Los Angeles Lakers lograron acercarse a la zona alta de la Conferencia Oeste en febrero de 2026 gracias, en gran medida, al rendimiento de Luka Dončić. Al mismo tiempo, los Brooklyn Nets iniciaban un cambio de rumbo hacia la reconstrucción. En ese contexto, el equipo neoyorquino cortó a Cam Thomas, que posteriormente firmó un contrato no garantizado con los Milwaukee Bucks.
Ese movimiento cerró la puerta a un posible traspaso entre Lakers y Nets por el escolta, aunque la idea de verlo compartiendo pista con Dončić resulta útil para analizar qué buscaban ambos equipos y qué habrían podido ganar o perder con una operación de ese tipo.
En ese momento, los Lakers contaban en su rotación principal con Dončić, que promediaba 32,8 puntos, 7,8 rebotes y 8,6 asistencias con un 61,6% de true shooting, además de LeBron James, todavía pieza clave en la anotación y la creación de juego a sus 41 años. También formaban parte del núcleo Austin Reaves, Marcus Smart, Rui Hachimura, Jarred Vanderbilt, Maxi Kleber, Deandre Ayton, Dalton Knecht, Nick Smith Jr. y Bronny James, entre otros.
Brooklyn, tras prescindir de Thomas, mantenía como piezas principales a Nic Claxton, Michael Porter Jr., Terance Mann, Tyrese Martin, Ziaire Williams, Jalen Wilson, Day’Ron Sharpe, además de jóvenes bases como Egor Demin, Ben Saraf y Nolan Traore.
Cómo podría haberse estructurado el traspaso
Antes de que Thomas fuera cortado, una posible operación habría enviado al escolta —de 24 años y con un contrato de seis millones que expiraba— a Los Ángeles. A cambio, Brooklyn podría haber recibido una futura primera ronda o un intercambio de picks, jóvenes como Smith Jr. o Knecht, y algún contrato menor para cuadrar salarios, como el de Kleber. Esa estructura habría permitido a los Lakers mantenerse por debajo del impuesto de lujo, mientras que los Nets habrían añadido activos para su reconstrucción.
Thomas destaca por su capacidad anotadora. Esta temporada promediaba 15,6 puntos con un 43,5% en tiros de campo y un 32,5% en triples, siendo un jugador acostumbrado a generar su propio lanzamiento y a asumir posesiones decisivas, algo que la segunda unidad angelina no siempre ha tenido con regularidad.
Su encaje junto a Dončić también resultaba interesante por edad —24 y 26 años respectivamente— y por estilo. El esloveno dirige el ataque y crea para los demás, mientras que Thomas se centra en anotar y puede asumir rachas ofensivas. Esa combinación habría dado a los Lakers una alternativa cuando las defensas se centraran en Dončić o cuando James no estuviera en pista.

Para los Nets, el traspaso habría supuesto sumar jóvenes y elecciones del draft, además de mayor flexibilidad salarial y la oportunidad de reajustar la plantilla tras dudas sobre el rol de Thomas. El riesgo era desprenderse de un anotador probado, que como titular en la temporada 2024-25 promedió 24 puntos y ha firmado nueve partidos de 40 o más en su carrera, algo que podría haber generado críticas entre los aficionados.
Desde la perspectiva de los Lakers, la llegada de Thomas ofrecía anotación inmediata desde el banquillo, capacidad para crear tiros en situaciones de playoff y margen de crecimiento por edad, con poco riesgo financiero al tratarse de un contrato corto. A cambio, existían dudas defensivas, la posibilidad de que su estilo dominante con balón afectara al reparto de posesiones con Dončić y James, interrogantes sobre el encaje en un vestuario veterano y el coste de perder jóvenes con potencial de desarrollo.
En el mejor de los casos, Los Ángeles habría sumado un anotador sin comprometer su futuro económico, mientras Brooklyn habría reforzado su reconstrucción. En el peor, el encaje no habría funcionado y los Lakers habrían sacrificado piezas de futuro por una apuesta a corto plazo. Con Thomas ya en Milwaukee, cualquier interés de los Lakers tendría que esperar al verano o depender de un posible sign-and-trade. Aun así, la idea de verle compartir backcourt con Dončić queda como uno de los escenarios alternativos más llamativos de la temporada 2025-26.