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Se desvela por qué Marcus Smart decidió irse de los Lakers

Diversos rumores NBA explican la intrahistoria de la marcha de Marcus Smart de los Lakers para fichar por Houston Rockets.

Marcus Smart, motivos fuera de los Lakers. Foto: gettyimages

Marcus Smart ya no forma parte de Los Angeles Lakers. El veterano base rechazó su opción de jugador de 5,4 millones de dólares y terminó firmando con los Houston Rockets por dos temporadas y 13 millones. Aunque durante semanas se interpretó su salida como una decisión de los Lakers, las últimas informaciones apuntan a que fue el propio jugador quien consideró que había llegado el momento de buscar un escenario diferente.

La ruptura todavía tiene zonas grises, pero la explicación ofrecida por Jovan Buha, periodista muy cercano a la actualidad angelina, ayuda a entender el movimiento. Smart no habría salido necesariamente porque la franquicia quisiera prescindir de él, sino porque entendió que su encaje y su protagonismo podían ser mayores lejos de Los Ángeles. En Houston, además, se reencontrará con Ime Udoka, un entrenador que conoce perfectamente su carácter y su manera de competir.

Smart fue importante para los Lakers, aunque no fuera una estrella ofensiva

La temporada de Smart en Los Ángeles estuvo lejos de ser brillante en términos estadísticos, pero su aportación no se medía únicamente en puntos. El base promedió 9,3 puntos, 3 rebotes, 2,8 asistencias y 1,4 robos en 62 partidos, consolidándose como uno de los defensores más fiables de la plantilla y, probablemente, como su mejor especialista en el punto de ataque.

En un equipo construido alrededor de Luka Doncic y Austin Reaves, Smart asumió un papel muy concreto: defender al exterior más peligroso del rival, aportar dureza, ordenar la segunda unidad y ejercer como una voz de autoridad en el vestuario. No necesitaba lanzar quince tiros por partido para tener valor. Su trabajo consistía en hacer más incómodos los partidos y compensar algunas de las limitaciones defensivas de los principales generadores de Los Ángeles.

Sin embargo, esa misma distribución de responsabilidades pudo terminar provocando que el jugador sintiera que su margen de influencia era demasiado reducido. Smart ha sido durante toda su carrera un jugador de personalidad fuerte, acostumbrado a tomar decisiones y a asumir responsabilidades. En los Lakers, su papel estaba necesariamente subordinado a Doncic y Reaves, y la franquicia parecía dispuesta a orientar la plantilla hacia perfiles más jóvenes y ofensivamente compatibles con sus dos estrellas.

La edad y el nuevo proyecto de los Lakers también influyeron

Smart tiene 36 años y viene de varias temporadas condicionadas por problemas físicos. Aunque pudo disputar 62 partidos y llegó disponible a los playoffs, la edad era un factor evidente para una franquicia que pretende construir alrededor de Doncic durante los próximos años.

Los Lakers necesitaban más tiro, velocidad y jugadores capaces de convivir con el balón en manos de Doncic. Desde esa perspectiva, Quentin Grimes y Collin Sexton encajan mejor en el plan ofensivo que Smart. Grimes firmó por cuatro años y 60 millones, mientras que Sexton llegó por dos temporadas y 19 millones. La apuesta angelina parece consistir en repartir la producción exterior y añadir más amenaza ofensiva alrededor de su estrella.

Eso no significa que Smart fuera una mala pieza para los Lakers. De hecho, su salida puede dejar un agujero defensivo importante. La cuestión es que el equipo parece haber considerado que necesitaba cambiar el equilibrio de su perímetro, incluso aunque eso implicara perder al jugador que mejor podía defender a los bases y escoltas rivales.

Houston le ofrece un papel más adecuado a su personalidad

El destino de Smart resulta especialmente lógico por su relación con Ime Udoka. Ambos coincidieron en Boston durante la temporada 2021-22, cuando los Celtics alcanzaron las Finales de la NBA. Smart era entonces el vigente Jugador Defensivo del Año y uno de los líderes emocionales de aquel equipo.

Udoka conoce su capacidad para elevar la intensidad, organizar una defensa y marcar el tono competitivo de un vestuario. En Houston, Smart puede ser algo más que un especialista defensivo. Junto a Kevin Durant, Alperen Sengun y Amen Thompson, tendrá la oportunidad de actuar como organizador secundario, defensor principal en el perímetro y referencia veterana para un grupo que todavía necesita experiencia en los momentos importantes.

Además, su llegada tiene un componente deportivo evidente. Smart fue uno de los jugadores más incómodos para los Rockets en la primera ronda de los playoffs de 2026. En aquella serie promedió 14,7 puntos, 3,7 rebotes, 5,5 asistencias y 2,7 robos, mostrando una versión mucho más agresiva que la de la temporada regular. Houston sufrió su presión defensiva, su capacidad para provocar errores y su lectura de los partidos.

Por eso, los Rockets no solo incorporan a un veterano con carácter. Añaden a un jugador que ya demostró contra ellos que puede influir en una eliminatoria sin necesidad de ser el principal anotador.

Una salida que puede ser positiva para ambas partes

La decisión de Smart no parece responder a un conflicto confirmado ni a una ruptura pública. Todo apunta más bien a una separación motivada por las necesidades de ambas partes. Los Lakers quieren un perímetro más joven, dinámico y ofensivo; Smart busca un equipo donde su experiencia, defensa y personalidad tengan mayor peso.

La operación también explica por qué Houston aceptó pagarle 13 millones en dos años después de que rechazara su opción de jugador. Para los Rockets, el contrato es razonable si Smart mantiene su nivel físico y se convierte en el líder defensivo que necesita el proyecto. Para el jugador, supone recuperar protagonismo en un equipo con aspiraciones y bajo la dirección de un entrenador que conoce sus virtudes.

En Los Ángeles quizá echen de menos su dureza cuando lleguen los playoffs. En Houston, en cambio, esperan que aquella incomodidad que Smart generó durante la última eliminatoria se convierta ahora en una de las principales fortalezas de su plantilla. La historia completa de su salida todavía no está escrita, pero la pista más importante es clara: Marcus Smart no parecía dispuesto a limitarse a ser una pieza secundaria en el siguiente capítulo de su carrera.