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Zach LaVine apunta a un posible buyout con Sacramento Kings

El escolta de los Kings ha perdido mucho estatus en la NBA, pero podría encontrar una nueva oportunidad mediada la temporada.

Zach Lavine puede ser buyout. Foto: gettyimages

El futuro de Zach LaVine vuelve a estar rodeado de incertidumbre. El escolta afronta la temporada con Sacramento Kings, pero su contrato expiring de 49 millones de dólares continúa teniendo valor negativo en el mercado y empieza a señalarse un posible buyout a mitad de curso como una salida lógica si el equipo vuelve a decepcionar. Ese escenario permitiría al veterano elegir un aspirante al anillo y convertirse en una interesante oportunidad a bajo coste para cualquier equipo necesitado de anotación.

Todo dependerá del rendimiento de Sacramento durante los primeros meses. Si los Kings vuelven a quedarse descolgados de los puestos importantes del Oeste, mantener a un jugador de 31 años con semejante salario perdería buena parte de su sentido deportivo. LaVine y Klutch Sports podrían entonces negociar una rescisión que le permitiría relanzar una carrera cuyo caché ha disminuido enormemente durante los últimos años. El jugador que llegó a ser dos veces All-Star podría pasar de resultar prácticamente imposible de traspasar a convertirse en uno de los agentes libres más apetecibles del tramo decisivo de la temporada.

LaVine ha pasado de estrella a contrato difícil de mover

Resulta sorprendente observar cómo ha cambiado la consideración de LaVine en relativamente poco tiempo. Durante sus mejores temporadas en Chicago Bulls llegó a superar los 27 puntos por encuentro, combinando una extraordinaria capacidad atlética con tiro exterior, generación desde el bote y facilidad para producir desde prácticamente cualquier zona de la pista. Era uno de los escoltas más espectaculares de la competición y parecía destinado a mantenerse durante muchos años como una referencia ofensiva.

Sin embargo, las lesiones, su elevado contrato y las dudas sobre su impacto real en equipos ganadores fueron deteriorando progresivamente su valor. LaVine nunca terminó de demostrar que pudiera ejercer como primera espada de un proyecto verdaderamente competitivo y tampoco ha resultado sencillo adaptarlo a papeles mucho más secundarios. Su producción ofensiva continúa teniendo valor, pero las franquicias ya no están dispuestas a asumir enormes compromisos económicos por ella.

Ahí aparece el problema actual de Sacramento. El hecho de que su contrato de 49 millones expire al terminar la temporada proporciona cierto atractivo financiero, pero no suficiente como para que otras organizaciones quieran entregar activos y absorber semejante salario. Los Kings podrían verse obligados a adjuntar compensaciones para facilitar un traspaso, algo que tendría poco sentido para una organización cuyo proyecto también necesita encontrar una dirección clara.

Un mal inicio de Sacramento podría precipitar el buyout

Por eso, los primeros meses de competición serán determinantes. Si Sacramento sorprende y consigue instalarse en posiciones de playoffs, mantener a LaVine puede resultar perfectamente lógico. Sigue siendo un anotador capaz de encadenar rachas importantes y su amenaza exterior puede abrir espacios para sus compañeros.

Pero un nuevo mal inicio cambiaría completamente la ecuación.

Si los Kings llegan a diciembre o enero lejos de cualquier objetivo relevante, mantener a LaVine únicamente para dejar expirar su contrato tendría beneficios financieros, pero muy pocos deportivos. La franquicia podría preferir proporcionar más minutos a jugadores jóvenes y empezar a preparar el siguiente ciclo.

En ese escenario, una negociación entre Sacramento, LaVine y Klutch Sports para alcanzar un buyout cobraría todo el sentido. El jugador podría renunciar a una pequeña parte del dinero pendiente a cambio de obtener libertad para elegir destino, mientras los Kings cerrarían definitivamente una etapa que parece tener poco recorrido.

El buyout cambiaría radicalmente el mercado de LaVine

Esta es la gran paradoja de su situación. Zach LaVine con un salario de 49 millones es muy poco atractivo; Zach LaVine por un contrato mínimo es otra historia completamente distinta.

Un aspirante al campeonato no necesita convertirle en una estrella ni entregarle treinta minutos cada noche. Puede utilizarlo como especialista ofensivo, protegerlo mediante una estructura defensiva sólida y recurrir a él cuando el ataque necesite puntos inmediatos.

Su perfil podría resultar especialmente peligroso como microondas desde el banquillo. LaVine todavía posee recursos para anotar desde el triple, atacar closeouts, producir en transición y generarse un lanzamiento cuando una posesión se atasca. Disponer de alguien con semejante talento ofensivo en una segunda unidad sería un lujo para numerosos candidatos al anillo.

Además, el riesgo sería mínimo. Si llega después de una rescisión y firma por una cantidad reducida, cualquier equipo podría apartarlo de la rotación si su rendimiento no convence. Esa diferencia económica puede transformar completamente la percepción sobre un jugador.

¿Cuánto interés despertaría realmente entre los contenders?

La incógnita reside precisamente ahí. El nombre de LaVine sigue teniendo peso, pero su reputación deportiva ha sufrido un deterioro importante. Sus limitaciones defensivas pueden resultar muy problemáticas en playoffs y su juego siempre ha necesitado un volumen considerable de balón para alcanzar su máxima expresión.

Un contender tendría que convencerle de aceptar una realidad completamente diferente.

LaVine podría pasar de ser titular y cobrar como una estrella a disputar quince o veinte minutos desde el banquillo, con noches en las que apenas participe si el emparejamiento defensivo no resulta favorable. Para que la operación funcione necesitaría asumir que su misión ya no sería demostrar que puede liderar una franquicia, sino resolver determinados tramos de partidos.

Si acepta ese cambio de mentalidad, su mercado podría ser considerable. A lo largo de una temporada siempre aparecen equipos con lesiones inesperadas, problemas de anotación o segundas unidades incapaces de generar ventajas. Un jugador de su talento disponible prácticamente gratis provocaría numerosas llamadas.

Una oportunidad para reconstruir su reputación

Un buyout tampoco tendría que interpretarse necesariamente como el principio del final para LaVine. Podría convertirse precisamente en la oportunidad que necesita para redefinir completamente su carrera.

Otros veteranos han prolongado durante años su presencia en la NBA después de aceptar que ya no podían desempeñar el mismo papel de su plenitud. LaVine posee una herramienta especialmente útil para conseguirlo: puede anotar. Y los jugadores capaces de generar puntos siempre encuentran oportunidades si aceptan el rol y el precio adecuados.

Una buena segunda mitad de temporada en un aspirante, aportando desde el banquillo y demostrando que puede ser útil en playoffs, cambiaría considerablemente la percepción existente alrededor de él. Dejaría de ser visto como un enorme contrato difícil de colocar y podría reconstruir su imagen como veterano ofensivo de rotación.

Sacramento puede terminar acelerando el desenlace

La situación depende, en última instancia, de los Kings. Si el equipo vuelve a competir por objetivos importantes, LaVine tendrá motivos para terminar allí su contrato. Pero si Sacramento confirma durante los primeros meses que sigue sin encontrar el rumbo, ambas partes tendrán pocos incentivos para prolongar una relación sin futuro.

Un traspaso parece complicado mientras siga existiendo ese salario de 49 millones de dólares, por lo que el buyout podría terminar convirtiéndose en la única puerta real hacia un aspirante al campeonato.

Y entonces cambiaría todo. LaVine ya no llegaría como una estrella a la que hay que justificar económicamente, sino como un anotador veterano disponible a un coste mínimo, capaz de revolucionar durante algunos minutos una segunda unidad. Su caché se ha desplomado y existen dudas razonables sobre cuánto baloncesto de élite le queda, pero precisamente ese descenso de expectativas puede favorecerle. Si Sacramento vuelve a naufragar y LaVine está dispuesto a asumir un papel mucho más humilde, podría convertirse en una de las oportunidades más interesantes del mercado NBA a mitad de temporada.

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