LeBron James no quiso aventurarse más allá del presente después de que Los Angeles Lakers cayeran por 132-119 ante los San Antonio Spurs en el partido de cuartos de la NBA Cup. En pleno mes de diciembre, y pese al interés por saber cómo proyecta al equipo de cara a los playoffs de abril, James detuvo en seco cualquier intento de hablar a largo plazo.
“¿Es diciembre qué?”, respondió inicialmente cuando le preguntaron por el futuro competitivo de los Lakers. Al recibir que era 10 de diciembre, fue tajante: “¿Y estás hablando de los playoffs? No, no puedo hacer eso. No es mi mentalidad. No puedo pensar en lo que podemos hacer en los playoffs en diciembre”.
El recuerdo de hace dos años, cuando los Lakers ganaron la NBA Cup inaugural en Las Vegas, también sirvió como referencia para reforzar su idea. Entonces, James ya había advertido de que aquello no era un indicador del techo del equipo. Ahora, fuera de la cita en Nevada y con un próximo duelo ante los Suns en Phoenix, volvió a centrarse en la construcción diaria.
“Lo que puedo decir es que los hábitos que construimos cada mes durante la temporada regular son lo que nos permitirá, si estamos en posición de entrar al playoffs, llegar listos. Pero hablar del daño que vamos a hacer en postemporada en diciembre… eso no es correcto para los dioses del baloncesto. No para mí”.
Los problemas defensivos vuelven a aparecer
El análisis de la derrota dejó clara la distancia entre los Lakers actuales y un equipo con aspiraciones serias. Los angelinos concedieron un 50% de acierto en tiros de campo y un 44,7% en triples a unos jóvenes Spurs que ni siquiera contaban con su jugador franquicia, Victor Wembanyama, ausente por una lesión en el gemelo izquierdo.
Aun así, San Antonio colocó a siete jugadores en dobles dígitos, con Stephon Castle anotando 30 puntos y De’Aaron Fox agregando 20. El equipo de Gregg Popovich viajará ahora a Las Vegas para enfrentarse al campeón vigente, Oklahoma City Thunder.
James reconoció la dificultad de contener a la dinámica escuadra texana: “Es un equipo único. Tienen seis o siete tipos que literalmente pueden romperte desde el bote. Súper rápidos, súper ágiles… algunos más fuertes, otros mejores manejadores. Es un equipo muy particular y nos superaron”.
Luka Doncic, autor de 35 puntos y ocho asistencias, apuntó en la misma dirección: “Creo que hoy fue más defensivo. Nos arrastraron. Anotamos 119 puntos; debería bastar. Solo tenemos que ser mejores atrás”.
El destello de LeBron… y el frenazo
Pese a las dificultades, los Lakers llegaron a ponerse a ocho puntos en el último cuarto después de ir perdiendo por 24. Marcus Smart aportó 26 desde el banquillo y James firmó 19 puntos, 15 rebotes y ocho asistencias.
El momento más explosivo llegó en el segundo cuarto, cuando James, con 40 años, protagonizó la jugada de la noche: una penetración culminada con un potente mate sobre el pívot de 2,16 metros Luke Kornet. El rugido de James y la reacción del público parecieron encender una chispa.
Sin embargo, el impulso duró poco. “Fue solo una jugada. Siempre deseas que esas acciones de impulso se mantengan”, explicó. “Tuvimos dos pérdidas seguidas después. De un partido de ocho puntos pasamos a doce al descanso. Y al arrancar el tercero, volvimos a estar veinte abajo”.
Los Lakers, ahora con marca de 17-7, siguen intentando construir las bases que James considera indispensables antes de pensar en escenarios mayores. Diciembre, insiste, no es momento para hablar de primaveras.