Igualdad máxima y emoción en el pulso por un premio que no es baladí. Así es como se puede describir lo que se vivirá en este tramo final de temporada regular entre Oklahoma City Thunder, Detroit Pistons y San Antonio Spurs. Las tres jóvenes franquicias buscan con ahínco el liderato de la NBA, que les permita jugar en casa todas las eliminatorias de playoffs.
Si hace unos meses nos dicen que estaría garantizada la pelea hasta el final del curso por determinar qué equipo termina la temporada regular con el mejor récord, habríamos pensado que nuestro interlocutor estaba loco. El arranque de curso que tuvo Oklahoma City Thunder no dejaba lugar a dudas, pero lo cierto es que los vigentes campeones se han ido diluyendo y ahora no solo ven amenazado su liderato global en la competición, sino también el de la Conferencia Oeste.
Y es que la tendencia al alza de San Antonio Spurs es más que evidente. Los tejanos están bordando el baloncesto y han adquirido un nivel de confianza que les hace soñar con el liderato. Están a solo dos partidos de unos Thunder que ven cómo Victor Wembanyama está cada vez mejor rodeado por una pléyade de jóvenes en franca evolución, habiendo construido una identidad como equipo. Por si fuera poco, los campeones defensores tienen uno de los calendarios más complicados en lo que resta de curso, lo contrario que sucede con sus oponentes.
Porque no están solos los Spurs en la caza de los favoritos, sino que Detroit Pistons ya es el equipo con mejor registro de la NBA y aspira a perpetuarse en esa posición. Tienen uno de los calendarios más asequibles en lo que queda de temporada (el 20 de 30) y están mostrando un entendimiento entre sí, automatismos y carácter competitivo que no vaticina ningún atisbo de crisis. El interés por quedar primero es evidente en los tres equipos, sabiendo que puede ser muy ventajoso jugar todas las eliminatorias de playoffs con ventaja de campo.