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Kevin Durant se venga de Phoenix Suns: "Me echaron y me usaron de chivo expiatorio"
KD jugó un duelo magistral incluyendo un game winner ante su exequipo, al que criticó posteriormente ante la prensa
Kevin Durant no ocultó sus sentimientos tras decidir el partido del lunes por la noche ante los Phoenix Suns. El alero de los Houston Rockets anotó 26 puntos y firmó el triple decisivo a falta de 1,1 segundos para sellar la victoria por 100-97, una canasta que, según reconoció, tuvo un significado especial por llegar ante su exequipo.
Preguntado por si el momento fue distinto al enfrentarse a Phoenix, Durant fue directo. “Sin ninguna duda. Un sitio del que no quería irme. Es la primera vez —no quiero sonar dramático, pero lo voy a ser— que me echan de un lugar”, afirmó el 15 veces All-Star.
El marcador estaba igualado cuando Durant clavó un lanzamiento de casi ocho metros que dio el triunfo a Houston. El veterano llegó a los Rockets este verano en un traspaso de gran impacto que envió a Dillon Brooks y Jalen Green a los Suns, poniendo fin a su etapa en Arizona.
“Se siente bien jugar contra un equipo que te sacó del edificio y te culpó de todos sus problemas”, continuó Durant. “Duele, porque puse todo mi esfuerzo, mi cariño y mi compromiso con los Suns, con Phoenix y con Arizona en general. Pero esto es un negocio, así funciona. Cuando juegas contra un exequipo, claro que tienes una espina clavada”.
Durant, de 37 años, pasó dos temporadas y media en Phoenix tras llegar desde los Brooklyn Nets en febrero de 2023. Fue All-Star en sus dos cursos completos con la franquicia, aunque el proyecto no cumplió las expectativas: eliminación en primera ronda en la temporada 2023-24 y ausencia de playoffs el curso siguiente.
Las ganas de KD de ganar a los Suns
“Por los jugadores no siento más que cariño, pero quiero ganar a ese equipo”, explicó. “Quiero demostrarles que todavía me queda gasolina en el tanque. Aunque sea mayor, todavía puedo jugar. Creo que todos los jugadores sienten eso cuando se enfrentan a su antiguo equipo. No es algo malintencionado, es pura competitividad”.
Pese a la dureza de sus palabras, Durant dejó claro que no quiere alargar el resentimiento. “Cuando llegue a casa esta noche, probablemente ya no me acordaré. Bueno, me acordaré, pero intentaré olvidarlo lo antes posible y pensar en el siguiente partido”, concluyó.