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Caitlin Clark firma el mejor tramo de su carrera y la WNBA no sabe aprovecharlo
Caitlin Clark está viviendo el mejor tramo de su carrera en la WNBA, con unos números que deberían estar generando mucha más repercusión: 25,4 puntos y 9,1 asistencias por partido durante las últimas cinco semanas, acompañados de un 64,9% de True Shooting y un espectacular 42,5% en triples.
La estrella de Indiana Fever está demostrando que su impacto va mucho más allá del fenómeno mediático que provocó su llegada a la liga. Clark está siendo una de las jugadoras más dominantes y eficientes de la competición, pero, paradójicamente, este espectacular momento de forma no está recibiendo la atención nacional que cabría esperar.
Un nivel ofensivo extraordinario
Los números reflejan una evolución importante. Clark no solo está anotando más, sino que está combinando capacidad anotadora, eficiencia y creación de juego. Sus 9,1 asistencias evidencian que continúa siendo el motor de Indiana, mientras que su 42,5% desde el triple convierte cada posesión en una amenaza para las defensas rivales.
El 64,9% de True Shooting resulta especialmente relevante porque demuestra que ese volumen ofensivo está llegando acompañado de una enorme eficiencia.
Caitlin Clark is putting together the best stretch of her career over the past five weeks, yet it’s not being discussed nationally:
25.4 points
9.1 assists
64.9 TS%
42.5 3PT%
The WNBA is in desperate need of a structural overhaul to promote their stars. pic.twitter.com/ibyrhJxzME— Evan Sidery (@esidery) August 24, 2026
La WNBA necesita vender mejor a sus estrellas
El caso de Clark vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende a Indiana. La WNBA tiene cada vez más talento y figuras capaces de generar interés, pero necesita una estrategia de promoción mucho más potente para convertir ese talento en audiencia y relevancia nacional.
Clark debería ser uno de los grandes rostros de esa expansión, junto a jugadoras como A'ja Wilson, Breanna Stewart, Sabrina Ionescu o Angel Reese. No se trata de hacer depender la competición de una sola estrella, sino de aprovechar el tirón de todas ellas para atraer y fidelizar aficionados.
La WNBA tiene las estrellas. Ahora necesita asegurarse de que el público pueda verlas y conocer sus historias. Si Clark está firmando el mejor baloncesto de su carrera y apenas ocupa el debate nacional, la liga todavía tiene mucho margen para mejorar su manera de promocionar su propio producto.