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París apuesta por Hifi y Warren ante su tercera revolución técnica

Raúl González - 16 sept 2026 | 17:09

El París Basketball afronta la nueva temporada de Euroliga con su tercer entrenador en doce meses. Maxime Lefèvre llega tras la etapa de Francesco Tabellini y Julius Thomas, en un proyecto que mantiene a Nadir Hifi como piedra angular y suma seis fichajes con pasado NBA, encabezados por TJ Warren.

París apuesta por Hifi y Warren ante su tercera revolución técnica

El París Basketball vuelve a comenzar. Tres técnicos en un año no es una anécdota sino un síntoma de una institución que llegó a la Euroliga con pretensiones de solidez y se ha visto obligada a reinventarse constantemente. Francesco Tabellini fue el primero, nombrado en junio de 2025 para sustituir a Tiago Splitter cuando este se marchó a los Portland Trail Blazers. Duró hasta el 23 de marzo, con el equipo en decimoséptimo lugar y un registro de 12-21. Julius Thomas asumió como interino para cerrar una temporada que terminó en decimosexto puesto con 15 victorias y 23 derrotas. Ahora llega Maxime Lefèvre, procedente de la estructura de los Minnesota Timberwolves, con la responsabilidad de instalar un sistema en un vestuario que ha visto cambiar el discurso cada pocos meses.

El ancla que permanece

Si algo no ha cambiado es Nadir Hifi. El base-escolta sigue en París con contrato hasta 2028, y en un verano de once movimientos esa es la noticia más importante. Mientras el club ha girado alrededor de él, Hifi ha mantenido su nivel: en la temporada 2025-26 promedió 18,9 puntos por partido y fue el segundo máximo anotador de la Euroliga, solo superado por Sasha Vezenkov. Es el jugador que sostiene el proyecto, el que garantiza que el París seguirá siendo competitivo en ataque, y el que carga con la responsabilidad de dar continuidad a un equipo que ha vivido más cambios que estabilidad.

Junto a Hifi permanecen Jared Rhoden, Sebastián Herrera, Daulton Hommes, Jeremy Morgan y Allan Dokossi, todos con renovación o contrato en vigor. Es un bloque reducido pero necesario, un recordatorio de que no todo es nuevo en París.

La revolución de fichajes

El París ha optado por una apuesta clara: seis fichajes, y una mayoría con pasado en la NBA. TJ Warren es el nombre que más vende. El ala-pívot lleva diez temporadas en la NBA y representa el perfil de anotador puro que encaja con la filosofía ofensiva del club. Su llegada viene acompañada por Tyson Etienne, procedente de los Brooklyn Nets, y Alize Johnson, que aterriza desde el baloncesto chino. Tres nombres que refuerzan la capacidad de generar puntos desde el perímetro y el poste bajo.

En la dirección, el movimiento es de peso en Francia. Frank Ntilikina llega desde el Olympiacos para ocupar el hueco dejado por Justin Robinson, quien se marchó al Barcelona después de ser MVP de la jornada 37 y uno de los directores de juego más productivos de la competición. Ntilikina no es un base generador al uso: es un defensor de élite que ha jugado muchas veces como escolta, lo que plantea una pregunta incómoda sobre quién dirigirá el juego si Etienne no da el paso definitivo. El equipo se completa con Maozinha Pereira, desde el Manisa turco, y Terry Tarpey, el veterano que llega del Mónaco.

Las salidas y lo que se pierde

La marcha de Justin Robinson es la más dolorosa. Era uno de los directores de juego más productivos de la EuroLeague y su ausencia dejará un vacío que no es fácil de llenar con un defensor de élite como Ntilikina. Al Partizan se fueron Lamar Stevens y Derek Willis, dos piezas del bloque defensivo. Yakuba Ouattara regresó al Mónaco, Enzo Shahrvin se marchó a la universidad estadounidense y Julius Thomas dejó el banquillo tras asumir el rol de interino.

Los dilemas de una temporada

La estabilidad es la asignatura pendiente. Tres entrenadores en un año no se arreglan con seis fichajes. Lefèvre es la tercera idea en doce meses y llega con la exigencia de instalar un sistema en un vestuario que ha visto cambiar el discurso cada pocos meses. La pregunta no es si el París tiene talento ofensivo, sino si tiene la capacidad defensiva de competir en una EuroLeague cada vez más exigente.

El equipo ha construido su identidad europea a base de correr y anotar. En la temporada 2025-26 anotó 3.422 puntos, el tercer registro más alto de la competición, pero encajó 3.456. Un equipo divertido de ver y difícil de ganar con él, pero que lleva dos temporadas encajando por encima de los ciento y pico puntos por noche. Ninguno de los nuevos fichajes parece llamado a cambiar eso de manera fundamental.

Existe además un comodín que condiciona todo: el París sigue en la EuroLeague con una licencia de un año, igual que el Beşiktaş. Una temporada floja no solo cuesta clasificación, cuesta continuidad en la competición. Es una presión adicional que el club debe gestionar mientras intenta encontrar equilibrio táctico.

El pronóstico y la realidad

El París vuelve a presentarse con una plantilla que va a poner puntos y que va a perder partidos de noventa y tantos. Es el equipo al que nadie quiere visitar un martes y al que nadie teme un viernes. Con Hifi en esa forma, con Warren y Etienne sumando amenaza exterior, el play-in está al alcance si el equipo encuentra una defensa mínima y si Lefèvre dura la temporada entera. Son dos condiciones, y ninguna de las dos se ha cumplido en los dos últimos cursos.

Lo razonable es esperar otra temporada en la zona media-baja, con destellos de brillo ofensivo y con la sensación de que este proyecto sigue necesitando algo que no se compra en agosto: continuidad. El París tiene los ingredientes para competir, pero le falta el factor más difícil de conseguir en el deporte profesional: la estabilidad.