triples que intentó. Aportó además 8 rebotes, 6 asistencias y 4 robos. Fue bestial.
En el otro lado, mal partido de un Anthony Davis que no debería estar arrastrándose mal de forma para intentar jugar un play-in, pero hay que justificar el traspaso, imagino. 13 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias para él. La defensa sola no gana campeonatos, Nico.