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Así será la rotación de Dallas Mavericks: Cooper Flagg ya manda y el regreso de Kyrie Irving lo cambia todo

Analizamos cuáles son las aspiraciones de Dallas Mavericks en el nuevo curso y cuál será la rotación.

Cooper Flagg, aspiraciones de Dallas Mavericks. Foto: gettyimages

Dallas Mavericks afrontan la temporada 2026/27 con una rotación renovada y un objetivo todavía difícil de definir. Cooper Flagg tendrá que asumir galones desde el primer día, mientras el regreso de Kyrie Irving tras su lesión del ligamento cruzado y la evolución de jóvenes como Zaccharie Risacher o Sergio de Larrea marcarán el techo de un equipo cuyo over/under está situado en apenas 35,5 victorias.

Dallas se encuentra en ese incómodo punto intermedio entre la reconstrucción y la competición. La franquicia ya ha decidido que Flagg es el eje absoluto del proyecto, pero todavía conserva piezas veteranas que podrían permitirle competir antes de lo esperado. El curso pasado terminó con un balance de 26-56 y, aunque el contexto ha cambiado, todavía parece pronto para hablar de aspiraciones reales al anillo.

Flagg tendrá las llaves de Dallas

La rotación proyectada coloca a Kyrie Irving, Naji Marshall, Cooper Flagg, PJ Washington y Dereck Lively como quinteto inicial. Sobre el papel, Flagg aparece como alero, pero sería absurdo limitar su función a esa posición.

El número uno del Draft ya demostró en su temporada de rookie que puede ejercer como generador, manejar el balón, defender varias posiciones y asumir volumen ofensivo. Su segundo año debería estar marcado por un incremento considerable de responsabilidades. La salida de Klay Thompson, además, deja una parte importante de la creación y del lanzamiento exterior que Dallas tendrá que repartir entre Irving, Flagg, Max Christie y otros jugadores.

La gran pregunta es cuánto puede acercarse Flagg al nivel de estrella que necesita Dallas. Si da un salto significativo respecto a su primer año, los Mavericks pueden ganar bastantes más partidos de los 35,5 que proyectan las casas de apuestas.

Kyrie Irving es la gran incógnita

El regreso de Irving es probablemente el factor que más puede alterar las expectativas. El base se perdió íntegramente la pasada temporada después de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y afrontará su retorno tras un larguísimo periodo de inactividad.

Si vuelve cerca de su mejor nivel, Dallas tendrá un creador de élite capaz de liberar a Flagg de parte de la responsabilidad ofensiva. Pero también existe la posibilidad de que necesite meses para recuperar ritmo, explosividad y continuidad.

Además, su situación contractual y su edad hacen que sea inevitable preguntarse si los Mavericks terminarán utilizándolo como pieza competitiva alrededor de Flagg o si, dependiendo de cómo transcurra la temporada, acabarán explorando un traspaso.

Sergio de Larrea, una pieza para desarrollar

El español Sergio de Larrea parte como una de las apuestas de futuro más interesantes. Su presencia en la segunda unidad junto a Marcus Sasser le permitiría alternar funciones de base y jugar con mayor libertad.

No parece razonable esperar que tenga un papel protagonista desde octubre, pero sí que pueda ganarse progresivamente minutos. Su tamaño para la posición, capacidad de lectura y versatilidad encajan con la idea de desarrollar una plantilla alrededor de Flagg. El propio jugador ha destacado recientemente su capacidad para leer el juego y su formación recibida en Valencia.

Risacher y Aldama, dos incógnitas importantes

Zaccharie Risacher llega a Dallas con la necesidad de recuperar confianza después de un primer tramo de carrera irregular. Su tamaño, movilidad y capacidad defensiva pueden convertirle en un complemento magnífico para Flagg, pero necesita demostrar que puede ser consistente en el tiro y tomar decisiones ofensivas con mayor seguridad.

También habrá que prestar atención a Santi Aldama. Si finalmente PJ Washington sale mediante un traspaso, el canario podría adquirir mucho más protagonismo como cuatro abierto, especialmente por su capacidad para lanzar desde fuera, pasar y atacar diferentes emparejamientos.

La profundidad, además, permite a Dallas experimentar con quintetos muy diferentes: Gafford y Lively ofrecen músculo interior, mientras Christie, Martin, Risacher, Aldama y Marshall pueden proporcionar diferentes combinaciones alrededor de Flagg.

¿Pueden luchar por el play-in?

Sí. Y probablemente esa sea la aspiración más realista.

No parece que los Mavericks estén preparados para luchar por el campeonato, pero 35,5 victorias parece una línea susceptible de quedarse corta si Irving vuelve sano y Flagg da el salto habitual de un jugador de su talento en su segundo año. Incluso algunos movimientos durante la temporada podrían cambiar radicalmente el panorama.

El objetivo debería ser competir sin hipotecar el desarrollo de Flagg. Si Dallas consigue entrar en la pelea por el play-in, sería una excelente noticia; si no lo consigue, pero Flagg se consolida como una superestrella, la temporada también habrá cumplido una función fundamental.

Conclusión

Los Mavericks tienen demasiadas incógnitas para ser considerados aspirantes, pero también demasiado talento para descartarles de antemano. Flagg debe convertirse en el centro absoluto del proyecto, Irving tiene que demostrar que puede regresar a un nivel alto y jugadores como Risacher, Aldama y Sergio de Larrea deben empezar a definir su futuro. Por eso, las 35,5 victorias parecen una previsión prudente, pero Dallas tiene argumentos para superarlas claramente si las principales piezas responden.