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Rob Pelinka, en el ojo del huracán: la desastrosa gestión que amenaza el futuro de los Lakers
El General Manager de Los Angeles Lakers está criticando muchas críticas tras la salida de Lebron y Smart.
Los Angeles Lakers atraviesa uno de los momentos más delicados de la última década y gran parte de la afición señala directamente a un responsable: Rob Pelinka. La marcha de LeBron James ha abierto un profundo debate sobre la gestión deportiva de la franquicia durante los últimos años y ha provocado una avalancha de críticas hacia un ejecutivo que, pese a protagonizar uno de los grandes golpes del mercado con la llegada de Luka Doncic, sigue sin convencer por la forma en que ha construido el resto de la plantilla.
La sensación que domina entre muchos analistas es que los Lakers han desaprovechado buena parte de los últimos años de LeBron. El mejor jugador de su generación permaneció siete temporadas en Los Ángeles y, salvo el campeonato de 2020, nunca volvió a disponer de un equipo realmente preparado para competir de forma sostenida por el anillo. Ahora, con James fuera de la franquicia, la pregunta vuelve a surgir con fuerza: ¿cómo es posible que un jugador de su dimensión haya pasado tantos años rodeado de plantillas tan poco equilibradas?
Luka Doncic salva una gestión llena de dudas
Resulta imposible valorar el trabajo de Pelinka sin mencionar el fichaje de Luka Doncic.
La incorporación del base esloveno ha evitado que la situación deportiva de los Lakers sea todavía más preocupante. Conseguir hacerse con uno de los tres mejores jugadores del mundo siempre será un movimiento extraordinario y probablemente el mayor éxito de la dirección deportiva durante los últimos años.
Sin embargo, precisamente por disponer ahora de un jugador como Doncic, las decisiones posteriores generan todavía más dudas.
Los Lakers siguen sin construir un entorno competitivo alrededor de su nueva estrella. La plantilla continúa presentando importantes carencias en el juego interior, ha perdido profundidad en el perímetro y carece de suficientes especialistas defensivos para competir con las grandes potencias de la Conferencia Oeste. En otras palabras, el problema que acompañó a LeBron durante buena parte de su etapa en Los Ángeles amenaza con repetirse ahora junto a Luka.
Una política de contratos muy discutida
Gran parte de las críticas recientes se centran en la gestión económica realizada por la franquicia.
Pelinka ha apostado por renovar a Austin Reaves con un contrato muy elevado para evitar perderle, ha destinado una importante inversión a Walker Kessler tratándole prácticamente como un pívot franquicia y también ha realizado un esfuerzo considerable para retener a Quentin Grimes y reforzar la rotación con Sandro Mamukelashvili.
Individualmente, ninguna de esas operaciones resulta necesariamente negativa.
El problema aparece cuando se analizan en conjunto.
Los Lakers han comprometido una enorme cantidad de dinero en jugadores importantes, pero que difícilmente pueden considerarse estrellas consolidadas. Según las proyecciones actuales, la franquicia tendrá comprometidos alrededor de 475 millones de dólares entre Luka Doncic, Austin Reaves y Walker Kessler durante los próximos años, una cifra que reduce considerablemente la flexibilidad para seguir reforzando la plantilla.
A ello se añade la incorporación de Collin Sexton, un jugador cuyo rendimiento ha sido muy irregular durante las últimas temporadas y que tampoco parece garantizar el salto competitivo que necesita el equipo.
Las salidas también generan muchas preguntas
Si las incorporaciones despiertan dudas, las bajas tampoco han ayudado a calmar el ambiente.
LeBron James ha abandonado la franquicia después de varios años en los que nunca terminó de sentirse completamente respaldado por una plantilla a la altura de sus aspiraciones. Su marcha simboliza el final de una etapa en la que los Lakers solo conquistaron un campeonato pese a contar con uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
A esa salida se suma la de Marcus Smart, probablemente el mejor defensor exterior del equipo y uno de los líderes del vestuario. Luke Kennard también ha abandonado la organización, privando a los Lakers de uno de sus mejores tiradores, mientras que Rui Hachimura podría convertirse en el siguiente jugador importante en abandonar Los Ángeles si finalmente no prosperan las conversaciones para renovar su contrato.
El resultado es una plantilla que, lejos de reforzarse alrededor de Doncic, parece haber perdido profundidad y experiencia.
El futuro también preocupa
Existe otro aspecto que explica buena parte del malestar entre los aficionados.
Los Lakers apenas disponen de margen para corregir sus errores mediante el Draft.
La franquicia ha comprometido buena parte de sus primeras rondas durante los próximos años en operaciones anteriores, lo que limita enormemente su capacidad para incorporar talento joven o construir paquetes atractivos en futuros traspasos. Esa falta de activos convierte cada decisión de mercado en una apuesta todavía más delicada, ya que resulta mucho más difícil rectificar si alguna incorporación no ofrece el rendimiento esperado.
En una NBA donde las primeras rondas se han convertido en una moneda de cambio fundamental, esa situación coloca a los Lakers en una posición de clara desventaja respecto a muchos de sus rivales directos.
¿Ha desaprovechado Pelinka los últimos años de LeBron?
Es probablemente la reflexión más incómoda para la organización.
Cuando LeBron aterrizó en Los Ángeles, el objetivo era construir una dinastía capaz de dominar la NBA durante varios años. El campeonato de 2020 parecía el punto de partida de ese proyecto, pero nunca llegó a consolidarse.
Las lesiones influyeron, por supuesto.
También hubo circunstancias imposibles de controlar.
Pero resulta difícil ignorar que la franquicia pasó demasiadas temporadas sin rodear adecuadamente a su gran estrella. Año tras año aparecían las mismas carencias: falta de tiro exterior, problemas en el puesto de pívot, escasa profundidad de banquillo y constantes cambios de rumbo que impedían dar continuidad al proyecto.
Ahora existe el temor de que Luka Doncic termine viviendo una situación muy parecida.
Un verano decisivo para el futuro de los Lakers
Resulta evidente que todavía queda mercado por delante y que Pelinka dispone de tiempo para corregir parte de los problemas actuales.
La franquicia sigue vinculada a varios nombres importantes y no puede descartarse la llegada de nuevos refuerzos antes del comienzo de la temporada. Sin embargo, la presión nunca había sido tan alta.
Los Lakers poseen a uno de los mejores jugadores del planeta, pero también una plantilla claramente incompleta, un margen de maniobra muy reducido y una afición cada vez más impaciente. Después de perder a LeBron James y ver cómo Marcus Smart también hacía las maletas, cualquier error adicional podría tener consecuencias importantes.
Por eso las críticas hacia Rob Pelinka no responden únicamente a un mal verano.
Son el resultado de varios años de decisiones discutidas que han desembocado en una pregunta que cada vez se escucha con más frecuencia entre los seguidores de los Lakers: si ni siquiera con LeBron James se consiguió construir un proyecto verdaderamente dominante, ¿qué garantiza que esta vez vaya a ser diferente alrededor de Luka Doncic?