Obradovic regresa al Panathinaikos tras 14 años
Zeljko Obradovic vuelve al banquillo del Panathinaikos catorce años después de marcharse, dejando atrás una etapa dorada con cinco Euroligas. Su regreso llega ocho meses después de dimitir en el Partizan, y el club ha articulado una reconstrucción profunda en el perímetro con seis fichajes de peso.
Obradovic regresa al Panathinaikos en un proyecto que busca cerrar heridas abiertas. El entrenador serbio, que dirigió al equipo ateniense entre 1999 y 2012 ganando cinco Euroligas, vuelve a un club que nunca logró llenar el vacío dejado tras su partida. La coyuntura es peculiar: llega después de una dimisión en el Partizan en noviembre, cuando el equipo estaba hundido en la clasificación. A su alrededor, la directiva ha construido una plantilla nueva con un mensaje inequívoco: aquí se viene a ganar.
El lastre de una eliminación dolorosa
La temporada 2025-26 dejó un sabor agridulce en Atenas. El Panathinaikos terminó séptimo con 22 victorias y 16 derrotas, superó el play-in donde TJ Shorts fue elegido MVP de la ronda, y llegó a los cuartos de final contra el Valencia con opciones reales. Ganó los dos primeros encuentros en territorio valenciano —el segundo en prórroga por 105-107— y se situó a un paso de la Final Four. Luego perdió tres seguidos. Esa clase de eliminación cuesta banquillos, y así ocurrió: Ergin Ataman, que había ganado la Euroliga en 2024, pagó el precio.
En lo individual, Kendrick Nunn fue el referente, anotando 18,3 puntos por partido y entrando en el segundo mejor quinteto de la competición como tercer máximo anotador. Sin embargo, el equipo no tuvo suficiente cuando más importaba. La reconstrucción que ahora acomete Obradovic es, en parte, respuesta a esa frustración.
Cambios profundos en el perímetro
La baja más sensible es la de TJ Shorts, quien se marchó al Valencia inmediatamente después de ser el mejor del play-in. Con él se fueron Cedi Osman al PAOK, Marius Grigonis al Žalgiris, Kenneth Faried al Baskonia tras pasar por Puerto Rico, Vassilis Toliopoulos al Aris y Alexandros Samodurov al baloncesto universitario estadounidense. Por encima de todos, se fue Ataman, que había ganado la EuroLeague con el club.
Para reemplazarlos, el Panathinaikos ha traído seis incorporaciones de calidad. La más valiosa es Sylvain Francisco, procedente del Žalgiris, donde fue segundo máximo asistente de la EuroLeague con 6,5 pases por partido. El base fue MVP del mes de octubre, dos veces MVP de la jornada y miembro del mejor quinteto de la competición. Es el sustituto directo de Shorts y, sobre el papel, supone una mejora clara.
Brancou Badio llega desde el Valencia, donde fue MVP del quinto partido de aquella serie que eliminó al Panathinaikos. Aporta lo que Obradovic pide en primer lugar: defensa en el perímetro. Junto a estos dos, el club ha repatriado a dos griegos: Eleftherios Mantzoukas y Dimitris Moraitis vuelven a Atenas después de jugar en otros equipos.
Refuerzo interior desde la NBA y el Olympiacos
El juego interior sufre una transformación de escala. Guerschon Yabusele regresa a Europa procedente de la NBA, mientras que Moustapha Fall cruza desde el Olympiacos, un movimiento que en Atenas no es un fichaje cualquiera. El pívot de 2,18 metros abandona al campeón para unirse al rival eterno, lo que habla de las intenciones competitivas del proyecto.
Isaac Bonga llega del Partizan y se reencuentra con Obradovic, que ya lo dirigió en Belgrado. Con Fall midiendo 2,18 y Konstantinos Mitoglou 2,10, el equipo dispone de tamaño considerable en la pintura. Yabusele, Bonga y Nigel Hayes-Davis completan un arsenal interior que levanta expectativas sobre el juego defensivo.
El bloque griego permanece intacto. Kostas Sloukas, que ronda los 36 años, continúa como referencia y capitán, acompañado por Panagiotis Kalaitzakis, Nikos Rogkavopoulos y Mitoglou. En el apartado extranjero siguen Nunn, Jerian Grant, Hayes-Davis y Juancho Hernangómez, este último renovado hasta 2030. Nueve continuidades y seis llegadas conforman un proyecto que busca equilibrio entre la experiencia y la renovación.
Las grandes incógnitas del proyecto
Obradovic es el entrenador más laureado de la historia de la EuroLeague, pero también el que más exige a sus plantillas desde el primer día. Su último curso en el Partizan terminó con una dimisión en noviembre cuando el equipo estaba hundido. Ese contraste entre el mito y el desgaste reciente es la gran incógnita del proyecto. ¿Logrará reimponerse en un vestuario que no es el suyo y que viene de una eliminación dolorosa?
La reconstrucción del perímetro también presenta un riesgo. Francisco y Badio sustituyen a Shorts y Osman, dos jugadores que conocían perfectamente el sistema de Obradovic. Es una mejora clara en generación y defensa, pero también una ruptura: el equipo cambia a sus referencias ofensivas por dos que llegan de fuera, con un entrenador que también llega de fuera.
La edad del núcleo es otro factor determinante. Sloukas ronda los 36 años, Grant los 34. Nunn, Hayes-Davis y Yabusele están en su pico de rendimiento. Es una plantilla construida para ganar ahora, no dentro de tres temporadas, y eso explica el gasto significativo de este verano. La pregunta es si Obradovic tardará semanas o meses en imponer su idea táctica, o si el vestuario tardará demasiado en asimilar los cambios.
El tamaño interior también plantea dudas. Con cinco jugadores capaces de ocupar el cuatro y el cinco, hay cuerpo de sobra, pero la incógnita es si el equipo tendrá ritmo suficiente con esos perfiles o si Obradovic optará por quintetos más pequeños, como suele hacer cuando quiere acelerar el juego.
El Panathinaikos se presenta a la temporada junto con el Olympiacos como uno de los dos equipos griegos con plantilla de Final Four. Tiene dirección, defensa, tamaño y un banquillo con más títulos que nadie. Lo razonable es esperarlo entre los seis primeros y peleando por el factor cancha. A partir de ahí, todo depende de cuánto tarde Obradovic en imponer su idea en un vestuario que no es el suyo. Si el ajuste llega antes de enero, será candidato a ganar la competición. Si no, será otro año de buen equipo y final agrio, que es exactamente lo que el club lleva queriendo evitar desde 2024.