Golden State Warriors ha vuelto a poner sobre la mesa una idea que tiempo atrás ya sonó pero nunca logró materializarse: intentar adquirir a Anthony Davis, actualmente pívot de Dallas Mavericks. La franquicia de la Bahía había mostrado previamente interés, aunque hasta ahora nunca había tenido las herramientas necesarias ni el contexto adecuado para lanzarse de lleno por él.
Lo que todavía no está claro es cuál será la postura final de Dallas de aquí a la fecha límite de traspasos del 5 de febrero. En este momento, los Mavericks mantienen una actitud cautelosa respecto a cualquier decisión importante, adoptando un enfoque paciente desde la salida del gerente general Nico Harrison, lo que añade incertidumbre al panorama.
Desde el punto de vista financiero, cerrar un posible traspaso no sería nada sencillo para Golden State. Davis percibe 54,1 millones de dólares esta temporada, mientras que los Warriors apenas se encuentran 264.000 dólares por debajo del segundo apron, lo que dificulta enormemente cuadrar salarios dentro de las estrictas normas actuales de la liga.

En ese escenario, parece inevitable que Jonathan Kuminga, con su contrato de 22,5 millones, se convierta en una pieza prácticamente obligatoria dentro de cualquier paquete de intercambio. Sin embargo, incluso incluyendo al joven alero, la cifra seguiría quedándose corta, lo que obligaría a Golden State a incorporar más activos.
Draymond Green, ¿en la rampa de salida?
Eso abre la puerta a otra posibilidad mucho más contundente: la inclusión de Draymond Green en el paquete de salida. Su presencia permitiría equilibrar mejor los números y dar mayor viabilidad a la operación, por lo que su nombre podría estar sobre la mesa del gerente general Mike Dunleavy Jr. si los Warriors deciden avanzar con firmeza en esta apuesta.