La carrera por el MVP de la temporada 2025-26 de la NBA ha ganado intensidad en las últimas semanas, y uno de los nombres que ha irrumpido con fuerza es el de Victor Wembanyama. La estrella de los San Antonio Spurs ha defendido públicamente su candidatura, generando un notable respaldo mediático y reabriendo el debate sobre qué debe pesar más en la elección del mejor jugador del curso.
Wembanyama, que ya fue Rookie del Año y se perfilaba como claro favorito a Defensor del Año antes de su problema de trombosis venosa profunda la pasada campaña, ha estructurado su argumento en tres ideas principales: la infravaloración de la defensa en la carrera por el MVP, el dominio de su equipo frente a rivales directos como los Oklahoma City Thunder, y una visión del impacto ofensivo que va más allá de los puntos.
Su discurso no ha pasado desapercibido. De hecho, pocos días después de sus declaraciones, el francés superó al vigente MVP, Shai Gilgeous-Alexander, en el ranking oficial de NBA.com, aunque el base canadiense sigue siendo favorito en las casas de apuestas.
A favor de Wembanyama
El principal argumento del pívot francés es claro: el baloncesto es un deporte de dos lados de la pista. Si se otorga el mismo valor al impacto defensivo que al ofensivo, su candidatura gana una enorme fuerza.
Wembanyama está firmando una temporada histórica en defensa. Lidera la liga en tapones con 3,1 por partido y es el ancla de una defensa de San Antonio que se sitúa entre las tres mejores de la NBA, permitiendo apenas 110,1 puntos por cada 100 posesiones. Más allá de los números, su presencia altera por completo el comportamiento de los rivales, que evitan atacar el aro cuando está en pista.
Su impacto también se refleja en métricas avanzadas. Con él en cancha, los Spurs son 16,8 puntos por cada 100 posesiones mejores que sin él, una cifra comparable a los mejores años de LeBron James. Este dato refuerza la idea de que su influencia va mucho más allá de lo visible en la estadística tradicional.
A nivel colectivo, San Antonio está firmando una de las grandes sorpresas del curso. Con un balance de 56-18, el equipo pelea por el mejor récord de la liga y presenta el segundo mejor net rating (+8,3), solo por detrás de Oklahoma City. Un rendimiento que supera ampliamente las expectativas iniciales, donde muchos situaban a los Spurs fuera del Top 6 del Oeste.
Además, el cara a cara contra los Thunder refuerza su candidatura: 4-1 para San Antonio esta temporada, con actuaciones sólidas del francés en esos enfrentamientos.
En contra de Wembanyama
Sin embargo, su candidatura también presenta puntos débiles claros. El primero es el tiempo en pista. Ningún MVP en la historia ha ganado el premio jugando menos de 30 minutos por partido, y Wembanyama promedia actualmente 29,2. Superar esa barrera histórica supondría una anomalía estadística.
También pesa el volumen total de minutos, especialmente en comparación con otros jugadores que, pese a no cumplir el mínimo de partidos, acumulan más carga total, como LeBron James, Cade Cunningham o Kawhi Leonard.
En el apartado ofensivo, sus números tampoco destacan tanto como los de otros candidatos. Wembanyama es 19º en anotación y apenas contribuye como generador, con 3,0 asistencias por partido y una relación asistencias/pérdidas bastante discreta. Su promedio de 24,2 puntos también sería bajo en comparación con otros MVP recientes.
Estas cifras generan dudas sobre su propio argumento de que el impacto ofensivo va más allá de anotar, ya que su influencia como pasador o creador no es especialmente elevada.