La ambición de la perla de los San Antonio Spurs: "Ahora tenemos que hacerlo"
La franquicia texana dio la sorpresa llegando a las Finales con un Dylan Harper que quiere más tras haber brillado en su primera temporada
Los San Antonio Spurs alcanzaron las Finales de la NBA 2026 con uno de los núcleos más jóvenes de la competición y terminaron cayendo ante los New York Knicks. Sin embargo, la temporada dejó una certeza para la franquicia: la sociedad formada por Stephon Castle, Dylan Harper y Victor Wembanyama puede ser la base de un nuevo ciclo competitivo.
La derrota en la serie por el título fue especialmente dura. San Antonio desperdició una ventaja de 29 puntos en el cuarto partido, que terminó con una palmeada de OG Anunoby. Pese a ello, Castle y Harper consideran que la experiencia les permitió conocer de primera mano lo que exige competir por un campeonato.
«Creo que ahora entendemos lo que se necesita para llegar ahí. Ahora tenemos que hacerlo», afirmó Harper en una entrevista con GQ. Y añadió pensando en el futuro: «Ojalá sean cinco Finales».
Castle y Harper aceleraron la reconstrucción de San Antonio
La llegada de Harper, de 20 años, completó un núcleo que ya contaba con Wembanyama, de 22, y Castle, de 21. Los Spurs llegaban de una temporada con balance negativo, pero fueron capaces de eliminar al Oklahoma City Thunder, vigente campeón y liderado por el dos veces MVP Shai Gilgeous-Alexander, antes de alcanzar las Finales.
El analista de NBA Kirk Goldsberry, antiguo vicepresidente de investigación estratégica de San Antonio, considera que la proyección de este trío explica buena parte del optimismo que existe alrededor de la franquicia.
«Para ganar el campeonato necesitás múltiples jugadores que vayan al Salón de la Fama. Y parece que los Spurs tienen tres», sostuvo Goldsberry.
Wembanyama concentra buena parte de la atención por su impacto tanto defensivo como ofensivo, pero el crecimiento de sus compañeros de perímetro ha ampliado las posibilidades del equipo. Castle llegó como cuarta elección del Draft de 2024 después de conquistar el título universitario con Connecticut. Harper lo hizo un año más tarde y cuenta además con el antecedente de ser hijo de Ron Harper, cinco veces campeón de la NBA.
La relación entre ambos comenzó con cierta competencia durante los entrenamientos. Castle recuerda que, en una de las primeras prácticas de Harper, lo volcó dos veces en acciones cerca del aro. El novato todavía cuestiona la validez de una de esas acciones, producida después de un rebote ofensivo.
La rivalidad interna se convirtió en una dupla complementaria
Mitch Johnson reconoció que el equipo podía alimentar una rivalidad entre dos jóvenes bases con aspiraciones similares. Sin embargo, el entrenador explicó que la relación terminó evolucionando en otra dirección.
«Nunca fue ‘somos mejores con uno que con el otro’. Siempre fueron ellos juntos», señaló Johnson a GQ.
La conexión también se consolidó fuera de la pista. Los jugadores comparten actividades durante los viajes, celebran cumpleaños y participan en juegos de mesa elegidos por Wembanyama. Castle explicó que el francés suele proponer opciones poco habituales para grupos numerosos, como Werewolf, un juego basado en la deducción y el engaño.
«Ser amigos fuera de la cancha te hace mejor», afirmó Castle. Harper coincidió con su compañero y recordó la cohesión del vestuario de los Knicks: «Perdimos contra cuatro mejores amigos».
La química adquiere especial importancia en una NBA que ha visto cómo algunos proyectos formados por jóvenes talentos no lograron mantenerse en la lucha por el título. El Orlando Magic de Shaquille O'Neal y Penny Hardaway no volvió a las Finales después de perderlas en 1995. El Oklahoma City Thunder de Kevin Durant, Russell Westbrook y James Harden tampoco regresó a esa instancia después de 2012.
Castle considera que la convivencia puede marcar la diferencia en San Antonio. «No tenemos egos. Ellos tenían egos fuertes en ese vestuario», afirmó al comparar a los Spurs con aquel Thunder.
Los roles del perímetro ya generan preguntas
La profundidad de San Antonio en las posiciones exteriores plantea dudas sobre la composición del quinteto inicial. De'Aaron Fox, veterano con nueve temporadas en la NBA, asumió un papel de guía para Castle y Harper, aunque el crecimiento de ambos podría terminar afectando su lugar entre los titulares.
«No me preocupa en absoluto. No es una decisión que yo tome. Voy, controlo lo que puedo controlar e intento ayudar a poner al equipo en la mejor posición para ganar», explicó Fox.
Harper bromeó inicialmente con la posibilidad de ganar el premio al Mejor Sexto Hombre, aunque posteriormente dejó claro que no contempla naturalmente ese papel.
«Voy a hacer lo que el equipo necesite», comenzó diciendo antes de corregirse con franqueza: «No voy a salir desde el banco».
Johnson, por su parte, evitó adelantar decisiones sobre la alineación de la próxima temporada. «No imagino a nadie todavía en el quinteto inicial», respondió. Eso sí, aseguró que Harper y Castle tendrán «roles muy grandes».
La derrota ante los Knicks, una lección para el futuro
El desenlace de las Finales todavía está presente en los dos jóvenes. Harper volvió a ver el vídeo de la palmeada de Anunoby en el cuarto partido y se rio al recordar su reacción bajo el aro. Castle, en cambio, prefirió no volver a verlo. «No veo esas cosas», explicó.
La remontada de los Knicks tuvo además un escenario especial, ya que fue el primer partido de las Finales disputado en el Madison Square Garden en 27 años. Harper recordó el ambiente vivido en Nueva York: «Es la cancha más ruidosa que escuché en mi vida».
El base necesitó varias semanas para recuperar la normalidad física después de una postemporada que se prolongó hasta mediados de junio. Después retomó los entrenamientos con la intención de transformar la derrota en un impulso de cara a la próxima temporada.
Al pensar en los próximos cinco años, Harper fijó un objetivo claro: «Ojalá sean cinco Finales». Castle completó el mensaje de su compañero con una afirmación directa: «Vamos a volver».