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Valanciunas regresa a Kaunas tras 14 años en la NBA

Raúl González - 16 sept 2026 | 20:09

Žalgiris afronta una profunda reconstrucción tras la marcha de Sylvain Francisco. El retorno del pívot lituano desde la NBA es el fichaje estrella de un verano que trae siete incorporaciones y mantiene el núcleo ganador que conquistó el título doméstico.

Valanciunas regresa a Kaunas tras 14 años en la NBA

Jonas Valanciunas es mucho más que un fichaje. Su regreso a Kaunas después de catorce temporadas en la NBA representa un acontecimiento en Lituania, el cierre de un círculo que comenzó cuando abandonó el club en 2012 rumbo a Toronto. El pívot de 2,11 metros llega con credenciales de élite: experiencia en la mejor liga del mundo, poste bajo dominante, capacidad de rebote y la jerarquía que la pintura del Žalgiris necesitaba tras una temporada de esplendor europeo.

La campaña 2025-26 dejó el listón muy alto. El equipo lituano cerró la liga regular con 31 victorias y apenas una derrota, encadenó veintisiete triunfos consecutivos y conquistó su vigesimosexto título nacional tras ganar la final a Juventus por 3-0. En Europa, el Žalgiris terminó quinto entre veinte equipos y accedió directo a cuartos de final, donde se midió al Fenerbahçe. La eliminación llegó por 3-1, aunque los de Kaunas ganaron el tercer partido en casa con 81-78, con Azuolas Tubelis anotando 26 puntos. También dejaron constancia de su potencial local con la mayor goleada de la Euroliga: 109-68 al Partizan. Tubelis fue elegido MVP de la final lituano y Tomas Masiulis recibió el premio a entrenador del año.

La salida que duele: Francisco y los demás

Pero todo cambio tiene un precio. Sylvain Francisco, el mejor jugador del equipo y uno de los mejores de la Euroliga, se marcha. Su palmarés la temporada pasada lo dice todo: integró el mejor quinteto de la competición continental, fue el segundo máximo asistente con 6,5 por partido, MVP del mes de octubre y dos veces MVP de la jornada. Inicialmente marchó rumbo al ASVEL, pero finalmente acabó en el Panathinaikos. Con él se van otros nombres: Moses Wright al Olimpia Milán, Ignas Brazdeikis al Unicaja y Laurynas Birutis. Los jóvenes Mantas Rubstavicius y Kajus Mikalauskas optaron por el baloncesto universitario estadounidense.

La baja de Francisco no es cualquier pérdida. No solo anotaba: organizaba el juego. Esos 6,5 asistencias por partido y su capacidad para resolver posesiones atascadas en los momentos decisivos son activos que no se reemplazan con facilidad. El Žalgiris debe reconstruir esa dirección con piezas distintas, cada una con su perfil específico.

Siete fichajes para una nueva estructura

La respuesta llega en dos frentes. Valanciunas es la operación de club, pero le acompañan seis incorporaciones más. Kaodirichi Akobundu-Ehiogu aporta especialización en tapones, mientras que Marek Blazevic regresa desde el Tofas Bursa tras una ausencia de cuatro años. El resto de los fichajes responden a la reconstrucción del perímetro.

Carsen Edwards es el fichaje ofensivo de mayor renombre. Llega desde la Virtus Bolonia con un All-EuroLeague en su currículum y una capacidad de anotación que pocos europeos poseen. Saben Lee, procedente del Anadolu Efes, aporta verticalidad. Sterling Brown, que fue MVP de la jornada 34 en el Partizan, trae consistencia defensiva. Y hay un regreso muy celebrado en Kaunas: Marius Grigonis vuelve al club por tercera vez, esta vez desde el Panathinaikos, lo que constituye un acto simbólico de continuidad.

La base que permanece

Ocho jugadores mantienen la identidad del proyecto. Azuolas Tubelis renovó después de una temporada extraordinaria en la que fue MVP de las finales lituanas y el mejor del equipo en los momentos grandes de Europa. En el perímetro siguen Nigel Williams-Goss, Maodo Lo, Dovydas Giedraitis y Deividas Sirvydis. En la pintura, Edgaras Ulanovas, Arnas Butkevicius y Dustin Sleva completan un bloque local muy reconocible. En el banquillo, Tomas Masiulis ya ha demostrado que sabe sostener a este equipo en dos frentes.

La plantilla suma quince jugadores con buena profundidad, lo que permitirá al Žalgiris competir en treinta y ocho jornadas europeas más en una liga doméstica que ganó el año pasado perdiendo apenas un partido. El desgaste de competir en todo es real, pero este club nunca renuncia a nada.

Las grandes incógnitas de la temporada

¿Quién dirige ahora? Edwards es un anotador puro, Lee un jugador vertical y Williams-Goss un base de control. Entre los tres deben reconstruir esas seis asistencias y media por partido que aportaba Francisco, y sobre todo la capacidad de resolver posesiones atascadas en el último cuarto cuando el juego se vuelve más táctico.

Valanciunas y el ritmo es la segunda gran pregunta. El Žalgiris lleva años jugando rápido, con el pívot corriendo el campo y bloqueando. Valanciunas es un cinco de poste bajo, más pausado y más dominante cerca del aro. Masiulis tendrá que decidir si adapta el sistema al jugador o al revés, y esa es la cuestión más interesante del curso. Si logra la síntesis, el equipo ganará en versatilidad. Si no, el ritmo podría verse comprometido.

La ventaja de Kaunas sigue siendo el Žalgiris Arena con 13.500 personas, uno de los sitios más difíciles de Europa. El año pasado ese factor contribuyó a terminar quinto; este año vuelve a ser su mejor argumento. Nadie quiere visitar Lituania en marzo, y eso no es poco.

El pronóstico: más talento, menos claridad

El Žalgiris ha perdido a su mejor jugador pero ha fichado más talento del que se fue, aunque distribuido entre perfiles distintos. Es una plantilla más profunda, más alta y con más nombres, pero también con menos claridad en la dirección ofensiva. Repetir el quinto puesto sería un resultado excelente. Pelear el play-in es el escenario razonable.

Si Edwards recupera su mejor versión europea y Valanciunas se adapta a la exigencia física de la EuroLeague, este equipo estará otra vez en la pelea por los playoffs. Y si no, seguirá siendo el rival que nadie quiere visitar en marzo. En Kaunas, eso nunca es poco.