Karl-Anthony Towns, sobre su renovación con los Knicks: "No tiene buena pinta"
Los estrechos límites salariales provocados por los aprons hace que renovar plantillas campeonas resulte imposible
Los New York Knicks afrontan en esta pretemporada una de las principales cuestiones de su proyecto todavía sin resolver. Karl-Anthony Towns, una de las piezas fundamentales del equipo que conquistó el campeonato la pasada temporada, continúa sin alcanzar un acuerdo con la franquicia para ampliar su contrato en el mercado NBA.
El propio Towns no ocultó su pesimismo sobre las posibilidades de cerrar la renovación antes del comienzo de la temporada regular. «No tiene buena pinta», reconoció el jugador cuando fue preguntado este lunes por la situación de las negociaciones.
Towns es elegible para firmar una extensión de cuatro años por más de 276 millones de dólares. Actualmente tiene garantizados 57 millones para esta temporada y cuenta con una opción de jugador de 61,1 millones para la siguiente, por lo que el futuro contractual del pívot se ha convertido en uno de los grandes asuntos pendientes para los Knicks.
Una oferta muy inferior a sus expectativas
Según fuentes citadas por Shams Charania, de ESPN, la última propuesta realizada por los Knicks a Towns contempla cuatro años y aproximadamente 200 millones de dólares. Una cantidad considerable, pero alejada del máximo al que el jugador puede aspirar.
El seis veces All-Star considera que su rendimiento durante la pasada campaña debería tener un peso importante en las conversaciones. Towns fue una pieza clave en el camino de Nueva York hacia el título y terminó los playoffs con unos promedios de 15,9 puntos, 10,6 rebotes y 4,9 asistencias.
Los Knicks pusieron fin a una sequía de 53 años sin campeonatos al imponerse a los San Antonio Spurs en unas Finales resueltas en cinco partidos. Towns fue uno de los protagonistas de ese éxito y entiende que su contribución debería verse reflejada en su nuevo contrato.
Preguntado directamente sobre si el campeonato debería ser suficiente para que Nueva York le recompensara con una renovación, Towns respondió con contundencia: «No me jodas, Sherlock. Acabo de ganar un campeonato. Pensarías que era bastante fácil. A menos que vosotros, los periodistas, penséis que tengo algo más que demostrar».
El problema del segundo apron
El conflicto contractual no puede separarse de la situación económica de los Knicks. El propietario James Dolan ya ha señalado que la franquicia no está dispuesta a entrar en el segundo apron salarial, una decisión que obliga a Nueva York a tomar decisiones complicadas para mantener unido al núcleo que conquistó el campeonato.
Una de ellas ya se produjo este verano con la salida de Mitchell Robinson. El pívot era el jugador que más tiempo llevaba en la plantilla de los Knicks la pasada temporada, pero no renovó con Nueva York y terminó firmando un contrato de tres años y 47,4 millones de dólares con los Boston Celtics.
Towns es consciente de que mantener a un equipo campeón resulta complicado cuando las limitaciones salariales comienzan a pesar, pero considera que hasta ahora los Knicks no han hecho suficiente para encontrar un punto intermedio que permita mantener la estructura del equipo y, al mismo tiempo, reconocer su valor.
«Dicho simplemente, quiero hacer algo que permita mantener unido al equipo y trabajar con los Knicks, pero que también me valore. Ninguna de esas cosas se ha acercado a suceder», explicó Towns.
La situación deja abierta una incógnita importante justo cuando los Knicks comienzan su preparación para defender el título. Towns quiere continuar en Nueva York y ya ha dejado claro que su prioridad es encontrar una solución que permita mantener unido al grupo, pero la distancia entre las pretensiones del jugador y la oferta de la franquicia sigue siendo considerable.