En el pasado mes de junio, Tyrese Haliburton sufrió la peor lesión posible para una estrella de la NBA. El líder de Indiana Pacers se rompió el tendón de Aquiles en el Game 7 de las Finales de la NBA contra Oklahoma City Thunder. El hecho fue devastador tanto para él como para los seguidores de la franquicia. De la misma forma lo ha sido la confesión que ha realizado recientemente.
El futuro inmediato de Indiana Pacers continúa marcado por la ausencia de su jugador franquicia. Tyrese Haliburton reconoció en el pódcast Impaulsive, conducido por Logan Paul, que su regreso a las canchas no se producirá hasta dentro de aproximadamente 15 meses, lo que lo situaría listo justo al inicio de la temporada 2026-27.
“Creo que pasarán 15 meses hasta que juegue mi próximo partido”, declaró con franqueza el base All-Star, confirmando lo que muchos temían: la temporada 2025-26 será un año perdido para él y, en gran medida, para las aspiraciones de Indiana.
Una lesión en el momento más cruel
Como se ha mencionado, Haliburton cayó lesionado en el séptimo partido de las Finales de la NBA de 2025 frente a Oklahoma City Thunder, sufriendo la temida rotura del tendón de Aquiles apenas en el primer cuarto.

La recuperación de una lesión de este tipo suele extenderse por alrededor de un año, pero en el caso de Haliburton, al producirse en el último suspiro de la temporada, el calendario nunca estuvo de su lado.
El propio Haliburton reveló detalles inéditos sobre los días previos al desenlace. Según explicó, ya arrastraba molestias en la pantorrilla, pero los médicos le advirtieron que, de haberse tratado de un partido de temporada regular, habría estado fuera dos o tres semanas. Sin embargo, tratándose de unas Finales, la decisión fue inmediata: arriesgarse.
“Algunos amigos cercanos, familiares y mentores me llamaron después del quinto partido y me dijeron: ‘Oye, para ya’. Pero no iba a sentarme en el banquillo en unas Finales”, confesó.
Para tomar su decisión, Haliburton buscó consejo en alguien que había pasado por lo mismo: Kevin Durant. “Lo llamé tras la resonancia magnética del quinto partido y le pregunté si se arrepentía de haber jugado aquel encuentro en el que se rompió el tendón de Aquiles. Su respuesta fue clara: ‘No, para nada’. Eso me dio tranquilidad. Me hizo sentir mejor. Yo tampoco me arrepiento de haber jugado”.