La NBA se prepara para afrontar semanas complejas a medida que avanza la investigación sobre un escándalo de apuestas que ya se perfila como uno de los más graves de su historia. Entre los afectados de manera indirecta aparece la organización de Los Angeles Lakers, debido a la cercanía de Damon Jones con la franquicia y su papel como entrenador personal de tiro de LeBron James.
Según una información publicada por The Athletic, varios empleados del equipo han recibido la petición de entregar sus teléfonos móviles y registros de llamadas como parte del proceso de recopilación de pruebas. La medida llega después de que Jones, exjugador y antiguo colaborador de James, fuera acusado de filtrar información privilegiada a apostadores gracias al acceso especial que tenía dentro del entorno angelino.
De acuerdo con fuentes de la liga citadas por el medio, los investigadores de Wachtell solicitarán documentación a al menos una decena de trabajadores de los Lakers. Entre quienes ya han cooperado se encuentran el asistente de entrenamiento Mike Mancias y el administrador ejecutivo Randy Mims, ambos vinculados laboralmente al club por su relación de larga data con LeBron.
La indagación se centrará ahora en examinar la conexión de ambos con Jones, aunque por el momento no existe ningún indicio de que alguien dentro de los Lakers haya participado en el escándalo. Tampoco hay elementos que sugieran que LeBron estuviera al tanto de las actividades de Jones, lo que de momento sitúa el foco únicamente en él como responsable individual.
Salpicado LeBron James
La posición que ocupaba Jones dentro del equipo no era oficial, pero su historia con James como compañero y amigo le abría las puertas de vestuarios, viajes y rutinas internas. Se había convertido en una figura habitual en el grupo, hasta el punto de participar en las partidas de cartas que dieron origen a la conocida celebración del triple llamada the freeze, inspirada en la forma en que Jones imitaba a un agente encubierto al ganar una mano. Su presencia alrededor del equipo duró solo una temporada, tras la cual dejó de desempeñar ese rol oficioso.