En la NBA, pocos equipos tienen peor suerte con las lesiones que New Orleans Pelicans. En los últimos años, la franquicia de Luisiana se ha visto muy afectada por ello. De hecho, no se libran de este problema ni en temporada baja. Jose Alvarado se ha hecho daño jugando con Puerto Rico.
El camino de Puerto Rico en la AmeriCup 2025 quedó detenido en los cuartos de final tras una ajustada derrota en la prórroga frente a Argentina. Más allá del resultado, la gran preocupación de la noche fue la lesión de José Alvarado, base de los New Orleans Pelicans y una de las piezas más reconocibles del combinado boricua.
Durante una intensa lucha por un rebote en el tiempo extra, Alvarado cayó con fuerza sobre el coxis y quedó tendido en la cancha durante varios minutos, lo que generó un silencio inmediato en el pabellón. El jugador necesitó ser retirado en camilla, un momento que encendió las alarmas tanto en el banquillo puertorriqueño como en Nueva Orleans de cara a la competición que se acerca.
La tensión, sin embargo, se disipó pocas horas más tarde. El propio Alvarado se encargó de tranquilizar a todos mediante un mensaje en su cuenta de Instagram: “Gracias por el cariño, amigos. Pero su chico está bien. Dios me ayudó”.

Un papel clave en los Pelicans 2025-26
Alvarado afronta esta temporada su primer año bajo la extensión de contrato por dos temporadas y 9 millones de dólares firmada en 2024. El acuerdo le garantiza 4,5 millones esta campaña y llega justo cuando el jugador está llamado a asumir un rol más importante dentro de los Pelicans, debido a la prolongada ausencia de Dejounte Murray, quien continúa recuperándose de la rotura del tendón de Aquiles sufrida en el tramo final del curso pasado.
La lesión de Murray abre la puerta para que Alvarado, un jugador que ha ganado reconocimiento en la liga por su intensidad defensiva, su energía y su capacidad de cambiar partidos desde el banquillo, tenga la responsabilidad de manejar más minutos como organizador principal.