España recupera su sitio entre las grandes y conquista el bronce mundial
Sensacional campeonato del conjunto español en el Campeoanto del Mundo de Alemania en Berlín
España cerró el Mundial de baloncesto de Berlín con una medalla de bronce después de imponerse con autoridad a Alemania por 81-58. La Selección se levantó tras la derrota ante Estados Unidos en semifinales y volvió a demostrar que pertenece a la élite internacional. Ocho años después de su última presencia en un podio mundial, el equipo dirigido por Miguel Méndez vuelve a colgarse una medalla.
La derrota frente a Estados Unidos había dejado a la Selección Española de Baloncesto a las puertas de una final que tuvo muy cerca, pero la respuesta en el partido por el tercer puesto fue contundente. Alemania, además, volvía a aparecer en el camino de la Selección después de haber sido su rival en el estreno del campeonato. El desenlace volvió a ser favorable para las españolas, aunque esta vez con un premio mucho mayor.
La gran protagonista volvió a ser Iyana Martín. Con apenas 20 años, la base asturiana asumió la responsabilidad de dirigir al equipo y terminó el encuentro con 22 puntos y 9 asistencias. Su capacidad para acelerar el juego, encontrar a sus compañeras y castigar desde el perímetro volvió a marcar diferencias.
España salió decidida desde el comienzo y consiguió establecer rápidamente una ventaja importante. El 25-15 del primer cuarto reflejó el dominio inicial de la Selección, que encontró soluciones tanto desde la defensa como en ataque. Awa Fam aprovechó varias de las situaciones creadas por Martín y el equipo español consiguió imponer su ritmo durante buena parte del arranque.
Alemania consigue reaccionar
El encuentro, sin embargo, no quedó sentenciado en los primeros minutos. Alemania consiguió reducir la diferencia y obligó a España a trabajar cada posesión. Las faltas tuvieron además un peso considerable durante la primera mitad, dificultando que la Selección mantuviera la continuidad de su juego.
La anfitriona llegó incluso a igualar el marcador a 33, pero España encontró recursos para evitar que el partido se escapara. El dominio del rebote, especialmente en ataque, permitió a las de Miguel Méndez disponer de segundas oportunidades y alcanzar el descanso con una ventaja de cuatro puntos, 40-36.
El tercer cuarto terminó siendo decisivo. Raquel Carrera tomó el protagonismo ofensivo y encadenó ocho puntos consecutivos que volvieron a abrir una brecha considerable. España llegó a situarse 55-39 arriba después de un parcial que dejó a Alemania durante varios minutos sin encontrar el aro.
La reacción alemana volvió a aparecer cuando Iyana Martín estaba en el banquillo. Un 0-8 permitió a la anfitriona acercarse hasta el 55-47 y recuperar parte de la esperanza. Pero Martín regresó a la pista y respondió de inmediato. Un nuevo triple suyo ayudó a España a cerrar el tercer periodo con diez puntos de ventaja, 61-51.
Las veteranas sentencian el bronce
En el último cuarto, España ya no permitió otra remontada. María Conde y Maite Cazorla asumieron responsabilidades y dos triples consecutivos devolvieron la diferencia hasta los 16 puntos. El equipo español terminó de romper el partido y llegó a superar los 20 de ventaja con el 72-51.
Alemania intentó una última reacción, pero ya no había vuelta atrás. Cazorla volvió a aparecer desde el perímetro para frenar cualquier intento de acercamiento y España pudo afrontar los últimos minutos con la tranquilidad de tener la medalla prácticamente asegurada.
El 81-58 definitivo confirmó una victoria que supone mucho más que un tercer puesto. España vuelve a aparecer entre las tres mejores selecciones del mundo y lo hace después de haber competido de tú a tú con las grandes favoritas durante todo el campeonato.
El bronce también representa el relevo generacional de una Selección que combina la experiencia de jugadoras como Alba Torrens, María Conde o Maite Cazorla con el talento de una generación que ya reclama protagonismo. Iyana Martín ha sido uno de los grandes nombres del campeonato, mientras que Awa Fam, Elena Buenavida, Alicia Flórez y otras jóvenes han demostrado que el futuro del baloncesto español está asegurado.
Para Torrens, además, este Mundial tenía un significado especial. La veterana ha ejercido como referente dentro de un grupo que regresaba a una Copa del Mundo después de no disputar la edición de Australia 2022. Su experiencia ha servido como puente entre distintas generaciones.
España se marcha de Berlín con el bronce y con la sensación de haber dado un paso adelante. La Selección vuelve al podio mundial ocho años después y lo hace con una generación que ya ha demostrado que puede competir por las medallas y que apunta a objetivos todavía mayores.