Los Angeles Lakers encajaron el lunes una derrota por 124-112 ante Sacramento Kings marcada por una estadística inédita: la peor defensa del triple de su historia en un partido con al menos 25 intentos rivales. Sin embargo, desde el vestuario angelino el foco se puso más en los problemas propios en ataque que en lo ocurrido atrás. Hundimiento de Luka Doncic.
LeBron James explicó tras el encuentro que, a su juicio, el planteamiento defensivo no fue malo. La diferencia estuvo, según el alero, en el acierto exterior: Sacramento convirtió una gran cantidad de triples y los Lakers no lograron responder en ese apartado. El dato respalda sus palabras: los Kings firmaron un 17 de 26 desde más allá del arco, un 65,4%, la cifra más alta jamás concedida por la franquicia californiana en esas condiciones.
DeMar DeRozan fue el máximo anotador de Sacramento con 32 puntos y un 14 de 19 en tiros de campo, todos ellos de dos puntos. El daño desde el perímetro llegó principalmente de viejos conocidos en Los Ángeles. Malik Monk sumó 26 puntos con un 7 de 9 en triples, mientras que Russell Westbrook aportó 22 con 4 de 8 desde el exterior.
En el otro lado, los Lakers apenas acertaron 8 de 36 intentos de tres puntos. La estadística se maquilló ligeramente en los minutos finales, cuando Bronny James encestó dos triples consecutivos con el partido ya decidido.
El entrenador JJ Redick volvió a insistir en un patrón que se repite en las últimas semanas. Según los datos internos del equipo, generaron 50 posibles asistencias, pero solo se concretaron 21. Para el técnico, la solución pasa por mantener la confianza y seguir lanzando.
La derrota fue la tercera consecutiva y la séptima en los últimos once partidos para unos Lakers que caen hasta el balance de 23-14, situados en la quinta posición del Oeste. El contexto previo al encuentro ya dejaba algunas señales de relajación frente a un rival que llegaba con un 9-30 y en la decimocuarta plaza de la conferencia. En el vestuario se seguía por televisión un partido de playoffs de la NFL y no el último enfrentamiento entre ambos equipos, y varios jugadores no estuvieron presentes en la pista durante la presentación inicial.
Rui Hachimura, fuera del parte de lesionados tras perderse seis partidos por un problema en el gemelo derecho, finalmente no jugó. Redick explicó que el alero solo estaba disponible para uno de los dos encuentros del back-to-back y que, además, tenía una fuerte restricción de minutos, por lo que se optó por reservarlo para el duelo ante Atlanta Hawks.
Pese a todo, la presencia de LeBron James, con 41 años, y de Luka Doncic evidenció la intención competitiva del equipo. Ambos anotaron los primeros ocho puntos del partido y forzaron un tiempo muerto de Sacramento con apenas dos minutos disputados. A partir de ahí, el guion cambió: los Lakers fallaron nueve de sus once primeros triples y cedieron la iniciativa antes del descanso.
Nada funciona en los Lakers
James terminó con 22 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias, sin acierto en cinco lanzamientos de tres. Doncic, por su parte, volvió a firmar una actuación destacada: 42 puntos, 8 asistencias, 7 rebotes y 4 robos, tras anotar 40 antes del último cuarto. Fue su séptimo partido de la temporada superando los 40 puntos, pese a arrastrar molestias en la ingle que requirieron tratamiento durante el choque. El propio esloveno reconoció que tuvo dudas hasta última hora sobre su participación.
La disponibilidad de ambos para el siguiente partido ante Atlanta quedará pendiente de su evolución al día siguiente. Las dificultades de Los Ángeles coinciden con la ausencia prolongada de Hachimura y, sobre todo, con la baja de Austin Reaves, cuyo gran inicio de temporada se vio frenado por una lesión en el gemelo izquierdo. Reaves lleva dos semanas fuera y no se espera su regreso hasta, al menos, dentro de otras dos.