El inicio de curso en Miami llega con un golpe inesperado: Tyler Herro tendrá que operarse del pie izquierdo y no estará disponible para el comienzo de la temporada. La noticia, adelantada por ESPN y ampliada por The Miami Herald, confirma que la intervención era necesaria para solucionar una lesión persistente que el escolta arrastró durante todo el verano. Aunque todavía no hay calendario definido para su regreso, las previsiones apuntan a que podrá reaparecer antes de que termine la campaña.
El dolor comenzó en un entrenamiento de verano, cuando Herro notó molestias en el tobillo. Los médicos intentaron frenar el problema con inyecciones de plasma rico en plaquetas y cortisona, pero la dolencia no cedió. Finalmente, se optó por la cirugía como la única vía para evitar que se convierta en un problema crónico.
La baja llega en el mejor momento individual de su carrera. Con 25 años, Herro viene de firmar su primera participación en el All-Star y sus mejores números: 23,9 puntos, 5,2 rebotes y 5,5 asistencias de media, además de un acierto notable en el tiro (47,2% en tiros de campo, 37,5% en triples y 87,8% desde la línea personal). Su impacto ofensivo fue evidente: el ataque del Heat producía 8,6 puntos menos por posesión cuando él no estaba en pista.
El plan de Erik Spoelstra pasa ahora por Norman Powell. Llegado desde los Clippers en un traspaso a tres bandas, el veterano escolta cubrirá el vacío en el quinteto titular. Powell también está en un gran momento, tras promediar 21,8 puntos con un 41,8% de acierto en triples la última temporada. Aun así, la ausencia de Herro se sentirá, y más en un calendario inicial complicado: seis de los primeros ocho partidos serán fuera de casa y 11 de los primeros 15 rivales estuvieron en playoffs.
La situación de Tyler Herro en Miami
El asunto se cruza además con un escenario contractual delicado. Herro podrá negociar una extensión a partir del 1 de octubre: un acuerdo de tres años y 149,7 millones sobre las dos temporadas que ya tiene firmadas (31 y 33 millones). Si no hay pacto antes del 20 de ese mes, deberá esperar hasta el verano para optar a una extensión de cuatro años y 206,9 millones, o incluso un supermáximo de cinco años y 380 millones si logra colarse en uno de los quintetos All-NBA. Eso sí, para ser elegible tendría que disputar al menos 65 partidos, un objetivo complicado tras la cirugía.

En la franquicia, la cuestión ya está en el aire. Pat Riley lo dejó claro en su comparecencia de mayo: “Páguenme ahora o páguenme después, da igual. Ya lo hemos hablado con Tyler y lo volveremos a hablar. Los números se están disparando para muchos jugadores, y hay que pensar quién merece realmente un salario máximo. Tyler sin duda merece que lo pensemos, pero todavía no hemos tomado la decisión. Lo discutiremos. Y él está tranquilo”.