Giannis Antetokounmpo recuerda con cariño su infancia: "Éramos muy felices"
El griego de Miami Heat pasó por momentos difíciles, pero no se olvida de los momentos que lo hicieron disfrutar cuando era pequeño
Giannis Antetokounmpo no ha podido comenzar la temporada de la NBA con una victoria. El alero griego anotó 35 puntos en su estreno con los Miami Heat, pero su actuación no fue suficiente para superar a los Minnesota Timberwolves. A pesar de este tropiezo inicial, se espera que vuelva a ser uno de los grandes protagonistas de la competición. Detrás de su éxito deportivo hay una historia de superación que el propio jugador recordó en una entrevista con Esquire, en la que habló de las dificultades económicas que marcaron su infancia en Atenas.
De la segunda división griega a la NBA
Nacido en Atenas en 1994, Antetokounmpo comenzó a jugar al baloncesto a los 13 años y dio el salto al profesionalismo con solo 16, cuando se incorporó al Filathlitikos B.C., equipo de la segunda división griega.
Posteriormente, firmó un acuerdo con el CAI Zaragoza de la Liga ACB por cuatro temporadas. Sin embargo, decidió presentarse al draft de la NBA de 2013 y fue elegido por los Milwaukee Bucks en la 15.ª posición.
Desde entonces, su trayectoria ha estado repleta de éxitos y reconocimientos. Entre sus principales logros figuran el anillo de campeón de la NBA de 2021, los premios MVP de 2019 y 2020, el título de la NBA Cup de 2024 y el galardón al mejor defensor de la liga en 2020. También ha sido seleccionado dos veces para el mejor quinteto de la NBA, cuatro para el mejor quinteto defensivo y diez para el All-Star.
Las dificultades económicas de su infancia en Atenas
Pese a haber alcanzado la cima del baloncesto mundial, el camino de Giannis hasta la NBA estuvo marcado por las dificultades. Durante su entrevista con Esquire, el griego recordó cómo vivía las Navidades junto a su familia cuando era pequeño.
Antetokounmpo y sus hermanos recorrían las calles de Atenas cantando kalanta, una tradición similar a los villancicos navideños. Con ello conseguían recaudar entre 300 y 500 dólares, una cantidad que podía resultar fundamental para cubrir las necesidades básicas de la familia.
«Cuando la vida se nos ponía difícil, usábamos ese dinero para pagar el alquiler, la comida o la luz», explicó el jugador.
Una consola que convirtió la Navidad en un recuerdo inolvidable
Entre aquellos años complicados, Antetokounmpo conserva un recuerdo especialmente feliz. Una Navidad, su padre regresó a casa con una consola, una sorpresa que llenó de alegría a Giannis y a sus hermanos.
«Pero un año mi padre volvió con una consola, y mis hermanos y yo estábamos eufóricos. Ese día fue probablemente el momento más feliz de mi infancia. Y ahora, como padre, me doy cuenta de lo que tuvo que afrontar mi padre para tomar esa decisión», relató.
El griego también recordó las largas horas que pasaban jugando juntos y una consecuencia inesperada de aquel regalo: el aumento del consumo eléctrico.
«Éramos muy felices. Pasábamos muchísimas horas jugando. Y lo gracioso es que la factura de la luz se disparó porque el consumo de energía era altísimo», comentó.
Un episodio que Antetokounmpo sigue recordando con cariño y que refleja las dificultades económicas que vivió antes de convertirse en una de las grandes estrellas de la NBA.