Los New York Knicks siguen avanzando con paso firme hacia las Finales de la NBA. El conjunto neoyorquino volvió a imponer su superioridad frente a los Cleveland Cavaliers y se llevó el tercer partido de las Finales de la Conferencia Este por 121-108, colocándose con una ventaja de 3-0 en la serie.
El equipo dirigido por Mike Brown parece haber encontrado la fórmula perfecta en estos playoffs: resistir durante la primera mitad, ajustar tras el descanso y terminar despegándose con autoridad. Los Knicks atraviesan el mejor momento de la temporada y ya suman diez victorias consecutivas en postemporada.
Además, nueve de sus once triunfos en estos playoffs han llegado por dobles dígitos, mientras que sus dos derrotas fueron por un total combinado de apenas dos puntos. Un dominio que refleja la enorme confianza y profundidad de plantilla que ha encontrado Nueva York.
En este tercer encuentro fueron Mikal Bridges y OG Anunoby quienes marcaron el ritmo durante gran parte del partido. Bridges terminó con 22 puntos, mientras que Anunoby añadió 21 y siete rebotes, castigando constantemente a Cleveland gracias a su físico y versatilidad defensiva.
Los Cavaliers volvieron a sufrir especialmente desde el perímetro, firmando apenas un 29% de acierto en triples tras convertir solo 12 de sus 41 intentos. La intensidad defensiva de los Knicks volvió a ser decisiva para cortar cualquier intento de reacción local.
Sin embargo, como ha ocurrido durante toda la eliminatoria, el cierre del partido tuvo un protagonista claro: Jalen Brunson. El base volvió a aparecer en el momento decisivo y anotó 21 de sus 31 puntos en la segunda mitad para sentenciar definitivamente el encuentro.
Mientras Brunson dominaba el tramo final, Cleveland se quedó sin respuestas ofensivas. Donovan Mitchell solo acertó cuatro de sus 14 lanzamientos tras el descanso y James Harden apenas intentó cuatro tiros en toda la segunda mitad.
El desgaste físico también parece estar jugando a favor de Nueva York. Los Cavaliers han disputado 13 partidos desde el pasado 29 de abril, mientras que los Knicks únicamente han jugado ocho en ese mismo periodo. Esa diferencia se está reflejando claramente en la frescura y energía de ambos equipos.
Uno de los grandes cambios impulsados por Mike Brown esta temporada ha sido precisamente la gestión de minutos. Después de aprender junto a entrenadores como Steve Kerr y Gregg Popovich, Brown apostó por involucrar más al banquillo durante la fase regular para llegar con piernas frescas a los playoffs.
El banquillo de los Knicks
Esa profundidad volvió a aparecer en el tercer encuentro gracias a Landry Shamet, autor de cuatro triples saliendo desde el banquillo, incluidos tres decisivos en la segunda mitad.
También ha sido importante la reducción de carga para jugadores clave como Josh Hart. Después de liderar la NBA en minutos la pasada campaña, Hart ha rebajado considerablemente su tiempo en pista esta temporada, algo que considera fundamental para mantener la energía en esta larga carrera de playoffs.
Ahora, los Knicks tendrán la oportunidad de completar la barrida este lunes en Cleveland y regresar a unas Finales de la NBA por primera vez desde 1999.