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Alerta roja en los Knicks: 3 jugadores clave, con su futuro en el aire

La gerencia dice basta ante las presiones de los jugadores por renovar y se abre un período de máxima tensión.

Contratos de Knicks. Foto: gettyimages

Los New York Knicks han decidido aplazar las negociaciones para renovar a sus jugadores elegibles hasta una fase más avanzada de la temporada 2026/27. La franquicia asegura que su prioridad es preparar el nuevo curso, pero la decisión llega en un momento delicado, especialmente por las diferencias económicas con Karl-Anthony Towns y la incertidumbre sobre el futuro de Josh Hart. Detrás de esta estrategia aparece un factor determinante: el deseo del propietario James Dolan de evitar el segundo apron salarial de la NBA.

Los Knicks aplazan las negociaciones y ponen el foco en la temporada

La franquicia neoyorquina ha comunicado oficialmente que no negociará extensiones de contrato hasta más adelante en la temporada. Según la información de Steve Popper, de Newsday, los Knicks quieren centrar todos sus esfuerzos en la preparación del equipo y posponer las conversaciones contractuales.

La decisión afecta a cuatro jugadores: Karl-Anthony Towns, Josh Hart, Miles McBride y Tyler Kolek. Aunque todos pueden optar a una extensión, sus situaciones son muy diferentes y no parece probable que la organización tenga la misma urgencia por resolver cada caso.

El anuncio también tiene consecuencias contractuales. En algunos casos, el aplazamiento implica renunciar a la posibilidad de cerrar determinadas extensiones antes del inicio de la temporada, lo que limita las alternativas disponibles para los jugadores y el equipo. Por eso, aunque Nueva York presenta la decisión como una forma de concentrarse en el baloncesto, la cuestión económica seguirá condicionando la planificación de la franquicia.

Karl-Anthony Towns, el gran problema de las renovaciones

El caso más importante es el de Karl-Anthony Towns, una de las piezas fundamentales del proyecto de los Knicks. El pívot reconoció recientemente su frustración por las negociaciones, después de admitir que las dos partes estaban lejos de alcanzar un acuerdo. El jugador también se mostró sorprendido por la magnitud de las diferencias, especialmente después de una temporada culminada con el campeonato.

Según las informaciones publicadas, la oferta de Nueva York rondaría los cuatro años y 200 millones de dólares. Towns, que cobrará 57,1 millones en la campaña 2026/27, podría aspirar a una extensión máxima proyectada de cuatro temporadas y 276 millones. Aunque estaría dispuesto a aceptar una cantidad inferior al máximo, la distancia entre las pretensiones de ambas partes continúa siendo considerable.

La decisión de aplazar las conversaciones no resuelve ese conflicto, sino que lo deja pendiente. Towns dispone de una opción de jugador de 61 millones de dólares para la temporada 2027/28. Si las negociaciones se retoman durante la próxima campaña, podría ejercer esa opción en junio de 2027 y firmar una extensión en julio. Si alcanzara un acuerdo antes, durante la temporada, el nuevo contrato tendría que estructurarse de otra manera y comenzaría en 2027/28, sustituyendo a la opción.

La diferencia es importante: los Knicks no solo están negociando cuánto pagar a Towns, sino también cuándo y bajo qué estructura hacerlo.

Josh Hart también espera una solución

El otro gran nombre de esta situación es Josh Hart, un jugador muy valorado por su aportación en distintas facetas del juego. Su energía, capacidad reboteadora, defensa y versatilidad le convierten en una pieza importante para el funcionamiento colectivo de Nueva York.

Hart ya expresó durante el media day su preferencia por resolver su futuro cuanto antes. También advirtió de que las negociaciones que se prolongan indefinidamente pueden desgastar a las partes implicadas y recordó que, si determinadas cuestiones no están resueltas en febrero, la conversación podría ser diferente.

Su mensaje refleja que el aplazamiento no es necesariamente una medida inocua para el vestuario. Aunque los jugadores profesionales entienden que los contratos forman parte del negocio, la incertidumbre puede influir en la percepción que tienen sobre su futuro dentro de la organización.

Hart cuenta con una opción de equipo para 2027/28, por lo que los Knicks mantienen margen para decidir cómo abordar su situación. Sin embargo, posponer las conversaciones también significa que tendrán menos tiempo para encontrar una solución anticipada antes de que avance la temporada.

Miles McBride y Tyler Kolek, en un segundo plano

Las otras dos situaciones son las de Miles McBride y Tyler Kolek, aunque ambos parten de una posición diferente a la de Towns y Hart.

McBride se ha consolidado como un jugador útil para la rotación exterior de los Knicks y cobra actualmente 3,96 millones de dólares. Su rendimiento en las últimas temporadas podría permitirle aspirar a una subida salarial importante, pero no está claro que la franquicia esté dispuesta a asumir el coste de esa renovación.

Kolek, por su parte, todavía tiene que demostrar que puede convertirse en un integrante habitual de la rotación. Por ese motivo, parece menos probable que su extensión sea una prioridad inmediata para la organización.

McBride es el único de los cuatro que se encuentra técnicamente en el último año de su contrato. Al tratarse de un acuerdo que expira, puede seguir siendo elegible para negociar una extensión durante la temporada regular, hasta el 30 de junio de 2027. Los otros tres cuentan con opciones para la campaña siguiente, lo que ofrece alternativas adicionales a la hora de estructurar sus futuros contratos.

James Dolan y el segundo apron condicionan la estrategia

El principal obstáculo para cerrar estas renovaciones es económico. El propietario James Dolan ha dejado claro que quiere evitar que los Knicks entren en el segundo apron, el umbral salarial de la NBA que acarrea restricciones adicionales para las franquicias.

Nueva York ya tiene comprometida una cantidad considerable de dinero con Jalen Brunson, Mikal Bridges y OG Anunoby, cuyos salarios suman aproximadamente 113,7 millones de dólares para la temporada 2026/27. Esa cifra aumentará en los próximos años, de modo que añadir nuevas extensiones de gran cuantía podría reducir considerablemente el margen de maniobra del equipo.

Renovar a Towns por una cantidad cercana a los 200 millones de dólares y ofrecer a Hart otro contrato importante obligaría a la franquicia a estudiar cuidadosamente sus cuentas. Y eso sin tener en cuenta la posible renovación de McBride.

El problema es que Nueva York pretende mantener un bloque competitivo alrededor de sus principales estrellas, pero también necesita conservar suficiente flexibilidad para reforzarse y gestionar futuras renovaciones. Evitar el segundo apron puede ayudar a preservar esa capacidad de maniobra, aunque también corre el riesgo de dificultar la continuidad de jugadores importantes.

Interpretación: los Knicks priorizan el control salarial, pero asumen riesgos

La decisión de aplazar las negociaciones parece responder, sobre todo, a una estrategia de control financiero. Los Knicks quieren comenzar la temporada sin que las conversaciones contractuales acaparen la atención, pero también están ganando tiempo para evaluar sus posibilidades económicas antes de comprometerse con acuerdos de larga duración.

El caso de Towns será el más delicado. Si las diferencias entre su entorno y la franquicia siguen siendo tan amplias, retrasar las conversaciones no garantiza que vaya a encontrarse una solución. Además, el jugador podría interpretar la distancia entre la oferta y sus expectativas como una señal de que la organización no valora su aportación al nivel que él considera adecuado.

Hart representa otro desafío, porque su importancia para el equipo no siempre se refleja en las estadísticas tradicionales. Perder a un jugador de sus características podría obligar a los Knicks a buscar un sustituto en un mercado en el que encontrar ese equilibrio entre energía, defensa y rebote no resulta sencillo.

En definitiva, Nueva York intenta proteger su estructura salarial sin comprometer su competitividad, pero tendrá que encontrar un equilibrio entre ambas prioridades. Aplazar las conversaciones puede aliviar la presión inmediata, aunque no elimina el problema de fondo: los Knicks deben decidir cuánto están dispuestos a pagar por mantener un núcleo que aspira a seguir luchando por el campeonato.

La temporada 2026/27 será importante tanto en la pista como en los despachos. Si el equipo responde a las expectativas, la franquicia tendrá más argumentos para afrontar las renovaciones con una perspectiva clara. Si las negociaciones continúan estancadas, en cambio, el futuro de Towns y Hart podría convertirse en una de las grandes historias de los Knicks durante el curso.

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