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Las 27 Finales de la NBA del siglo XXI, ordenadas de peor a mejor

En estos años, hemos tenido series vibrantes, y aquí os dejamos nuestro ránking, partiendo de la menos entusiasmante a la más legendaria

Los Cleveland Cavaliers ganaron las mejores Finales del siglo

La NBA ha tenido un campeón diferente durante nueve temporadas consecutivas. Esta paridad, inédita hasta ahora, ha conseguido que las Finales de la NBA ofrezcan algo nuevo a los aficionados cada año y, con ello, aumenten notablemente el atractivo de la serie por el campeonato. A lo largo del siglo XXI se han disputado 27 Finales y, aunque algunas han quedado para la historia, no todas han ofrecido el mismo nivel de emoción.

Para establecer este ranking se utilizaron cuatro categorías, puntuando cada una de las 27 Finales con una nota del 1 al 10. Después de sumar las valoraciones, las series fueron ordenadas del puesto 27 al 1. Las cuatro categorías fueron calidad de las estrellas, teniendo en cuenta cuántos jugadores de nivel Salón de la Fama participaron, si estaban en el mejor momento de sus carreras y cómo rindieron en las Finales; competitividad, valorando si la serie terminó en barrida o llegó al séptimo partido y si los encuentros fueron igualados o terminaron en palizas; trascendencia histórica, considerando qué había en juego más allá del Trofeo Larry O'Brien y si la serie podía marcar el legado de un jugador o equipo; y partidos y momentos icónicos, atendiendo a cuántas imágenes o encuentros podrían formar parte de los vídeos históricos de las Finales.

Además, se estableció una quinta categoría de desempate, denominada atractivo estético, que tiene en cuenta el estilo de juego, los comentaristas, el ambiente de las gradas y todos aquellos elementos que rodean a la retransmisión de unas Finales.

27. 2007: San Antonio Spurs - Cleveland Cavaliers (23 puntos)

La primera de las tres Finales disputadas entre los San Antonio Spurs y LeBron James es considerada una de las menos memorables del siglo. James fue barrido en su primera aparición en el gran escenario y terminó con 22 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias por partido.

Sin embargo, hubo varios factores que ayudan a contextualizar aquella serie. Larry Hughes, segundo máximo anotador de los Cavaliers durante la temporada regular, solo pudo disputar dos partidos por una rotura de la fascia plantar y promedió un punto en ellos. Además, detrás de James los tres máximos anotadores de Cleveland en las Finales fueron Drew Gooden, Daniel Gibson y Sasha Pavlovic.

San Antonio, por su parte, tenía la mejor defensa de la liga y necesitaba controlar prácticamente a un solo jugador para conquistar su cuarto título desde 1999. Cleveland llegaba, además, después de que LeBron hubiera superado a los Detroit Pistons en las Finales de la Conferencia Este, incluyendo una actuación de 48 puntos en el quinto partido, disputado en Detroit después de dos prórrogas.

La serie tuvo sentido como la menos vista de la década. Antes de comenzar, prácticamente nadie en los medios concedía a Cleveland más que una mínima posibilidad frente a los Spurs. La sensación era que, con un LeBron de 32 años en lugar del jugador de 22 que estaba sobre la pista, los Cavaliers podrían haber ofrecido mucha más resistencia. En 2007, sin embargo, ni Cleveland ni James estaban preparados.

San Antonio ganó los cuatro partidos por una diferencia media de seis puntos, aunque la sensación de quienes presenciaron la serie fue que la distancia real entre ambos equipos era mucho mayor. Cleveland tuvo oportunidades en los partidos 3 y 4, pero los Spurs fueron claramente superiores y se llevaron todos los encuentros.

26. 2002: Los Angeles Lakers - New Jersey Nets (24 puntos)

Si aquella Final parecía desigual, la de 2002 entre Los Angeles Lakers y New Jersey Nets todavía transmitía una sensación mayor de ser un enfrentamiento decidido de antemano.

Los Lakers llegaban como campeones en las dos temporadas anteriores y buscaban que Phil Jackson consiguiera su tercer three-peat como entrenador jefe. Eran favoritos con una cuota de -750. Los Nets, que habían comenzado la temporada con una previsión de 35,5 victorias, sorprendieron durante el primer año de Jason Kidd en la franquicia. Ganaron 52 partidos, la mejor marca del Este, y alcanzaron por primera vez las Finales.

Kidd y los Nets merecían el reconocimiento por lo conseguido. New Jersey terminó la temporada regular como la mejor defensa de la liga y Kidd acabó segundo en la votación para el MVP, además de liderar la NBA en asistencias, robos y triples-dobles.

El problema fue que, en la práctica, la batalla por el título parecía haber terminado antes incluso de que Lakers y Nets comenzaran a jugar a principios de junio. Mientras New Jersey sufría para superar a Boston, Los Angeles protagonizaba una serie memorable contra Sacramento en las Finales de la Conferencia Oeste. Aquella eliminatoria estuvo rodeada de teorías de conspiración que apuntaban a una supuesta intervención de la liga para que se disputara un séptimo partido, para que los Lakers avanzaran a las Finales o para ambas cosas. Pero, independientemente de que Los Angeles o Sacramento hubiera llegado a la lucha por el título, los Nets habrían partido como enormes underdogs.

New Jersey hizo lo que pudo frente a Shaquille O'Neal, Kobe Bryant y los Lakers. En tres de los cuatro partidos consiguió mantener el marcador relativamente igualado, pero los dos mejores jugadores de la serie vestían de amarillo y morado. Shaq dominó el juego interior con 36 puntos y 12 rebotes por partido, mientras Kobe aportó 27 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias en las cuatro victorias de Los Angeles.

25. 2003: San Antonio Spurs - New Jersey Nets (24,5 puntos)

Las Finales de 2003 fueron mucho más igualadas de lo que suele recordarse, aunque coincidieron con una época especialmente poco atractiva desde el punto de vista estético para el baloncesto profesional.

Los partidos de aquella serie tuvieron un promedio de 87,8 a 82 puntos. Tanto Nets como Spurs destacaron defensivamente y terminaron la temporada regular 2002-03 como primero y tercero, respectivamente, en Defensive Rating. El resultado fue una serie muy trabajada y de anotación baja, salvada en buena medida por el sexto partido y la actuación de Tim Duncan, que se encontraba en el mejor momento de su carrera.

Duncan había ganado dos MVP consecutivos y, después de eliminar a los Lakers en las semifinales de conferencia, ya no parecía existir debate sobre quién era el mejor jugador del mundo: el ala-pívot de San Antonio había superado a Shaquille O'Neal y Kobe Bryant en esa consideración. Los Spurs también eran el mejor equipo de la Conferencia Oeste.

New Jersey, sin embargo, planteó un desafío complicado porque podía jugar a un ritmo y con un estilo similar al de San Antonio e incluso derrotar a los Spurs en ese terreno.

En el sexto partido, disputado en San Antonio, los Nets llegaron a dominar por diez puntos a comienzos del último cuarto y parecían encaminados a forzar un séptimo encuentro. Los Spurs respondieron con un parcial de 19-0 durante un tramo de cinco minutos.

Duncan terminó aquel partido con 21 puntos, 20 rebotes, 10 asistencias y 8 tapones. Algunos aficionados consideran que se le contabilizaron dos tapones menos de los que realmente consiguió, lo que le habría impedido firmar el primer y, hasta entonces, único cuádruple-doble de la historia de los playoffs.

24. 2023: Denver Nuggets - Miami Heat (25 puntos)

En 2023, los Denver Nuggets se convirtieron en el primer equipo de la Conferencia Oeste situado fuera de Texas o California que conquistaba el título desde que los Seattle SuperSonics lo hicieran en 1979.

Denver se impuso con relativa comodidad a unos Miami Heat que habían llegado como octavos cabezas de serie y que previamente habían protagonizado tres sorpresas consecutivas frente a Milwaukee Bucks, New York Knicks y Boston Celtics. Sin embargo, su racha terminó al encontrarse con Nikola Jokic, Jamal Murray y los Nuggets.

La serie no dejó un partido, actuación o momento especialmente memorable, aunque los encuentros 2 y 5 llegaron a los últimos instantes con todo por decidir. La actuación de Jokic, elegido MVP de las Finales, mereció un mayor reconocimiento: promedió 30 puntos, 14 rebotes y 7 asistencias y lo hizo con una aparente facilidad extraordinaria.

El hecho de que Denver no haya defendido posteriormente su campeonato no debería restar valor a lo conseguido por Jokic y los Nuggets en aquella carrera hacia el título. El propio equipo se encargó de celebrar el campeonato durante el desfile de la victoria.

23. 2024: Boston Celtics - Dallas Mavericks (25 puntos)

Un año después del campeonato de Denver, Boston Celtics y Dallas Mavericks protagonizaron unas Finales que dejaron una sensación menos emocionante y llevaron a algunos aficionados a preguntarse si la paridad es realmente preferible a las dinastías.

Luka Doncic tenía ante sí la oportunidad de convertirse en la gran estrella de la NBA. Sin embargo, su falta de esfuerzo defensivo terminó desembocando, según el texto, en su salida de Dallas apenas un año después.

El esloveno sí brilló ofensivamente, con medias de 29,2 puntos, 8,8 rebotes y 5,6 asistencias. En el otro lado, el rendimiento en ambos lados de la pista de Jayson Tatum y Jaylen Brown terminó imponiéndose. Brown, que fue elegido MVP de las Finales, también acabaría siendo traspasado posteriormente.

Los Mavericks solo ganaron un partido, aunque aquel encuentro terminó con una de las mayores palizas de la historia de las Finales: 122-84. En el conjunto de la serie, Boston se impuso con autoridad y conquistó el decimoctavo campeonato de su historia, adelantando oficialmente a los Lakers en ese apartado.

22. 2004: Detroit Pistons - Los Angeles Lakers (25 puntos)

Las Finales de 2004 superan a las de 2023 y 2024 en la categoría de atractivo estético, no porque fueran más entretenidas. Denver-Miami ofreció un baloncesto más atractivo y un mayor nivel de talento sobre la pista, pero Detroit-Los Angeles tenía una sensación más propia de unas Finales.

Parte de esa percepción podía deberse a la historia entre ambas franquicias, que ya se habían enfrentado por el campeonato en 1988 y 1989. También al hecho de que aquellos Lakers, salvo Karl Malone y Gary Payton, ya habían disputado tres Finales, mientras que Detroit se encaminaba hacia una pequeña dinastía en el Este después de alcanzar seis Finales de Conferencia consecutivas.

Los Pistons partían como underdogs con una cuota de +500, pero jamás se comportaron como tales. Dominaron completamente a los Lakers en una serie que muchos miembros de los medios llegaron a denominar una «barrida de cinco partidos». El único triunfo de Los Angeles, un 99-91 tras una prórroga en el segundo encuentro, quedó eclipsado por la defensa de Detroit, que terminó desgastando a los Lakers y poniendo fin a la dinastía de Shaq y Kobe.

En sus cuatro victorias, los Pistons limitaron a Los Angeles a 77,5 puntos por partido. El campeonato devolvió a «DETROIT BASKETBALL» al mapa y también dejó las conocidas presentaciones de los quintetos iniciales. Además, aquella plantilla dio pie posteriormente a numerosas comparaciones de Rasheed Wallace, que ha defendido que ese equipo podría derrotar a campeones de épocas más modernas.

Más allá de todo ello, las Finales de 2004 demostraron que la profundidad y la química de un equipo pueden ser suficientes para ganar el campeonato y que la acumulación de estrellas no lo es todo.

21. 2014: San Antonio Spurs - Miami Heat (26,5 puntos)

Las Finales de 2014 estuvieron marcadas por el dominio de San Antonio sobre el Big Three de Miami.

Los Spurs terminaron imponiéndose a los Heat y dejaron la sensación de haber asfixiado progresivamente al equipo formado alrededor de sus grandes estrellas.

20. 2009: Los Angeles Lakers - Orlando Magic (26,5 puntos)

Las Finales de 2009 supusieron la redención de Kobe Bryant después de las críticas recibidas por sus actuaciones en las derrotas de 2004 y 2008. En las Finales de 2004 había promediado 22 puntos con un 38% en tiros de campo, mientras que en 2008 terminó con 25 puntos y un 40%.

En 2009, Bryant consiguió el campeonato que consolidó su posición entre las grandes superestrellas de la historia. El escolta fue brillante y promedió 32 puntos, 6 rebotes y 7 asistencias frente a unos Orlando Magic que habían sorprendido al mundo en las Finales del Este al eliminar en seis partidos a los Cleveland Cavaliers, que habían ganado 66 encuentros durante la temporada regular.

Aquella victoria dejó fuera de los playoffs a LeBron James e impidió que se produjera la que muchos aficionados y la propia liga habían esperado como una gran Final entre Kobe y LeBron desde los Juegos Olímpicos de 2008. Ambos habían liderado a Estados Unidos frente a España en el partido por el oro y parecía que podían volver a enfrentarse al año siguiente.

Sin embargo, Dwight Howard, Rashard Lewis y Hedo Turkoglu llevaron a Orlando a unas Finales que terminaron siendo conocidas como las «Disney Series».

Aunque Los Angeles ganó por 4-1, Orlando tuvo motivos para pensar que podía haberse llevado la serie. Los partidos 2 y 4 estuvieron al alcance de los Magic. En el segundo, Courtney Lee no pudo convertir un lanzamiento sobre la bocina tras una jugada de saque de banda que habría enviado el encuentro a la prórroga. En el cuarto, Derek Fisher anotó un triple decisivo en los últimos instantes para forzar la prórroga y acabar dando la victoria a los Lakers.

19. 2018: Golden State Warriors - Cleveland Cavaliers (27 puntos)

Las Finales de 2018 reciben una valoración elevada por su enorme cantidad de talento y, especialmente, por lo ocurrido en el primer partido.

Cleveland y Golden State llegaban después de superar dos Finales de Conferencia de gran nivel frente a Boston y Houston, respectivamente. El equipo de los Cavaliers estaba lejos del nivel de las tres versiones anteriores que habían llegado a las Finales, pero LeBron James estaba protagonizando una de las mejores fases de playoffs de su carrera.

Había superado prácticamente en solitario a Indiana, Toronto y Boston antes de reencontrarse con Golden State.

En el primer partido, LeBron firmó una actuación individual extraordinaria: 51 puntos con un 59% en tiros de campo, 8 rebotes y 8 asistencias, además de una sucesión de acciones decisivas mientras los Warriors intentaban abrir distancia.

El encuentro quedó también marcado por uno de los momentos más recordados de aquella serie. Finalmente, Golden State se llevó la eliminatoria con claridad, pero el primer partido convirtió aquellas Finales en una referencia por la actuación de James y por los acontecimientos que rodearon al encuentro.

18. 2001: Los Angeles Lakers - Philadelphia 76ers (27 puntos)

Las Finales de 2001 tienen muchos puntos en común con las de 2018, especialmente por una actuación extraordinaria de una estrella del equipo que acabó perdiendo y por una imagen que quedó para siempre en la historia de la NBA.

Philadelphia sorprendió a unos Lakers que habían llegado invictos a las Finales y se llevó el primer partido gracias a los 48 puntos de Allen Iverson. La actuación del base eclipsó incluso los 44 puntos y 20 rebotes de Shaquille O'Neal.

El pívot de los Lakers, sin embargo, no volvió a frenar. En el segundo partido estuvo cerca del cuádruple-doble con 28 puntos, 20 rebotes, 9 asistencias y 8 tapones. Terminó conquistando su segundo MVP consecutivo de las Finales después de promediar 33 puntos, 16 rebotes, 5 asistencias y 3 tapones frente a Dikembe Mutombo, que había sido elegido Mejor Defensor del Año.

17. 2020: Los Angeles Lakers - Miami Heat (27,5 puntos)

Las Finales de 2020 y, en general, todos aquellos playoffs han sido objeto de críticas por haberse disputado en la burbuja de Disney Resorts, en Orlando, durante la pandemia.

Sin embargo, varios jugadores que participaron en aquella burbuja sin ganar el campeonato defendieron posteriormente el enorme nivel del baloncesto disputado allí y la dificultad del camino hacia el título.

Damian Lillard explicó: «Creo que habría sido difícil ganar aquello. La gente estaba fresca, tío... Por cómo se sentía mi cuerpo y por lo que sabía de nuestra experiencia, nunca volveríamos a ver una versión más fresca de los rivales que la que vimos en aquel momento».

Bam Adebayo fue todavía más contundente: «En mi opinión, fue el campeonato más difícil de ganar, simplemente porque estás allí con una plantilla de literalmente 15 jugadores, además de entrenadores, personal y preparadores. Más allá de eso, estás tú y tus pensamientos en una habitación. [...] Érais literalmente tú, tus pensamientos y tus compañeros. Eso es todo. No hablo con nadie del otro equipo. Parecía que estuvieras afiliado a una banda cuando estabas en la burbuja. Los Lakers llevaban morado, nosotros negro, los Bucks verde. Nadie caminaba solo, como si fuera el macho alfa».

Jamal Murray también defendió el nivel de juego: «Creo que fue el nivel más alto de baloncesto que se había jugado, porque solo existía el baloncesto. Los jugadores estaban completamente concentrados. Vas al pabellón, haces el calentamiento, comes y juegas».

La NBA también mostró al resto del mundo la eficacia que podían tener los protocolos de pruebas y aislamiento durante la pandemia, lo que ayudó a preparar el camino para que el torneo de la NCAA pudiera disputarse sin problemas en 2021.

Pese a ello, el legado de aquellas Finales quedó en muchas ocasiones reducido a la etiqueta de «título con asterisco», dejando en segundo plano los protocolos sanitarios, el activismo de los deportistas y el nivel de baloncesto.

La serie entre Lakers y Heat también dejó un quinto partido memorable que mantuvo con vida a Miami, además de numerosos momentos destacados en el resto de los playoffs: las actuaciones de Luka Doncic contra los Clippers, el duelo entre Jamal Murray y Donovan Mitchell en primera ronda, el tiro ganador de OG Anunoby contra Boston, la remontada de los Clippers frente a Denver después de ponerse 3-1, el lanzamiento ganador de Anthony Davis contra Denver y la renovación de la rivalidad entre Boston y Miami.

16. 2000: Los Angeles Lakers - Indiana Pacers (27,5 puntos)

El primer título de la era de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant en Los Angeles no fue la exhibición que muchos recuerdan.

Después de tener que remontar una desventaja de dobles dígitos ante Portland en el séptimo partido de las Finales del Oeste, los Lakers tuvieron mucho trabajo en las Finales ante unos Indiana Pacers experimentados. Indiana había disputado cuatro Finales de Conferencia entre 1994 y 1999 y estaba entrenado por Larry Bird, leyenda de los Boston Celtics y natural de Indiana.

Los Lakers ganaron la serie por 4-2, pero cuatro partidos podrían haber caído de cualquier lado. Uno de ellos fue el cuarto, recordado especialmente por Kobe Bryant.

Con 21 años, jugando con un tobillo lesionado, Bryant lideró a los Lakers durante la prórroga en Indiana ante un público muy ruidoso después de que Shaquille O'Neal fuera eliminado por faltas durante el tiempo extra.

Aquella victoria puso el 3-1 a favor de Los Angeles. Los Lakers terminaron cerrando el campeonato en un sexto partido tremendamente competitivo, en el que llegaron al último cuarto cinco puntos por debajo.

15. 2022: Golden State Warriors - Boston Celtics (27,5 puntos)

Las Finales de 2022 escribieron el último capítulo de la dinastía de los Warriors liderada por Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green y, al mismo tiempo, situaron a Curry en lo más alto de la consideración histórica entre los bases.

A pesar de su experiencia en las Finales y de contar con ventaja de campo, Golden State era solo ligeramente favorito frente a unos Celtics a los que los datos respaldaban.

Boston tenía un balance de 18-21 después de perder contra los New York Knicks el 6 de enero, pero terminó la temporada regular con un tramo de 33 victorias en sus últimos 43 partidos. Después eliminó en siete encuentros tanto a Milwaukee, vigente campeón, como a Miami antes de llegar a las Finales.

Los Warriors plantearon un reto diferente y Boston parecía tener el control después de los tres primeros partidos. Los Celtics se colocaron 2-1 tras ganar el tercer encuentro por 116-100.

Entonces apareció Stephen Curry.

En el cuarto partido anotó 43 puntos con 14 de 26 en tiros de campo, incluidos 24 en la segunda mitad. Fue una actuación especialmente dominante para un jugador de su tamaño en unos playoffs.

Golden State consiguió contener posteriormente a Boston en los partidos 5 y 6. Curry cerró el campeonato con 34 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias en el sexto encuentro, mientras Andrew Wiggins disputó los tres mejores y más importantes partidos de su carrera en los tres últimos encuentros de las Finales.

Los Warriors conquistaron así su cuarto anillo y prolongaron su dinastía.

14. 2005: San Antonio Spurs - Detroit Pistons (27,5 puntos)

Las Finales de 2005 son la serie a siete partidos peor valorada del ranking. El enfrentamiento entre Spurs y Pistons fue una auténtica batalla defensiva y, desde el punto de vista estilístico, difícil de ver.

Ambos equipos pertenecían a los más infravalorados de la década de los 2000, pero ninguno contaba con el atractivo habitual asociado a las grandes estrellas. Además, cuatro de los siete partidos terminaron con diferencias muy amplias.

La serie cobró vida especialmente entre los partidos 5 y 7, aunque el quinto fue el verdaderamente memorable. Hubo 18 empates y 12 cambios de líder, hasta que Robert Horry quedó completamente solo en la esquina izquierda con menos de diez segundos para el final de la prórroga.

Detroit no se rindió después de perder aquel dramático quinto partido en casa. En el sexto encuentro, disputado en San Antonio, los Pistons sorprendieron a los Spurs en un partido que parecía destinado a convertirse en una celebración del mejor equipo del Oeste.

Detroit se convirtió así en el primer equipo visitante de la historia de las Finales que forzaba un séptimo partido.

El séptimo encuentro fue el menos atractivo de todos, pero permaneció igualado durante todo el tiempo. Tim Duncan, Manu Ginobili y Robert Horry sumaron 63 puntos entre los tres y San Antonio acabó imponiéndose por 81-74.

13. 2012: Miami Heat - Oklahoma City Thunder (30 puntos)

Un año después del colapso de Miami en las Finales de 2011 frente a Dallas, los Heat llegaron al duelo por el título como underdogs ante unos jóvenes Oklahoma City Thunder liderados por Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden, de 23, 23 y 22 años, respectivamente.

Oklahoma City golpeó primero. Durant anotó 36 puntos en el primer partido y puso por delante a los Thunder. A partir de ahí, sin embargo, la experiencia del Big Three de Miami terminó imponiéndose.

Los Heat ganaron los partidos 2, 3 y 4 por una diferencia media de solo cinco puntos, ejecutando mejor los finales de cada encuentro.

El cuarto partido estuvo marcado por LeBron James. Los calambres en las piernas le obligaron a abandonar la pista durante parte del último cuarto, pero regresó para disputar algunas posesiones y terminó anotando un triple frontal que dio a Miami la ventaja definitiva con menos de tres minutos por jugar.

También quedó en segundo plano la actuación de Russell Westbrook, que anotó 43 puntos, por entonces su mejor marca en unos playoffs. Pese a sus defectos como jugador, su actuación fue una de las razones por las que Oklahoma City pudo llevar el encuentro hasta los últimos minutos.

Miami cerró la serie en el quinto partido con un triple-doble de LeBron, uno de los 11 que ha registrado en las Finales, y una avalancha de triples de Mike Miller que abrió definitivamente el partido en la segunda mitad.

Aquel campeonato fue el que, según el texto, validó el experimento del Big Three de Miami y, junto a la victoria de LeBron ante Boston en el sexto partido de las Finales de Conferencia Este, comenzó a cambiar la conversación sobre su figura.

12. 2019: Toronto Raptors - Golden State Warriors (30,5 puntos)

Las Finales de 2019 suelen recordarse por las graves lesiones sufridas por Kevin Durant y Klay Thompson, pero también pueden entenderse como la consecuencia de una apuesta muy arriesgada de Toronto por Kawhi Leonard.

Después de su enfrentamiento público con San Antonio, parecía claro que Leonard iba a ser traspasado. La cuestión era qué equipo apostaría por él. Los Raptors terminaron llevándose al jugador a cambio de DeMar DeRozan, Jakob Poeltl y una primera ronda del draft de 2019, enviando también a Danny Green a Toronto.

Toronto sabía que Leonard sería agente libre al final de la temporada y que no existía ninguna garantía de que permaneciera en Canadá.

Un año después del traspaso, los Raptors llegaron a las Finales tras superar por poco a Philadelphia en segunda ronda y remontar un 0-2 contra Milwaukee en las Finales de Conferencia.

Los Warriors, por su parte, tuvieron un camino más sencillo que en años anteriores, pero llegaron a la serie con dudas sobre la situación física de Durant.

El alero solo disputó 12 minutos en toda la serie, todos ellos en el quinto partido, antes de que una lesión en la pantorrilla terminara convirtiéndose en una rotura del tendón de Aquiles. Golden State reaccionó al duro golpe y ganó aquel encuentro por un solo punto gracias a los 57 puntos combinados de Stephen Curry y Klay Thompson.

En el sexto partido, mientras Thompson estaba protagonizando una gran actuación y buscaba llevar la serie al séptimo encuentro, cayó de manera desafortunada tras intentar un mate y sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior.

Toronto aguantó para ganar el sexto partido ante un público de Golden State completamente sorprendido. Además, fue el último encuentro disputado en el Oracle Arena.

Kawhi Leonard fue elegido MVP de las Finales y, pocas semanas después, abandonó Toronto para fichar por Los Angeles Clippers. La apuesta de Masai Ujiri, sin embargo, había dado resultado en unas Finales memorables y competitivas.

11. 2021: Milwaukee Bucks - Phoenix Suns (30,5 puntos)

Las Finales de 2021 pueden resumirse a través de tres jugadas que explican cómo Milwaukee terminó superando a Phoenix en una serie de seis partidos muy competitiva.

La primera llegó en el cuarto partido, cuando Giannis Antetokounmpo puso un tapón a DeAndre Ayton.

La segunda se produjo en el quinto encuentro, cuando Giannis recibió un pase bombeado de Jrue Holiday.

La tercera tuvo lugar en el sexto partido, cuando Antetokounmpo anotó un tiro libre para alcanzar los 50 puntos y cerrar la serie.

Las tres acciones sirven como resumen de una eliminatoria en la que Giannis protagonizó tres partidos extraordinarios y acabó conduciendo a los Bucks al campeonato.

10. 2025: Oklahoma City Thunder - Indiana Pacers (30,5 puntos)

La rotura del tendón de Aquiles de Tyrese Haliburton durante el séptimo partido creó uno de los grandes «¿qué habría pasado si...?» de la historia de la NBA. La duda planteada es qué habría ocurrido si Indiana no hubiera perdido a su mejor jugador frente a un Oklahoma City Thunder que conquistó el primero de los que se esperaba que fueran muchos campeonatos.

La lesión de Haliburton no debe ocultar que la serie fue muy entretenida. Los Pacers protagonizaron cinco remontadas después de ir perdiendo por 15 puntos durante los siete partidos, una de ellas culminada con una canasta ganadora de Haliburton.

La profundidad de Oklahoma City, sin embargo, terminó siendo determinante. Shai Gilgeous-Alexander consolidó su candidatura como mejor jugador de la NBA y la construcción de la plantilla realizada por Sam Presti quedó respaldada por el nivel colectivo del equipo.

9. 2008: Boston Celtics - Los Angeles Lakers (31 puntos)

Las Finales de 2008 recuperaron el histórico enfrentamiento entre Lakers y Celtics y prepararon el terreno para el clásico de siete partidos que ambas franquicias disputarían dos años después.

Incluso se plantea qué habría sucedido si Kevin Garnett no se hubiera lesionado durante la temporada 2008-09, ya que podría haber permitido que ambos equipos protagonizaran tres Finales consecutivas.

Sin embargo, la serie quedó marcada también por el episodio protagonizado por Paul Pierce cuando regresó a la pista en silla de ruedas.

8. 2026: New York Knicks - San Antonio Spurs (31 puntos)

Las Finales de 2026 son la incorporación más reciente a este ranking. Aunque solo duraron cinco partidos, el enfrentamiento entre New York Knicks y San Antonio Spurs destacó por varios motivos.

Los Spurs, considerados en el texto como el equipo más dominante del siglo XXI, llegaban liderados esta vez por una nueva generación de jugadores. Al otro lado estaban unos Knicks que no habían ganado el campeonato desde 1973, pese a pertenecer a un mercado enorme y jugar en lo que el texto describe como la meca del baloncesto.

La nueva generación de estrellas tuvo un protagonismo absoluto. Victor Wembanyama había sido señalado como la próxima gran figura desde su etapa como prospecto, mientras que Jalen Brunson terminó de establecerse entre los mejores jugadores de la historia de los Knicks al conquistar el MVP de las Finales.

La acción sobre la pista también fue destacada. San Antonio llegó a liderar durante más del 70% de la serie, pero New York necesitó remontadas de dobles dígitos en tres de sus cuatro victorias.

Brunson cerró la serie con 45 puntos en el quinto partido, firmando una de las mejores actuaciones de un jugador en un encuentro de cierre de campeonato.

7. 2011: Dallas Mavericks - Miami Heat (31 puntos)

Muchos consideran la carrera de los Dallas Mavericks de 2011 como una de las mejores de la historia. Antes de llegar a las Finales contra el Miami Heat de LeBron James, Dirk Nowitzki y compañía tuvieron que superar a Portland, Los Angeles Lakers y Oklahoma City.

Pero fue la propia serie por el campeonato la que convirtió aquella carrera en leyenda.

LeBron había prometido uno, dos, tres y tantos campeonatos como fuera necesario, y Miami parecía tener una plantilla lo suficientemente potente como para cumplir esa promesa. Sin embargo, Dallas desafió todos los pronósticos y conquistó el campeonato durante la primera temporada de LeBron en Miami.

Nowitzki jugó lesionado el primer partido y anotó la canasta ganadora en el segundo. LeBron protagonizó un cuarto partido con solo ocho puntos que quedó señalado como uno de los peores de su carrera, mientras que él y Dwyane Wade se burlaron de la enfermedad de Nowitzki antes del quinto encuentro.

La decisión acabó siendo un error, ya que el ala-pívot alemán respondió con enorme eficacia en los momentos decisivos pese a no estar cerca del 100%.

También jugadores menos reconocidos como J.J. Barea y Jason Terry protagonizaron momentos importantes en la victoria de Dallas.

6. 2006: Miami Heat - Dallas Mavericks (31 puntos)

Las Finales de 2006 y 2011 son presentadas como dos series prácticamente gemelas. Tuvieron la misma puntuación en este sistema, enfrentaron a los mismos equipos y ciudades, contaron con muchos de los mismos protagonistas y terminaron con el mismo resultado: el underdog conquistando el campeonato.

Sin embargo, el autor del ranking considera que el equipo que ganó cada una de las dos series fue el equivocado.

También sostiene que ningún campeón merece un asterisco y que todos los equipos que conquistan un campeonato necesitan cierta dosis de suerte durante el camino. Desde esa perspectiva, ni Miami en 2006 ni Dallas en 2011 ganaron simplemente por fortuna.

La idea planteada es que los dos campeonatos fueron intercambiados: Miami debería haber ganado en 2011 y Dallas en 2006, de manera que ambas franquicias habrían terminado igualmente con un título, pero en el año que, según esta opinión, les correspondía.

El propio texto reconoce que esa visión puede estar influida por el seguimiento de LeBron James y por el deseo de que su historial no incluyera la derrota de 2011. Sin embargo, también explica que la principal razón de esa consideración es la creencia de que los Mavericks de 2005-06 fueron el mejor equipo de la liga aquella temporada, después de superar a San Antonio y Phoenix antes de alcanzar las Finales.

El autor reconoce que probablemente se encuentra en minoría, ya que la carrera de Dallas en 2011 es muy apreciada y está considerada como una trayectoria que definió el legado de Dirk Nowitzki. Pero sostiene que Nowitzki no debería haber necesitado esperar hasta 2011 para recibir ese reconocimiento y que el momento debía haber llegado en 2006.

5. 2017: Golden State Warriors - Cleveland Cavaliers (32 puntos)

Las Finales de 2017 recibieron una valoración especialmente alta por su enorme cantidad de estrellas, con un 10 sobre 10 en esa categoría, un 8,5 en trascendencia histórica y un 7,5 en competitividad.

Golden State ganó en cinco partidos y, visto con perspectiva, probablemente era un favorito mucho mayor de lo que se pensaba entonces. Sin embargo, los Cavaliers de 2016-17 estaban lejos de ser un rival sencillo.

De hecho, Cleveland fue el único equipo capaz de ganar un partido a los Warriors durante sus primeros playoffs con Kevin Durant en la plantilla y existe la posibilidad, según el análisis, de que hubiera podido ganar incluso un segundo encuentro.

El único partido o lanzamiento verdaderamente icónico de la serie llegó en el tercer encuentro, después de que las Finales se trasladaran a Cleveland. Los Cavaliers tuvieron oportunidades para ponerse por delante y ejercer presión sobre Golden State por primera vez en aquellos playoffs, pero Durant respondió y anotó lo que el texto considera el lanzamiento más importante de toda su carrera.

Cleveland ganó el cuarto partido y evitó que los Warriors se convirtieran en el primer equipo de la historia en completar unos playoffs invictos. Sin embargo, eso no cambió la percepción general de aquel equipo de Golden State, considerado por quienes lo presenciaron como uno de los equipos más talentosos e imparables jamás reunidos.

4. 2015: Golden State Warriors - Cleveland Cavaliers (32,5 puntos)

Las Finales de 2015 han ido perdiendo protagonismo con el paso del tiempo por culpa de lo icónico que resultó el desenlace de las Finales de 2016. Sin embargo, partido a partido, pueden compararse con aquella serie o con prácticamente cualquier otra Final reciente.

La rivalidad entre Warriors y Cavaliers comenzó en 2015. Golden State llegó después de ganar 67 partidos durante la temporada regular bajo las órdenes de Steve Kerr en su primer año como entrenador jefe y con Stephen Curry como MVP.

En Cleveland, LeBron había regresado a casa y se había unido a Kyrie Irving y Kevin Love. Después de un comienzo complicado de temporada, los Cavaliers corrigieron el rumbo y atravesaron la Conferencia Este hasta alcanzar las Finales, la quinta aparición consecutiva de LeBron en la serie por el campeonato.

El resultado fue una serie de seis partidos que, en aquel momento, se convirtió en la más vista desde 1998. Fue un enfrentamiento de ida y vuelta con cinco encuentros realmente memorables y competitivos.

Los dos primeros se disputaron en el Oracle Arena y ambos necesitaron una prórroga. Aunque el legado de aquellas Finales quedó inevitablemente unido a las tres series posteriores entre ambos equipos, la de 2015 fue un prólogo de enorme nivel.

3. 2010: Los Angeles Lakers - Boston Celtics (32,5 puntos)

Las Finales de 2010 volvieron a enfrentar a Lakers y Celtics, dos años después de que Boston conquistara su primer campeonato en 22 años precisamente ante Los Angeles.

Los Lakers tuvieron entonces la oportunidad de vengarse frente a unos Celtics que habían terminado la temporada regular con un balance de 25-24 en sus últimos 49 partidos.

Una vez comenzaron las Finales, no parecía que Boston hubiera sido un equipo cercano al 50% de victorias durante buena parte del curso. Con su Big Three sano y Rajon Rondo emergiendo como una nueva estrella en el puesto de base, los Celtics dieron a Los Angeles todo lo que podía soportar.

Boston llegaba como underdog con una cuota de +160 y consiguió robar el factor cancha en el segundo partido gracias al triple-doble de Rondo y a ocho triples de Ray Allen.

Los Lakers recuperaron posteriormente la ventaja de campo, pero llegaron al sexto partido con un 3-2 en contra. Boston ganó aquel encuentro por 89-67, en la única paliza de toda la serie, y forzó un séptimo partido.

El séptimo encuentro fue una batalla de baja anotación, defensa extrema y enorme tensión. Boston llegó a dominar por 13 puntos al comienzo del tercer cuarto, pero Los Angeles respondió.

El partido terminó dependiendo de un triple de Ron Artest y del trabajo de Pau Gasol y Kobe Bryant en el rebote, con 18 y 15 capturas respectivamente.

Dos años antes, Boston había conseguido 16 rebotes ofensivos más que Los Angeles en el conjunto de las seis Finales. En el séptimo partido de 2010, sin embargo, los Lakers superaron a los Celtics por 15 en el rebote ofensivo.

2. 2013: Miami Heat - San Antonio Spurs (33,5 puntos)

Las Finales de 2013 suelen recordarse casi exclusivamente por el sexto partido y el triple de Ray Allen. Sin embargo, la serie ofreció mucho más.

Aunque solo hubo tres grandes partidos en los siete disputados, la trascendencia de la eliminatoria era enorme.

Miami buscaba su segundo campeonato consecutivo en la era del Big Three. Un segundo título seguido habría confirmado el éxito del proyecto y situado a LeBron James en un nuevo escalón entre las grandes superestrellas. Además, los Heat habían encadenado 27 victorias durante la temporada regular y habían terminado con un balance de 66-16, por lo que también estaba en juego su consideración como «mejor equipo de una generación».

San Antonio llegaba a las Finales por primera vez desde 2007. Después de varios tropiezos en playoffs, especialmente la derrota ante Memphis como primer cabeza de serie en 2011, muchos habían comenzado a descartar a los Spurs como candidatos reales al título.

Tres elementos mantuvieron abierta su ventana al campeonato. Tony Parker y Manu Ginobili prolongaron sus mejores años, mientras Tim Duncan siguió siendo la pieza estable sobre la que giraba el equipo. San Antonio había adquirido a Kawhi Leonard, que pronto se convertiría en una superestrella y en dos veces MVP de las Finales. Y Gregg Popovich y los Spurs habían desarrollado uno de los ataques más atractivos imaginables, basado en el movimiento constante del balón y de los jugadores y que resultaba prácticamente imposible de detener cuando funcionaba correctamente.

El primer partido fue una batalla defensiva que ninguno de los dos equipos dominó por más de nueve puntos en todo el encuentro. Tony Parker decidió con un lanzamiento a tablero muy complicado que permitió a San Antonio robar el factor cancha ante un público de Miami sorprendido.

Los equipos se repartieron los cuatro partidos siguientes, por lo que los Spurs llegaron a Miami para los encuentros 6 y 7 con ventaja de 3-2.

El sexto partido se convirtió en un clásico. El triple de Ray Allen desde la esquina para enviar el encuentro a la prórroga y mantener con vida a Miami quedó grabado como uno de los lanzamientos más importantes de la historia de la NBA.

La trascendencia de aquella acción eclipsó incluso la gran actuación de Tim Duncan y lo que hizo LeBron James. El alero protagonizó uno de los que el texto considera posiblemente mejores cuartos de su carrera durante el último periodo, lo que permitió que Allen tuviera la oportunidad de lanzar aquel triple. Chris Bosh también tuvo un papel fundamental al capturar el rebote que hizo posible la acción.

El séptimo partido fue otra batalla de ida y vuelta. San Antonio tuvo su máxima ventaja, de siete puntos, al comienzo del primer cuarto. Miami también llegó a liderar por siete, diferencia que terminó siendo la definitiva.

LeBron cerró el encuentro con un lanzamiento de media distancia sobre Kawhi Leonard, poniendo el broche a una serie en la que muchos analistas consideraban que la capacidad de James para anotar desde fuera sería determinante.

1. 2016: Cleveland Cavaliers - Golden State Warriors (36,5 puntos)

Hay Finales que permanecen para siempre en la memoria. Basta mencionar el año para recordar quién jugó, qué ocurrió y, sobre todo, qué había en juego. 1969, 1977, 1984 y 1998 son algunos ejemplos. Las Finales de 2016 son la incorporación más reciente a esa lista.

Lo que estaba en juego iba mucho más allá del Trofeo Larry O'Brien.

La inmortalidad baloncestística estaba en juego para Cleveland y Golden State, especialmente después de que los Warriors se colocaran con una ventaja de 3-1 que terminaría resultando decisiva en sentido contrario.

A partir de ese momento, la serie podía terminar con los Warriors de 2015-16 entrando en la conversación de los mejores equipos de la historia —o incluso del mejor— o con LeBron James alcanzando un territorio reservado hasta entonces únicamente para Michael Jordan.

Y, además, estaba en juego el final de una espera de cinco décadas para Cleveland.

La serie reunió todos los elementos buscados por el sistema de valoración y culminó con un séptimo partido de enorme dramatismo. Cleveland había sobrevivido a los partidos 5 y 6 y llegó al último encuentro con todo por decidir.

En los minutos finales del séptimo partido, cada posesión adquirió una importancia máxima. La serie quedó definida por tres momentos que forman parte de la memoria colectiva de la NBA: The Block, el tapón de LeBron James; The Shot, el lanzamiento de Kyrie Irving; y The Stop, la defensa que terminó asegurando el campeonato para Cleveland.

Los Cavaliers remontaron así una desventaja de 3-1 y se proclamaron campeones.