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Micic lidera salarios en EuroLeague: cuatro equipos acaparan élite

Raúl González - 17 sept 2026 | 09:09

La brecha salarial en la EuroLeague 2026-27 alcanza máximos históricos. Vasilije Micic encabeza la lista con 5,6 millones de dólares en el Hapoel Tel Aviv, mientras solo cuatro clubes concentran los doce contratos más altos del continente. España queda fuera por cuestiones fiscales.

Micic lidera salarios en EuroLeague: cuatro equipos acaparan élite

Hace apenas cuatro años, ganar tres millones de dólares netos por temporada te posicionaba entre los mejores pagados del baloncesto europeo. Hoy esa cifra ni siquiera garantiza entrada en el top diez. El análisis de salarios de la EuroLeague 2026-27 publicado por Eurohoops fija el corte en 3,2 millones de dólares, dejando fuera a jugadores de talla mundial como Walter Tavares o Jean Montero. La inflación salarial es evidente y refleja la concentración de recursos en manos de unos pocos.

Micic domina con participación accionarial

Vasilije Micic comanda la clasificación con 5,6 millones de dólares anuales en el Hapoel Tel Aviv. El base serbio posee un detalle que lo singulariza: además de su contrato de jugador, posee un pequeño porcentaje de la propiedad del club, lo que probablemente lo convierte en el único futbolista en activo del mundo con participación accionarial en su equipo. Esta estructura es inédita en el baloncesto profesional europeo y refleja la confianza del club israelí en su estrella.

Tras Micic, el Panathinaikos irrumpe con fuerza. Tres de sus jugadores ocupan posiciones destacadas: Kendrick Nunn (5,3 millones), Guershon Yabusele (5 millones) y Nigel Hayes-Davis (4,5 millones). El equipo griego ha apostado fuerte por fichajes de primer nivel, lo que explica su inversión en fair play financiero. Cierra el top cinco Sasha Vezenkov con 4,2 millones en el Olympiacos, jugador que firma el tercer año de un contrato de cinco temporadas, una duración reservada a muy pocos en el continente europeo.

Cuatro equipos copan la élite salarial

La estructura de poder en la EuroLeague revela una concentración extrema. Solo cuatro clubes—Panathinaikos, Hapoel Tel Aviv, Olympiacos y Dubái—acaparan los doce contratos más elevados. El Panathinaikos lidera con cinco fichajes en esta lista, inversión que le costó desembolsar tres millones de euros en concepto de tasa por fair play financiero la pasada temporada. El Olympiacos suma cuatro jugadores, mientras que Hapoel Tel Aviv y Dubái cuentan con dos cada uno.

Completan la nómina Sylvain Francisco (4 millones, Panathinaikos), Elijah Bryant (3,6 millones, Hapoel) y Dzanan Musa (3,5 millones, Dubái). En el último escalón figuran cuatro jugadores empatados en 3,2 millones: Evan Fournier y Nikola Milutinov en el Olympiacos, Mathias Lessort en el Panathinaikos y Thomas Walkup en Dubái. Esta cifra marca el umbral de entrada a la élite remuneratoria continental.

La ausencia de grandes europeos en esta lista resulta llamativa. Fenerbahce, Anadolu Efes, Real Madrid y Olimpia Milano—clubes con presupuestos considerables—no aparecen entre los mayores pagadores. Esto no indica pobreza económica, sino estrategias de gasto radicalmente distintas a las de los cuatro dominadores actuales.

La barrera fiscal española impide competencia

La razón por la que ningún club español figura en este ranking radica en la tributación. La alta carga fiscal española encarece enormemente los salarios netos: para retribuir a un jugador con tres millones de dólares limpios, un equipo español debe desembolsar significativamente más que sus homólogos en Israel o Emiratos Árabes. Esta diferencia estructural es determinante.

Walter Tavares, considerado uno de los mejores pívots de la historia reciente de la competición, queda fuera del corte con un salario neto inferior a tres millones. Su caso es paradigmático: un jugador de máxima calidad no alcanza el umbral por razones impositivas. Del mismo modo, Jean Montero, recientemente fichado por el Olympiacos, se sitúa en torno a los tres millones, apenas rozando la línea de corte.

Esto no implica que Real Madrid o Barcelona carezcan de capacidad competitiva. Ambos clubes operan con un modelo diferente: mayor distribución de recursos, menos concentración en una o dos fichas estelares. Es una estrategia válida que prioriza profundidad de plantilla sobre salarios individuales máximos. La competencia europea no se define solo por los mayores sueldos, sino por eficiencia en la inversión.

Movimientos en la periferia del top diez

Por debajo de los 3,2 millones existe un ecosistema más amplio de jugadores bien remunerados. Jean Montero, recién llegado al Olympiacos, ronda los tres millones. Mike James en el Anadolu Efes se sitúa en cifras similares. Según el propio informe, la lista de jugadores en el entorno de 2,5 millones es más extensa de lo esperado, señal de que la clase media salarial se ha expandido considerablemente.

El caso de Shane Larkin merece atención especial. Cobraba 3,75 millones en el Anadolu Efes la temporada anterior y su ficha habría bajado a tres millones tras fichar por el Fenerbahce, aunque las fuentes discrepan y podría estar por encima de esa cifra. Este movimiento refleja dinámicas de mercado donde incluso estrellas reconocidas aceptan reducciones salariales al cambiar de proyecto.

Jonas Valanciunas regresó al Zalgiris por 5,5 millones netos en dos temporadas, una cifra que podría parecer modesta considerando su categoría y trayectoria. Su decisión de volver al club lituano ilustra cómo factores extradeportivos—lealtad, proyecto deportivo, estabilidad familiar—pesan en las negociaciones más allá de la pura remuneración.

Limitaciones de los datos y comparativa NBA

Es fundamental señalar que todos estos números son extraoficiales. Proceden de informaciones periodísticas especializadas, no de fuentes oficiales de clubes ni de la propia EuroLeague. A diferencia de la NBA, donde los contratos se publican públicamente, el baloncesto europeo mantiene opacidad en materia salarial. Esta limitación debe considerarse al analizar cualquier ranking.

Para establecer comparativas con la NBA conviene duplicar aproximadamente las cifras europeas. Los sueldos norteamericanos se publican en bruto, con aproximadamente la mitad destinada a impuestos. En Europa se expresan en términos netos porque los clubes asumen la tributación local. Esta diferencia metodológica es crucial para entender la magnitud real de las inversiones.

La concentración de poder económico en cuatro equipos marca una tendencia preocupante para la competitividad general de la competición. Panathinaikos, Hapoel Tel Aviv, Olympiacos y Dubái establecen un nivel de gasto que otros clubes, aunque solventes, no pueden o no desean igualar. Esta realidad moldea el futuro competitivo de la EuroLeague 2026-27.